Franco Hessling

Franco Hessling

La decisión del gobierno provincial de restringir ciertas salidas y volver a la circulación por finalización de DNI engloba una serie de inconsistencias que conviene repasar. 

Números recientes dan cuenta de un crecimiento en la imagen positiva del gobernador, mientras que la figura de la intendenta habría caído en relación al año pasado, cuando ganó holgadamente las elecciones. 

Ayer se realizó un operativo por pedido de la fiscal Simensen de Bielke, quien habría recibido denuncias al respecto de accionar corrupto en el área de Control Comercial del municipio.

Ante sucesos y resultados de los últimos días, cada vez es menos creíble que estemos “salvando vidas”. El desborde del sistema sanitario se avizora ineluctable y argumentos como el del fiscal chubutense con su “desahogo sexual” invitan a pensar que ya no hay un clima social de tanta aceptación. 

Ciertos los intereses políticos denunciados por el gobernador y cierta también la carencia que acusan los manifestantes, lo que convendría discutir es la forma de salir, de una vez por todas, de uno de los problemas más acuciantes para la población salteña.

Descuentos al salario, decisiones inoportunas, liquidaciones mal hechas y un comité de emergencia a espaldas del gremio son las idas y vueltas que atirantan las relaciones adentro de la UNSa.

Cuando pase la situación de excepionalidad por el nuevo coronavirus vendrá una nueva crisis económica que la Casa Rosada intentará minimizar diciendo que es el precio por haber “salvado vidas”. No las de wichís, no las de mujeres, no las de infectados de dengue.

El cuarto contagiado de Salta demorará la auspiciosa salida de la cuarentena que se avizora para Salta. Para nada menor el trato dispensado por el gobernador, indignado con menos temple del que mostró al informar sobre el primer caso. 

Es uno de los distritos que registra menos contagios, que no tiene muertes y que hace semanas que no suma nuevos casos. Está todo dado para que desde el lunes próximo sea una de las provincias donde se empiece a flexibilizar la cuarentena rígida. 

Pese a la crisis sanitaria, la reactivación de las instituciones democráticas es una necesidad imperante si no se quiere caer en un encantamiento de los poderes Ejecutivos ante las atribuciones excesivas que acarrean los estados de emergencia.

No son pocos los que desconfían de las intenciones filantrópicas del magnate televisivo y presidente de San Lorenzo. Su vínculo con Lammens invita a pensar un salto definitivo a la política partidaria. 

La posibilidad de que el coronavirus también desembarque en Salta nos habilita a pensar qué tan preparados estamos para resistir una pandemia. 

Una nueva decisión del presidente restringe la posibilidad a que la Justicia solicite intervención a los agentes de inteligencia. Una forma de evitar problemas entre dirigentes, para nada una manera de erradicar las prácticas de espionaje inconstitucionales que usan todos los gobiernos contra los luchadores sociales.

Una vieja leyenda melmaquiana cuenta que el coronavirus es una brujería que sólo se acabará cuando el primer infectado sea asesinado por la fuerza opresora de las lampalaguas sudamericanas.

El discurso de apertura del año legislativo, además de los folletines de El Tribuno, demuestran la clara intención del romerismo de bajar la guardia ante la administración provincial.

Bunge era resistido por buena parte de la intelectualidad argentina, etiquetado tanto como “positivista” que como “gorila”. Amén de esos motes, pocos se atrevieron a cuestionar su solvencia como teórico, pese a que él sí se enfrentó a popes científicos como Karl Popper.