08 Noviembre 2019

Una economía siempre padeciente: las amarguras que tendrán los recién llegados al Grand Bourg

Desembarcar en Grand Bourg no es todo color de rosas, a los pocos días hay que pagar aguinaldos y el grado de solvencia nunca es del todo auspicioso. Nos gobierne quien nos gobierne, ¿dónde iremos a parar?

Por Franco Hessling

Hay que reconocer una cosa de los últimos años de Gobierno de Juan Manuel Urtubey. Podrá haber estado ausente de la provincia, haber gastado millones en posicionamiento personal a nivel nacional, haber usado en beneficio propio recursos como el avión sanitario, haber seguido mirando para otro lado con los desmontes ilegales o haber terminado de condenar al más sombrío abandono a ciertos departamentos, pero nadie podrá negar que haber removido a Carlos Parodi del manejo de las cuentas no fue un gran alivio.

Fernando Yarade podrá no ser un tipo carismático ni superar en habilidades políticas al improvisado Parodi, pero técnicamente ostenta una solidez económica que dejó muy opacado a su antecesor. Y eso en beneficio de las arcas provinciales, que si bien no llegarán al traspaso de mando en un momento auspicioso, también por la coyuntura nacional e internacional, al menos están menos corroídas de lo que estaban en noviembre de 2017, cuando Parodi y Juan Pablo Rodríguez abandonaron después de muchos años el gabinete provincial.

Esa situación, insistamos ahora en este punto, no se traduce en que el próximo gobierno pueda relajarse y esperar llegar a una hacienda provincial que goce de buena salud. Siguiendo la metáfora, las cuentas provinciales apenas sobreviven, con alguna especie extraña de patología crónica, que ayuda a que no mueran definitivamente, pero que sólo se morigera, no se va jamás. Tenemos recursos, a veces buenos administradores, aunque nunca terminamos de aprovechar esos factores para salir del atraso infraestructural, bursátil, financiero y mercantil.

El ahogo económico, entonces, será otra vez una preocupación acuciante para quien herede la administración provincial. En ese sentido, ¿cuál es la novedad? Que quienes se saben favoritos ya han empezado a visualizar los primeros problemas que podría causarles el desangre provincial cuando deban ser quienes partan y repartan, pero además quienes deban cumplir con obligaciones que, fastidien o no la patronal, cualquier empleador formal tiene.

En este último sentido la evocación es puntualmente por los gastos de Salario Anual Complementario que la nueva gestión deberá resolver cuando lleve pocas semanas ocupando los altos mandos de Grand Bourg. Sin mencionar que habrá proveedores golpeando la puerta, licitaciones en proceso y acreedores financieros a quienes les importa un carajo cuál sea el apellido del gobernador. Las presiones no serán pocas en las semanas de diciembre que tengan a un nuevo gobierno debutando en el manejo de la Provincia.

El entorno que rodea a Gustavo Sáenz y Antonio Marocco, ya con la mira puesta en la Casa de Gobierno, tal vez algo confiados, han comenzado a afinar la mirada económica para pensar qué grado de margen manejan al momento de asumir. Insistamos, pocos días después del recambio ya se debe afrontar el pago del aguinaldo a todos los empleados públicos.

Pese a ello todavía no hay claridad con respecto a quién será el responsable de conducir los destinos económicos de la Provincia si la fórmula favorita ratifica sus números. Pablo Gauffín, el último secretario de Haciendo fuerte que tuvo Sáenz se alejó en medio de sospechas por facturas apócrifas, este año, en una causa que empezó rápido, se ralentizó y ahora descansa plácidamente en la Justicia. Habrá que esperar para conocer hacia dónde van las soluciones económicas que traerá el nuevo gobierno.