09 Diciembre 2016

¿Concepción ideológica o herencia recibida?

Por Carlos Almeida
Casi un año ha transcurrido desde que Cambiemos llegó al poder en la Argentina. En un año mucha agua ha pasado bajo los puentes, tanto en sentido literal, como figurado.

Famosa fue aquella frase de Macri : “Hay lugares donde falta agua y lugares donde sobra el agua”. Siguieron otras, no menos ocurrentes ni menos ridículas. Una de la más remanidas es “Te la debo”.

Y es cierto que nos debe mucho. Nos debe todas las promesas de campaña incumplidas, o cumplidas en sentido opuesto. Nos deben explicaciones. No tanto a quienes no confiamos en ellos, pero si a los millones de ciudadanos que lo votaron de buena fe y que hoy están decepcionados con el Presidente Mau… porque les mintió.

Para poder sostener el discurso, y las medidas antipopulares tomadas, Macri y su equipo apelaron a un recurso, que no por trillado es menos efectivo. Se usa desde hace mucho tiempo y en todas latitudes: “La pesada herencia”. Es algo que funciona unos meses, hasta acomodar los muebles e ir poniendo en marcha las medidas programáticas. Esto, conjugado con el “Estado de gracia”, que habitualmente es de cien  días, del cual gozan casi todos los gobiernos, permite de ver venir. Tengamos en cuenta también que en nuestro país, los gobiernos asumen el 10 de diciembre. Una fecha cómoda para iniciar una gestión. Unos días antes de las fiestas y con la perspectiva de una tregua veraniega.

Sin embargo, las primeras medidas, sobre todo económicas y fiscales del gobierno de Cambiemos dejaron translucir un claro perfil ideológico. Pero no solamente. El intento de nombrar por decreto dos ministros de la Corte, mostró a las claras cuales eran las intenciones. Ya ese solo hecho marcaba un desprecio por las instituciones y por la Constitución, que prevé taxativamente cuales son los mecanismos para ese tipo de nombramientos. Ante la resistencia de gran parte del arco político y de una buena parte de la sociedad, tuvieron que hacer marcha atrás. Ríos de tinta y horas de radio y televisión fueron utilizados para tratar de explicar lo inexplicable. Interpretaciones antojadizas de las normas, defensas surrealistas y argumentos capilo traccionados no fueron suficientes para imponer a los supremos y tuvieron que hacer lo correcto. Una derrota política. Ni la primera ni la última.

En materia económica y fiscal, las medidas dejaron claramente cuál es la posición ideológica: Gobierno para unos pocos, transferencias de recursos fabulosas  hacia los sectores concentrados. Tal vez la más emblemática sea la que menos repercusión tuvo. Según la ley de Impuestos Internos, las bebidas espumantes deberían pagar una alícuota del 12 por ciento. En los considerandos del decreto 355, que lleva la firma del presidente de la Nación, Mauricio Macri, y sus ministros Alfonso Prat-Gay y Ricardo Buryaille, se argumenta que la eliminación del tributo permite "un importante desarrollo del sector y un crecimiento de los litros despachados al mercado interno". Claro que so acompañado por la apertura indiscriminada de las importaciones, perjudica a la producción nacional de estos vinos, perjudicando a todo un sector, que venía subiendo en potencia. Los productores nacionales enojados, como era previsible. Pero el trasfondo de esta medida  es ideológico. “Festejen muchachos, que ahora les va a salir más barato”.

La baja de las retenciones en el caso de la soja, y la eliminación en otros, iba a permitir el despegue de las economías regionales, al menos eso era el objetivo declarado. No fue así.

El aumento fabuloso de las tarifas de los servicios básicos de energía fue otra piedra que puso a prueba la dialéctica macrista y la sostenibilidad de su discurso.  Solo la resistencia de vastos sectores, entre los cuales se encontraron inclusive aliados del oficialismo, obligó a llamar a audiencias públicas y a morigerar las alzas. Claro que cuando a uno le dicen que el aumento va a a ser superior al 1000% y luego deciden aumentar “solo” el 400%, como si fuera una prerrogativa regaliana, no conforma a nadie.

