16 Octubre 2019

Debate presidencial: a Macri no le alcanzó con el coaching

 

El debate televisivo no causó expectativas porque en las PASO hubo mucha diferencia, sin embargo, tampoco puede decirse que Macri lo haya aprovechado para contrarrestar esa distancia, al contrario, el gran ganador fue Alberto Fernández.

 

Por Franco Hessling

El domingo pasado se llevó a cabo la primera parte del debate televisivo entre los candidatos presidenciales, la cual fue en la Universidad del Litoral, en Santa Fe, y contó con la presencia del ex candidato presidencial Daniel Scioli, quien participó en 2015 de la primera versión de confrontación simultánea entre aspirantes al sillón de Rivadavia, y a quien Mauricio Macri le profirió la andanada de mentiras que se estuvieron replicando a lo largo de estos cuatro años, cada vez que el líder del PRO borraba con el codo lo que había escrito con la mano.

La participación de Scioli fue una demostración más de la astucia de Alberto Fernández y su equipo para encarar todas las citas que implican la campaña presidencial de cara a las Generales del 27 de octubre. Es decir, que el ex vicepresidente y gobernador de Buenos Aires fuera al encuentro, se sentara en la primera fila y fuese nombrado por Fernández durante el debate no fue una situación espontánea, muy por el contrario estuvo premeditado.

Y la mención de Fernández no fue al pasar, ni tras varios turnos en el uso de la palabra, sino que lo hizo apenas tuvo oportunidad de traer a colación, justamente, que en el debate anterior Macri había dicho muchísimas cosas que no cumplió, y no estamos hablando de promesas sueltas sino de afirmaciones sentenciosas y posibles, que su política de gobierno obvio denodadamente por entender que el agiotaje era la prioridad.

Así fue como Alberto dijo en determinado momento que en el debate de 2015 había habido un candidato que había dicho la verdad, y señaló a Scioli, y otro que había mentido, y señaló a Macri. Eso no fue todo, en varios pasajes se encargó de subrayar otro aspecto que ha sido material tanto de análisis como de humoradas (memes y demás picardías): la desorientación general que mostró Macri durante su gobierno. El representante del Frente de Todos dijo más de una vez “yo no sé en qué país vive el presidente”, sintetizando ese runrún.

El único atisbo de contraataque fue la chicana que el presidente profirió a partir de las desacertadas declaraciones de Axel Kicillof algunos días atrás, cuando había afirmado que quienes empezaban a vender droga era porque se habían quedado sin trabajo. Sin embargo, su impostura excesivamente ensayada y su falta de carisma natural hicieron que ese gesto prácticamente pasase desapercibido para la mayoría de los televidentes.

Sólo Nicolás del Caño pareció más tieso que Macri, pese a que, igual que el presidente, era la segunda vez que participaba del debate televisivo entre candidatos presidenciales. Es cierto que a diferencia de lo que ocurría en 2015, en este caso había menos expectativas en el debate dada la diferencia que hubo entre los contendientes en las PASO. Mientras que hace cuatro años la compulsa se anticipaba cerrada, ahora el resultado parece sellado.

Las primeras mediciones luego del primer debate ratificaron la diferencia y, salvo por una leve caída de la fórmula de Consenso Federal y de las otras que están por fuera de la polarización, los números no se movieron demasiado. Por eso, el gran ganador, también del debate, fue Alberto Fernández, quien si sigue su campaña sin cometer errores, será el próximo presidente de Argentina.