10 Octubre 2019

Triunfo no es garantía de paz interior: Juan Pablo Rodríguez querrá su parte

Después de la contundente victoria de Sáenz resta saber qué sucederá con la distribución de poder en caso de confirmarse la tendencia el 10 de noviembre.

Por Franco Hessling

 

Muchos de sus tradicionales aliados podrían quedar relegados por las demandas de quienes vinieron a darle un salto de calidad a su campaña.

Ayer hacíamos una radiografía somera de los resultados de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) provinciales y deducíamos que revertirlos, al menos en la disputa por la gobernación, sería un escenario bastante improbable. Destacábamos, entre otras cosas, que la participación en el tramo final de la campaña de los aliados de Juan Manuel Urtubey en favor de Gustavo Sáenz resultó clave para el triunfo. Y, en ese sentido, mencionábamos un nombre propio en particular: Juan Pablo Rodríguez.

El ex ministro de Gobierno de Urtubey, que últimamente había recaído en la Casa de Salta como forma de instalarse en Buenos Aires para trabajar en las aspiraciones nacionales del gobernador, y que antes había formado parte del equipo de comunicación de la Provincia, retomó su participación provincial cuando el mandatario acordó definitivamente con el intendente capitalino que él era el sucesor elegido.

Sin hacer juicios de valor hay que reconocer sin atenuantes que Rodríguez es importante operador político, que maneja contactos y diversos métodos, y que tiene vasto conocimiento sobre la comunicación política y el trabajo necesario para encarar una campaña y ganar una elección. Salvo la catástrofe de 2017 con Adrián Valenzuela, que ganó holgadamente las PASO y luego perdió con Guillermo Durand Cornejo en las generales, fue eficiente durante todo el gobierno de Urtubey en los aspectos que acabamos de señalar.

De hecho, tanta habilidad política mostró como armador, que, al retirarse del Grand Bourg tras esa categórica derrota de 2017, consiguió imponer a su hermano Matías como encargado del área de comunicación del gobierno provincial. Sitial que ocupó hasta hace muy poco tiempo y que quedó en manos de otros aliados del ex ministro de Gobierno. Rodríguez, como se ve, no da puntada sin hilo, ni mueve un dedo sin visualizar proyecciones y escenarios posibles de disputa de poder.

Hasta la llegada de Rodríguez al armado de campaña de Sáenz, la comunicación de campaña estuvo manejada por su tradicional equipo y los armados políticos corrían por cuenta de su círculo rojo, compuesto por Pablo Outes y Nicolás Demitrópulos principalmente. En uno y otro plano venía flaqueando, mejoró en el segundo aspecto con la incorporación de Antonio Marocco al espacio y se potenció en ambos cuando reapareció el funcionario de la Casa de Salta en Buenos Aires.

Sin duda que la victoria dejó a todos contentos, pero, con el paso de los días y al enfriar el entusiasmo, tampoco caben dudas que el arribo de “Juanpi” no será del todo bien recibido, ni por los operadores del círculo rojo saenzista ni por su equipo de comunicación, muy vinculado al dueño y al director de un portal web que pendula entre el sensacionalismo y lo grotesco.

Por ejemplo, se rumoreaba hasta hace algunas semanas, en los entornos políticos, que el propietario y el director de ese sitio web estaban confiados en formar parte, u orquestar entre las sombras, el área de comunicación de gobierno de Sáenz una vez que se convierta en gobernador. Lo mismo corre para Demitrópulos y Outes. Tantos la cúpula del portal web en cuestión como los operadores tradicionales de Sáenz podrían quedar postergados como consecuencia de la astucia de Rodríguez. No todo triunfo salda diferencias.