El perfil ideológico de  Cambiemos ya no es solo neoliberal. Es antipopular y oligárquico, destinado a unos pocos. El sueño de estos tipos es volver al estado anterior a 1943, ni más ni menos. Cuando María Eugenia Vidal pronunció "Cambiamos futuro por pasado", que convengamos fue un fallido, muestra cuál es el fondo del pensamiento de esta gente.

El problema es que con el cuento de “la pesada herencia” se embretaron hasta más no poder. El endeudamiento para pagarle a los fondos buitres y para compensar el desfinanciamiento del Estado, muestra el grado de improvisación.

El salvaje recorte del Presupuesto muestra que la solución de este gobierno es una evidencia de los objetivos perseguidos. La represión no son solo palos. Es también infundir miedo. Miedo a quedarse sin trabajo, miedo a no poder subvenir a sus necesidades, miedo a que mañana, por una decisión arbitraria se pierda la libertad, como en el caso de Milagro Sala y otros tupaqueros.

Las complicidades son varias y evidentes, van desde legisladores panqueques, sindicalistas que se representan a ellos mismos y a sus intereses personales, dirigentes de movimientos sociales que van a contramano de sus bases. Todo eso tendrá sus consecuencias en un futuro no muy lejano.

El espíritu autoritario detrás de las sonrisas y las frases de autoayuda es inaceptable. Utilizan el poder para provecho propio. Un claro ejemplo es la inclusión en el blanqueo de capitales de los familiares de los funcionarios, siendo que era condición sine qua non para algunos legisladores emblemáticos, como Carrió y Negri que estos estuviesen expresamente excluidos de la cuestión. Por un simple decreto, esto fue alterado, algo expresamente prohibido por la Constitución.

La demonización de quienes tienen la audacia de no estar de acuerdo está a la orden del día. Y ya no hablamos solo de Cristina y de su entorno, allegados y familiares. Varios periodistas están siendo amenazados, como Roberto Navarro y otros reciben “amables advertencias” para cesar en sus críticas. Eso marca una clara debilidad, que puede transformarse en peligrosa.

Algo para tener en cuenta, por muy crudo que suene es que estos muchachos llegaron al gobierno con mentiras. Fueron creando el mayor fraude electoral que hubo en la Argentina, le mintieron nada más ni nada menos que a sus electores. Conceptualmente es repugnante. Falsificaron la realidad, vendieron una virtualidad, con discursos edulcorantes, plagados de frases llenas de confianza y de esperanza. Son falsificadores morales que no dudan en prometer a sabiendas que no solamente no cumplirán lo prometido, sino que harán lo contrario.

Estafaron ideológicamente a la pequeña burguesía que los votó, creyendo que terminaban así con el “hecho maldito del país burgués”, y ven que no es así, sino que día a día, la imagen de los ex - gobernantes crece, lo cual pone muy nerviosos a algunos popes del oficialismo y hace que otros tomen distancia prudencial, previendo lo que se viene. Pregúntele a Emilio Monzó sino.

Hicieron aspaviento con la cuestión de “cerrar la grieta” y esta se va extendiendo a ojos vista. No les alcanza la boca para proclamar los “Principios Republicanos”, que no respetan, cuando hacen cómplices de los desmanes a un Poder judicial, enfrascado en una puja de poder pocas veces vista, en desmedro de las instituciones.

Estos tipos son mentirosos, y van a seguir mintiendo, por más que haya quienes aun quieran creerles y tengan necesidad de creerles, para hacer más soportable el engaño.

Entretanto, la nave va quedándose sin combustible, el sistema eléctrico falla y en cualquier momento el barco se queda sin timón… a la deriva.