06 Noviembre 2019

Todo encaminado: sólo una catástrofe le arrebataría a Sáenz la gobernación

Desde las PASO, el escenario se ha ido desenvolviendo favorablemente al intendente, ratificando así su amplio favoritismo para los comicios del próximo domingo. 

Por Franco Hessling

El domingo habrá elecciones provinciales, en este caso las Generales, cita que determinará quién será el nuevo gobernador de Salta. No hay mucho que decir al respecto, más que la elección parece encaminada a un triunfo holgado del intendente capitalino, quien, de este modo, se sobrepondría no sólo a sus competidores sino también a una tendencia histórica que ha marcado que los intendentes de Salta no llegan a la gobernación.

Sacándose la mufa de ese mito, que se asentaba en una realidad histórica, Gustavo Sáenz llegaría a la casa de gobierno de Grand Bourg luego de un mandato en el Centro Cívico Municipal (CCM). La fórmula que integra el jefe comunal junto a Antonio Marocco está confiada, tanto que ha empezado a trabajar en cómo sortearía las primeras urgencias de administración que se presetarían a poco de la asunción del próximo 10 de diciembre.

El análisis que lo posiciona así a Sáenz no obedece a un fanatismo obcecado ni a un deseo personal de este columnista, se trata, en cambio, de una mirada que recupera hechos y datos concretos de la coyuntura salteña. Por ejemplo, la amplia diferencia obtenida en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), cuando el ex senador provincial aventajó por más de 10 puntos a su inmediato perseguidor, Sergio “Oso” Leavy.

La diferencia hacía prever una serie de factores que iban a fortalecer al ganador y desvanecer a su competidor. Esos factores se han ido desarrollando en estas semanas con tanta justeza que, sin miedo a equivocarse, hay que decir que para que Sáenz no obtenga el triunfo debería ocurrir un terremoto que recupere el valor místico del Señor y la Virgen del Milagro y postergue este ánimo social para una definición futura sobre quién será el nuevo gobernador.

Entre esos factores que se han ido desenvolviendo en sentido favorable para Sáenz está el triunfalismo, que se ratificó con la gran remontada del presidente Mauricio Macri en Salta con quien el intendente, quiera o no, está estrechamente vinculado. El mismo sector salteño que se identifica en Salta con Macri también lo hace con Sáenz, y en menor medida con Alfredo Olmedo. Incorporemos un segundo factor que se desprende de lo antedicho: muchos dirigentes olmedistas reconocieron que apoyan o se sienten cercanos también a Gustavo Sáenz, tal el caso del ex policía acusado de torturador, Gustavo Orozco.

En esa misma línea, algunos aliados de Leavy en las primarias, como sus candidatos a intendentes en El Quebrachal, bajaron sus candidaturas para apoyar al candidato local de Gustavo Sáenz, y por elevación a éste, en su disputa contra Nardo García del Partido Justicialista -parte del Frente de Todos salteño-. Esas deserciones se hicieron explícitas y apenas pasadas las elecciones primarias del 6 de octubre.

Además, Miguel Isa hizo declaraciones suspicaces en favor de Sáenz, pese a que aseguró que sigue trabajando leal al Frente de Todos. En ese mismo sentido, tanto Andrés Suriani del olmedismo como David Leiva, alineado con Leavy, evitaron hacer críticas vehementes a Sáenz y hasta se deshicieron en encomios para el intendente en entrevistas otorgadas la semana pasada. Dadas las cosas como están, no sorprendería que la Consultora We tenga razón y Sáenz amplié con creces la diferencia que obtuvo en las PASO.