28 Agosto 2019

Mariscal de la transición: Montero a Economía con la trituradora de papeles en la mano

Llega al ministerio que abandonó Estrada con tiempo únicamente para depurar los asuntos contables y hacer menos traumática la salida del Grand Bourg de sectores que por varios años se creyeron dueños de la provincia. Montero hace de alfil del viejo grupo Esparta. 

Por Franco Hessling

Coherente con el pedido del gobernador Juan Manuel Urtubey sobre que ninguno de sus funcionarios designados que fuese candidato siguiera ocupando sus funciones, la semana pasada renunció Emiliano Estrada, dando paso a la llegada al Ministerio de Economía de un viejo conocido: Javier Montero, quien hasta el momento venía en la Sindicatura de la Provincia, sitial en el que recayó luego de su paso por el Ministerio de la Producción.

Montero es parte del riñón de lo que en algún momento fue un espacio fuerte dentro del gobierno de Urtubey: el grupo Esparta. Ese grupo estuvo comandado por el entonces superministro Carlos Parodi, quien por estos días trabaja en maquillar la catástrofe electoral de Consenso Federal, tras intentar posicionarse como candidato y notar que su imagen prendía menos en el sentir popular que los langostinos.

“Habría que pararse todos los días en el estacionamiento de [la Casa de Gobierno de] Grand Bourg y ver cómo se llevan CPU’s”, me dijo, con algo de socarronería pero con gran cuota de seriedad, un colega que hace muchos años que se dedica al periodismo y que ya ha vivido otras transiciones gubernamentales. Se refería a que, lo que los eufemismo populares entienden como recambios pacíficos de gobierno, son guerras intestinas entre los esbirros y empleados rasos, fanatizados por los que vienen o los que se van, que pelean para ora no dejar rastro, ora garantizar elementos de extorsión del gobierno entrante contra el gobierno saliente.

Entonces, la llegada de Montero, contador de profesión al igual que Parodi y la mayoría de su ex grupo Esparta, hace sospechar que aquella vieja fracción de lo que fueron estos últimos doce años de gobierno viene a deshacerse de toda huella que los complique en un futuro. Los tiempos también lo hacen suponer así, ya que por los meses que faltan de gobierno no queda margen para nada más.

Habrá que prestar atención para ver si empiezan a reemplazarse los CPU’s, como anticipaba el citado colega, o si acaso se cambian discos duros o se hace confetis con expedientes incordiosos. Aunque uno quiera creer que esas prácticas políticas no existen, o se reducen a escenarios universitarios o de administraciones menores, lo cierto es que a nadie extraña que un gobierno que se va destruya archivos, los manipule, se los lleve, y un larguísimo etcétera.

Paralelamente con esa situación, a la que no se puede perder de vista si lo que se pretende es combatir la impunidad, particularmente de uno de los ministros -por Parodi- que tuvo un aumento patrimonial galopante mientras fue funcionario público, hay que tomar en cuenta que también otros miembros del gabinete provincial y entidades dependientes deberían dar un paso al costado, siguiendo los pasos del buen Estrada.

Entre ellos destacan al menos dos: el encargado del área de Defensa del Consumidor, Carlos Morello y el titular de Aguas del Norte, Lucio “Pino” Paz Posse. El primero competirá por un escaño legislativo a través de Libres del Sur, en el Frente de Todos, y el segundo lo hará como pre-candidato a intendente por el Partido Justicialista, también en la alianza que encabezan Sergio Leavy y Miguel Ángel Isa.