20 Diciembre 2019

Aguas caldeadas para cerrar el año: el caso del Protocolo para casos de Aborto No Punible

Lo que se desenvuelve como una tensión vívida, en realidad podría ser una ficción de conflicto, o tal vez, una demostración de fuerzas entre el nuevo gobierno y los grupos que pretenden marcarle la cancha.

Por Franco Hessling

De las napas de las agitadas aguas de la mediterránea Salta, aguas subterráneas claro está, empezó a manar un conflicto que para un observador extraño podría resultar increíble, si se tiene en cuenta la rapidez con la que se generaron tensiones. Puede que esas tensiones no sólo provengan del tema en cuestión, sino que sean canalizaciones de varios otros motivos de conflicto, de silenciosos atirantamientos.

En este caso, las aguas turbulentas que manan a la superficie se abocan a discutir el nuevo Protocolo para casos de Aborto No Punible (PANP) dispuesto por el Ministerio de Salud de la Nación, otra vez en manos del otrora embajador en Chile, Ginés González García. Las voces del movimiento de mujeres y del feminismo aplaudieron la decisión del ministro y consideran que, si bien leves, las modificaciones introducidas avanzan en favorecer los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Conviene resaltar que la despenalización del aborto ante determinadas causantes ya está incluida en el corpus iuri argentino, a través de, entre otros instrumentos jurídicos, el conocido Fallo FAL. Es decir, nadie está discutiendo ahora, aunque las aguas se hayan agitado, si el ANP debe o no ser aplicado, puesto que ya se viene aplicando -incluso en Salta-, lo que se pretende discutir son las pautas de aplicación.

El mismo movimiento de mujeres y feminismos que aclamó desde las gradas a Ginés González García, demoró lo que un superhéroe en asistir a un desprotegido cuando el gobernador Gustavo Sáenz anunció que consultaría a médicos locales y legisladores antes de suscribir al nuevo PANP nacional. Tan rápido reaccionaron las mujeres que el ministro de Gobierno, Derechos Humanos, Trabajo y Justicia, Ricardo Villada, ofreció el miércoles una conferencia de prensa volviendo a explicar la mecánica del Ejecutivo sobre esta cuestión.

Aunque sobre explicar la gravedad del asunto en términos concretos, por su urgencia, no está de más advertir que el Gobierno provincial no anunció que va a rechazar el PANP, ni dijo que está trabajando en un protocolo propio, como existió durante varios años en el gobierno de Juan Manuel Urtubey. Por lo pronto, antes que hacer conjeturas, hay que aferrarse a lo cierto y lo concreto es que un gobierno provincial quiere un tiempo, esperemos que sea breve, para analizar el modo de aplicar el PANP.

Que pudiera haber una dilación en adherir al PANP causó, razonablemente, alerta entre consideran que éste es un tema de ampliación de derechos y cobertura sanitaria para mujeres y cuerpos gestantes. Temen que el análisis se convierta en dilación o eventual rechazo. Sin embargo, analizar es una forma de mostrar interés, de posicionarse ante el asunto y no acatar cualquier cosa que venga de Nación. Es, en cierta forma, un gesto político de Sáenz. No busca evadir la discusión ni rechazarla, al contrario, pretende abordarla con perspectiva provincial, contextualizada, una manera de mostrar autonomía sin pasar por irreverente a la Casa Rosada.

Visto así, el plan de Sáenz suena razonable a sus intereses de gobernador flamante. Asimismo, por la urgencia de la situación y lo sensible del tema, también se presenta como razonable la reacción rauda del movimiento feminista. Sin embargo, todo podría ser nada más que una ficción de conflicto y, entonces, el observador ajeno a las pequeñeces del folclor salteño repetiría atónito: “Esta gente necesita con urgencia que termine el año”.