20 Febrero 2017

El atolladero

Por Carlos Almeida
Cada día que pasa el gobierno de Mauricio Macri se va encerrando solo en un atolladero. En su afán de beneficiar a unos pocos, confiados en una impunidad que no es tal, caen en errores pueriles.

Trataremos, sin caer en lugares comunes, de analizar el camino que está tomando el gobierno y tratar de vislumbrar a dónde conduce.

En primer lugar es necesario comprender que lo que está haciendo "el mejor equipo de los últimos 50 años" no es cometer errores, más bien están "tirando de la piola" a ver hasta dónde da. Y parece ser que todavía les queda bastante para tirar. La falta de respuesta popular contundente, al menos hasta ahora, así lo muestra.

La protección de los medios afines es particularmente preciosa para el gobierno nacional, las operaciones están a la orden del día y se suceden a un ritmo vertiginoso. Entre esa masa de desinformación, se pierde lo esencial.

Esto sucede en parte porque somos consumidores de información predigerida y no nos tomamos ni el tiempo ni el trabajo de confrontar las fuentes y su veracidad.

Nos han acostumbrado a las medias verdades, a las "postverdades" y a las mentiras, lisa y llanamente. Pero como es muy difícil engañar todo el tiempo a todo el mundo, un día la realidad estalla y nos encontramos con otro diciembre de 2001, con muchas personas preguntándose cómo llegamos allí.

En ese camino, peligroso si los hay, se ha metido el gobierno, sin problemas para proclamar que es la vía correcta. Con una visión cortoplacista, confiados en la impunidad, Macri, Marcos Peña, Durán Barba y sobre todo Caputo y Quintana lo saben, pero estiman que tienen por delante al menos un año antes que los comiencen a cuestionar seriamente.

Una ejemplo de ello:  Duran Barba debe haber concluido que ninguna buena noticia podía tener el poder de sacar el tema Correo de la agenda pública.

La conferencia de prensa de Macri el otro día, fue una muestra del cinismo y de la falta de escrúpulos, no ya de un presidente, sino de todo un equipo de gobierno, que no duda en abrir varios frentes para hacer pasar una medida, mientras las otras ocupan los titulares de los diarios. Esta “estrategia”- que más que estrategia es un modus operandi  salida directamente del manual de Durán Barba, fue expuesta en una reunión reservada por el Jefe de Gabinete de Ministros Marcos Peña.

Todas la medidas que está tomando el gobierno son para “reducir costos”, que en lenguaje neoliberal significa aumentar las utilidades de las empresas, reducir derechos y empobrecer a la población. Uno de los objetivos es la precarización laboral y la creación de la incertidumbre (Marcos Peña dixit) para que se constituya una sociedad miedosa de su futuro y dispuesta a aceptar cualquier cosa con tal de sobrevivir. Una sociedad formada principalmente por una reserva de mano de obra semi-esclava y lista para trabajar por monedas y en condiciones laborales que recuerdan a Germinal, de Émile Zola.

Nos están llevando a un camino que los argentinos conocemos bien. Falta poco para que el FMI nos distinga nuevamente con el premio al “mejor alumno”, y ya sabemos lo que eso significa.

La caída de la economía y su correlato: Desplome de la producción, en todos los rubros, aumento del desempleo, en todas las ramas de actividad, crecimiento exponencial de las exportaciones, en detrimento del trabajo y la industria nacional, aumento desmedido de tarifas de los servicios públicos y privados (autopistas, teléfonos celulares, internet), van creando una restricción en el acceso al confort mínimo que coloca a una parte de la población al margen de la sociedad, que es,  a no dudarlo, el objetivo del neoliberalismo.

En su célebre “Carta a la Junta Militar”, Rodolfo Walsh hablaba de “La miseria planificada”. ¿Quién duda hoy que este plan es una repetición, corregida y aumentada del Plan Prebish de 1956, de Krieger Vasena diez años después, de Martínez de Hoz en 1976 y de Domingo Cavallo en 2001. El discurso de “Joe” del 2 de abril de 1976, puede ser repetido hoy por cualquier funcionario del área económica, que sin ponerse colorados, lo reivindican solapadamente.

También saben, Macri y sus secuaces que están mintiendo permanentemente y que tarde o temprano tendrá sus consecuencias, que esperamos sean electorales y sin violencia. Son conscientes que llevan a la Argentina hacia un abismo, y ese es el atolladero en el que están metidos y del cual no saben cómo van a salir ese berenjenal. Sin embargo, lo que están haciendo, es lo que se propusieron, lo quieren llevar a cabo a cualquier costo. Insisto en esto, a cualquier costo, sea cual fuera este.

También sabemos los argentinos que el camino de salida de esta “teoría del ajuste constante” lleva al helicóptero… o a una represión sin límites para imponer un plan económico perverso. Situación y consecuencia que no deseamos volver a vivir.