04 Diciembre 2016

Sin brotes (Se secó la plantita de Cambiemos)

Por Carlos Almeida
Hace un año que el macrismo ganaba las elecciones, proponiendo un Cambio a los argentinos. Y si, cambiamos, pero no en el sentido que esperaba la mayoría quienes eligieron otro camino para la Argentina.

Desde el gobierno nos prometen que en 2017 la Argentina va a pegar un salto. Vamos a crecer porque el consumo explotará, las personas serán felices y tendrán dinero a raudales para gastar.

Claro que no contaban que el mismísimo Mauricio Macri los iba a desmentir a las pocas horas, en un encuentro con periodistas, donde confesó que “No se puede reactivar el consumo”.

Esta sola declaración, le pinchó el globo a más de uno. Sí leyó bien: Del “Si se puede”, pasamos en once meses al “No se puede” Sin embargo un rápido análisis de los principales ítems, como inflación, salario y nivel de  empleo deja mal parado al  optimismo de los seguidores del presidente Mau.

Los pronósticos de los economistas ortodoxos son más una expresión de deseos que otra cosa. Un amplio abanico de estos expertos nos quiere hacer creer que el consumo será una de las locomotoras para hacer trepar al PBI el año próximo.

Y por supuesto los funcionarios gubernamentales de Cambiemos, se muestran exultantes ante esos pronósticos, confiando que para las próximas elecciones legislativas los esperan las mieles del triunfo y llevan su entusiasmo hasta creer que tendrán mayoría en ambas Cámaras.

Sin embargo, todo deja prever que los números para 2017 serán desastrosos. Nada deja percibir  que el sol brillará sobre la economía nacional el año próximo.

Más bien lo contrario. Negros nubarrones se alzan en el horizonte mientras estos expertos, gurús y economistas se excitan ante perspectivas que ellos construyen y que no tienen nada que ver con la realidad que están viviendo millones de argentinos que ven su poder de compra evaporarse, sus empleos desaparecer, su nivel de vida bajar hasta el abismo.

La Alianza Cambiemos no variará en su política económica, y como dicen algunos economistas confiables, este modelo lleva nuevamente a la Argentina al colapso. Tiene patas cortas. No hay respuestas concretas para afirmar que el consumo aumentará en los próximos meses.

Ya nadie se cree el verso del segundo semestre ni del tercer trimestre de 2017. Es nada más ni nada menos que una construcción de castillos en el aire, falsamente sostenido por un andamio estadístico fabricado.

Dicho de una manera menos diplomática, es una falacia, una mentira. A lo que apuestan en realidad los equipos técnicos del gobierno es que el consumo no descienda, al menos durante un año lectoral. Esto explica el lanzamiento del “Ahora 18”.

 

Hay que decir que un momento dado, el programa “Ahora 12” estuvo a punto de ser suprimido, era demasiado para los neoliberales que supimos conseguir, demasiado populista.

 

Sin embargo, como una mancha más al tigre no los afecta, incurren nuevamente en una contradicción: No solo mantienen el programa, sino que lo extienden.

En año de elecciones vale todo, parece ser la divisa de los Durán Barba boys. La cosa es que no se ven brotes verdes por ningún lado.

A pesar de los “retiros espirituales” y de los decretos alterando lo votado por el Congreso, para beneficiar a amigos y familiares. Lo que si están brotando son cuestionamientos por todos lados.

Macri tiene varios frentes abiertos, y las brechas son cada vez más grandes, profundas y variadas.

Dicen las malas lenguas que una de sus aliadas, Lilita Carrió, está con un fósforo en una mano y en la otra un paquete de cartuchos de dinamita. No le cayó muy bien que la dejaran en ridículo, cuando ella condicionó su voto a que los familiares no entraran en el blanqueo y una norma de menor jerarquía, como es un decreto, rompiera ese acuerdo. Los que se avizoran son brotes negros, quemados por la helada que estos muchachos le tiraron encima, no solo a la economía, sino también a toda la sociedad.

La perspectiva de una solución política a estas cuestiones se aleja cada vez más, frente al autismo de un gobierno y de sus funcionarios, que piensan que con un plan de negocios solucionan todo.

No comprendieron que un país no es una empresa. Nunca jugaron al ajedrez, no ven que dentro de las variables está el factor humano y que los números deben cerrar con la gente adentro, con todos y todas.