12 Agosto 2019

Urtubey necesita refugiarse en Salta de cara a octubre

Tras una derrota electoral dura, el gobernador y candidato a vicepresidente necesita recuperar orgullo y asegurarse legisladores nacionales para no caer en un ostracismo que hasta hace algunos meses era insospechado. 

Por Franco David Hessling

Por si faltaban fundamentos para considerar que la tercera vía se evanescería paulatinamente hasta prácticamente desaparecer en octubre, los resultados de ayer vienen a confirmar lo que la obstinación le negó al gobernador y candidato a vice-presidente, Juan Manuel Urtubey: la bipolarización absorbe más del 75% del electorado. Ahora bien, de ningún modo dejará de sorprender, aunque los detractores de Urtubey lo hubieran venido pregonando, que en Salta el resultado del oficialismo doméstico haya sido tan modesto, para no ponerle adjetivos más rimbombantes como "pésimo", "paupérrimo" o "lapidario" -aunque bien podrían encajar-.

Consenso Federal, tanto en la terna presidencial integrada por el gobernador como en sus representantes salteños al Congreso de la Nación, quedó rezagada al tercer lugar en la provincia. Desde hoy, Urtubey tendrá un arduo trabajo, ya no sólo en la nación, sino sobretodo en Salta, para no pasar de la noche a la mañana al ostracismo.

No hay que hacer grandes esfuerzos imaginativos para avizorar la inmensa tarea de presión que ejercerá desde hoy el gobernador a los intendentes, sus armadores territoriales durante sus doce años de administración gubernamental. Tampoco cuesta visualizar a la Auditoría General de la Provincia y a cuanto funcionario U quede ejerciendo con resentimiento las más oprobiosas reprimendas contra cualquier "traidor/a" que no hubiese acompañado con determinación a Urtubey.

Es que, aunque la estrategia nacional del gobernador ya se haya mostrado estéril, todavía se puede salvar cierta dignidad política si en octubre revierte su magro resultado en Salta. Es cierto que desde hoy recibirá presiones del macrismo para que la fórmula de Consenso Federal se baje, pero con la posibilidad remota de ser reelecto, Macri tiene menos que ofrecerle a Urtubey de lo que su propia autoestima le exige: en Octubre revertir la derrota en Salta y al menos conseguir la segunda colocación. Lo amerita no sólo el orgullo personal sino también la posibilidad real de conservar algún ápice de poder institucional real: la disputa por tener legisladores en las cámaras legislativas nacionales. Para ello el margen no es tan distante, Unión por Salta debe recortar menos de cinco puntos para que ingresen Pablo Kosiner y Marcelo Lara Gros. Párrafo aparte para lo que dejan estas PASO nacionales en miras de la elección provincial. En la capital, donde se supone que atesora su mejor caudal electoral el intendente Gustavo Sáenz -tan asimilable a Consenso Federal como a Juntos por el Cambio-, el Frente de Todos obtuvo en todas las categorías más del 36%. Sumando a Juntos por el Cambio y a Unión por Salta-Consenso Federal, siguiendo en la capital salteña, se alcanza aproximadamente un 47%, sólo 9 puntos por encima del espacio que acompañará la candidatura a gobernador de Sergio Leavy. En San Martín, donde se supone que el escenario es reverso a la capital, es decir tiene fortaleza Leavy y debilidad Sáenz, la diferencia fue abrumadora, osciló los 50 puntos de ventaja para el Frente de Todos (unos 71 puntos contra unos 22 de la suma entre Juntos por el Cambio y Unión por Salta). Mientras que Leavy parece quedar impulsado por cohetes intergalácticos de cara a la puja por la gobernación, Sáenz resulta anclado por sendos chalecos de plomo.