02 Octubre 2019

La visita frustrada de Cristina I: una apuesta perdida por Leavy y Vilariño

Por Franco Hessling
Muchas expectativas y recursos se depositaron para que el desembarco de la ex presidenta sirviera como impulso a los candidatos locales. El cambio de agenda de último momento fue un sinsabor inesperado que llenó de algarabía a los allegados de Gustavo Sáenz y Alfredo Olmedo.

No bastará con todo lo que pueda decirse sobre la llegada frustrada de Cristina Fernández de Kirchner a Salta, sin embargo, resulta insoslayable hacer algunos apuntalamientos para comprender qué espesor tuvieron los primeros anuncios de visita y cuál tuvo y tendrá la ausencia de último momento de la ex primera mandataria. Además, y eso será harina de otro costal, o más bien, tinta de otra columna (la de mañana), habrá que hacer mención al sensacionalismo y la miserabilidad oportunista de quienes deshumanizan al rival al punto de vapulear hasta lo que, a priori, parece intocable, como la salud de seres queridos.

En fin, traigamos a colación sin más algunos puntos nodales del asunto. En primer lugar refresquemos la memoria y digamos que el arribo de Cristina se viene esperando desde hace varios meses y ha sido motivo de intenso trabajo, reuniones, llamados y ruegos por parte del progresismo local, en particular por el Partido de la Victoria que comandan Sergio Leavy y José Vilariño. Desde siempre se supo que una visita de ese fuste impulsaría sobremanera a los candidatos domésticos.

Sólo hace algunas semanas se puso una primera fecha para la presentación de Sinceramente en Salta, que fue la manera astuta en que Cristina encaró la campaña este año: anunciando su texto provincia por provincia. El turno de Salta, dijeron entonces, sería el 20 de septiembre en uno de los lugares con mayor capacidad para un acto masivo: el Centro de Convenciones apostado a pocos metros de la rotonda de Limache.

Cuando ya había quienes se habían acomodado para tener libre esa fecha, suspendiendo actividades previas, pidiendo permisos en el trabajo y demás, se anunció que la senadora nacional suspendía una serie cuestiones de agenda que abarcaban una semana, entre ellas la visita a Salta para presentar Sinceramente. Ni lerdos ni perezosos, los mismos que habían hecho un video casero de poca monta para invitar al acto del 20 salieron a reprogramar para el 28 de septiembre la cita.

A los pocos días, ya con dudas oscilando tras el primer percance, los mismos anfitriones se encargaron de ir haciendo subir la expectativa: anunciaron que esperaban tantísima cantidad de gente que deberían mudar el evento a un espacio que tenga más lugar techado, y entonces informaron que la locación elegida era el Delmi, con capacidad para unas 12 mil personas. Además plantearon que se colocarían pantallas gigantes en las inmediaciones, para que afuera del estadio hubiera otros tantos miles.

La semana previa fue directamente una apuesta plena: día a día se hicieron trascender aspectos de la organización formal que fueron acrecentando la motivación entre militantes, simpatizantes y algunos menos involucrados en los armados pero identificados con la égida de la ex presidenta. El ansia venía en ciernes hasta el viernes al mediodía, cuando se supo oficialmente lo que los ponzoñosos habían estado deseado por horas: Cristina no iba a visitar Salta antes de las PASO del 6 de octubre ya que permanecerá en Cuba hasta el día 7 de este mes.

El viernes a la siesta la desazón se había apoderado de las cúpulas del Frente de Todos local, mientras que en los sectores de Gustavo Sáenz y Alfredo Olmedo sobró la algarabía. Unas horas después lograron el premio consuelo de reemplazar a la candidata a vicepresidenta por el candidato a presidente, algo que puede sonar insólito, pero efectivamente es así: el premio consuelo fue que llegara Alberto Fernández, quien encabeza la fórmula de la oposición peronista.