13 Febrero 2017

El servicio a la Nación

Por Carlos Almeida
Hace unos días tuve una conversación muy interesante sobre una cuestión espinosa, que cada vez que los argentinos la abordamos nos eriza la piel y nos pone en posiciones a veces irreconciliables.

Para quienes ya tenemos una cierta edad, el servicio militar fue un año del cual conservamos recuerdos, anécdotas y algunos nombres de compañeros. Hasta hay quienes guardan contacto con sus antiguos “camaradas de armas”. Seguramente y por razones varias y atendibles, hay quienes - entre ellos el suscripto - se oponen férreamente a la reinstauración del servicio militar obligatorio.

Sin embargo, me parece necesario, e interesante que todos los ciudadanos y ciudadanas dediquen un año de su vida al servicio de la Nación. Este servicio no tiene por qué ser militar, aunque la opción puede considerarse, al menos para quienes así lo deseen. La implementación no sería simple, ya que se trata de movilizar cientos de miles de personas todos los años para cubrir las más variadas necesidades en todos los puntos del país. La logística de semejante operación supone la puesta en marcha de planes de acción y de programas bien aceitados, coordinación entre diferentes reparticiones públicas y la creación de nuevos organismos.

Pero sería necesaria para construir una sociedad más justa. La obsolescencia de un servicio militar no debe ser demostrada. Desde su creación, en 1901 por Pablo Riccheri, fue tergiversado y a veces hasta se convirtió en un servicio personal hacia algunos oficiales. Recordemos que “colimba” es el apócope de “COrre, LIMpia y BArre”. La inutilidad del dispositivo quedó plasmada durante la guerra de las Malvinas, cuando se enviaron conscriptos con poca instrucción, mal entrenados, mal equipados y subalimentados, en algunos casos con cuadros incapaces frente a un enemigo que, en todos los aspectos, los superaba.

Su suspensión (pues está suspendido, no derogado) significó el alivio para miles de familias, pues sus hijos no iban a sufrir exacciones. Sin embargo, la suspensión del servicio militar también creo algunos inconvenientes. Tal vez el más importante de ellos, es que ya no se tuvo, al menos hasta 2009, con la instauración del a AUH, una fotografía del estado sanitario y de instrucción de una clase de edad.

Es cierto que con la AUH, esos datos se han hecho más completos, ya que con el SMO (Servicio Militar Obligatorio) solo se tenían datos de los varones de 18 años. Con la AUH, ese espectro es más amplio y constante.

 

Así todo, la prestación de un servicio nacional puede redinamizar los valores ciudadanos de quienes tengan, digamos, entre 18 y 26 años.

 

El servicio sería obligatorio y se cumpliría en dependencias del Estado Nacional o de provincias que suscriban acuerdos en ese sentido con la Nación, de acuerdo a las necesidades, cualidades y capacitación de los ciudadanos. La duración sería de un año calendario y se pondría especial énfasis en las áreas de Educación, Salud, Recursos Naturales y Medio Ambiente, intervención ante catástrofes y siniestros, así como Acción y Desarrollo Social. Para quienes así lo deseen, ese período podría ampliarse a un año más

En caso en que los ciudadanos/as hayan alcanzado un grado de instrucción mínimo, que podría establecerse en un título secundario, la modalidad contemplaría cursos de formación profesional de oficios e inclusive la iniciación de estudios universitarios. Por supuesto que la idea debe ser ampliamente debatida, que hay que buscarle las formas y los modos de implementación, así como el financiamiento de la medida.

En ningún caso debe suplantar a las plantas permanentes o transitorias del Estado, sino más bien agregar competencias y formar ciudadanos.

Se debe destacar que este servicio nacional tendría también como consecuencia positiva, que los jóvenes se comprometieran más con las problemáticas de su país ya que estarían conociendo la realidad argentina desde otro lugar.

Esta redifinición de Servicio Civil a la Nación amerita ser considerada, ya que los desafíos que tendrán nuestros jóvenes en un futuro cercano hace que sea necesaria una importante presencia del Estado único garante del desarrollo equitable y sostenible de una sociedad.