28 Noviembre 2019

Las dudas que la nueva gestión municipal causa entre los empleados

Las declaraciones de Bettina y los rumores, más la maniobra de Sáenz de acomodar a 500 personas de su gestión en planta permanente, despertaron inquietudes entre los trabajadores. Pedro Serrudo se mostró confiado en que no habrá inconvenientes con la nueva administración.

Por Franco Hessling

Mucho se ha dicho hasta ahora sobre el potencial Gabinete que acompañará a Gustavo Sáenz en su desembarco en Grand Bourg, pero hasta ahora son pocos los nombres que suenan en el ámbito municipal, donde también habrá recambio y con una transición de similares características: el paso de mando es entre aliados, que en la última campaña trabajaron juntos y que, eventualmente, podrían convertirse en rivales con el devenir del vértigo político de los próximos años.

Bettina Romero y Gustavo Sáenz han venido trabajando en el mismo espacio político, conducido por este último, desde 2015, aunque se sabe que no son necesariamente del mismo sector. Incluso, como ya se ha advertido en estas líneas, ante la carencia de una oposición fuerte, se anticipa que en los próximos años podrían ser rivales. Hemos destacado ya que, para una Romero, la intendencia es una parada táctica de camino al objetivo final: la gobernación.

En definitiva, las reuniones de transición entre Romero y Sáenz se demoraron más que las que se dieron en el ámbito provincial y tuvieron menos trascendencia. De hecho, fueron más acotadas y con equipos de trabajo menos expuestos al seguimiento diario de los avances, algo que sí viene ocurriendo con lo que acontece en los pasillos de la Casa de Gobierno de Grand Bourg. En el CCM todo es calma.

De hecho, Sáenz resolvió poco antes de marcharse de la conducción comunal que unos 550 empleados pasen a planta permanente, muchos de los cuales no cumplían con los requisitos formales que suelen establecerse en estos casos (antigüedad mínima y límite de edad). La decisión de Sáenz es la típica de cualquier administración saliente, aunque recuerda que el intendente capitalino criticó con vehemencia esas maniobras cuando, por ejemplo, el kirchnerismo estaba de salida a nivel nacional, o cuando Miguel Isa se aprestaba a dejar la intendencia antes de legársela.

Ante ello, empezaron a circular rumores sobre el malestar que ello habría causado a Bettinita, quien podría dejar sin efecto esas designaciones. Los rumores fueron aún más lejos, Romero podría no renovar los contratos de la planta política, pautados hasta el recambio de gobierno, dejando fuera a esa porción de empleados aún antes de las fiestas de fin de año.

Los acólitos de Sáenz se ocuparon de recordar que el intendente tuvo la deferencia de prorrogar hasta después de las fechas de fin de año los contratos de planta política que heredó al asumir su gestión en la comuna. Claro, Sáenz aguardó a que bajara la sidra y los pan dulces para informarles que quedaban afuera de la Municipalidad, golpe difícil de digerir para algunos contratados, si bien todos en planta política, no todos cercanos a los jefes dirigenciales.

Bettina se ocupó de asegurar que tendrá una gestión “austera” y eso no apaciguó a los inquietos. Sin embargo, tras una reunión con Pedro Serrudo de la UTM, la jefa comunal electa dejó una buena impresión en el representante gremial, quien se deshizo en halagos, depositó confianza en la administración que se viene y relativizó los rumores sobre recortes, marchas atrás con los pases a planta permanente y no renovación de contratos para que, al menos, terminen el año con trabajo.