31 Enero 2020

Los estafados con los créditos UVA piden soluciones al nuevo gobierno

Esta semana se manifestaron en la Legislatura, solicitan que el Ejecutivo nacional aporte soluciones para que puedan afrontar el pago de los créditos que les fueron otorgados y que, a raíz de la inflación de Cambiemos, se tornaron impagables.

Franco Hessling

 

Uno de los aspectos más importantes para la vida de los argentinos ha sido y todavía es la casa propia. La vivienda, la solución habitacional, el terreno o la porción de un loteo son eslabones de una misma cadena que se constituye en una de las metas prioritarias para los ciudadanos del país. Lo demuestran encuestas y estudios cualitativos, tanto como decisiones políticas que han trascendido en los últimos cien años a prácticamente todos los gobiernos, tanto democráticos como de facto, tanto peronistas como gorilas.

Los barrios El Tribuno o Ciudad del Milagro de la ciudad de Salta, por ejemplo, se construyeron en el marco del plan VEA (Vivienda Económica Argentina) que se promovió durante los primeros años de la década del 70, durante administraciones de facto, aquellas que antecedieron al regreso de Juan Domingo Perón al país, para luego recuperar el sillón de Rivadavia tras la renuncia de Héctor Cámpora.

Más acá en el tiempo tenemos el Procrear, que fue la bandera hipotecaria del kirchnerismo y que favoreció también a la banca privada, en particular a la entidad que lleva el nombre de hipoteca, a la que puso al frente de la distribución de los créditos. Con la excepción de algunos resabios que habían quedado al momento de asumir Cambiemos, el Procrear fue una iniciativa exitosa, tanto para el banco mencionado como para los miles de beneficiarios sorteados.

Al tomar las riendas del Gobierno de la Nación, la administración que encabezó el ingeniero Mauricio Macri se propuso atender a esa tendencia histórica de llevar a cabo una política habitacional que sirva para que muchos sectores de la clase media finalmente accedan a “el sueño de la casa propia”, tan típicamente nacional.

Ese programa fue el que se popularizó como “créditos UVA” y constaba en una metodología que ya se había aplicado en otros países, como Chile que hoy arde por una revuelta social, y que tenía que ver con una de las promesas de campaña de Cambiemos: domesticar y erradicar la inflación. Las cuotas de los créditos estaban enlazadas directamente con el comportamiento de esa variable macroeconómica.

De allí que hubiera tenido relativo éxito en Chile, una nación que a partir de la monetarización radical de su economía, luego del gobierno interrumpido de Salvador Allende, se sacó de encima el problema de la inflación y aplicó ese plan de créditos hipotecarios. Cuando la promesa de Cambiemos todavía parecía factible, a poco de asumir, exportaron el plan y generaron enormes expectativas en una gran parte de la población.

Esa porción de la población fue embaucada arteramente por la administración de Macri y compañía, quienes no hicieron más que fogonear la inflación, al punto tal de que en 2019 se registró un nivel de inflación que no se había tomado desde principios de los 90. Ahora reclaman, igual que los que habían quedado colgados con la última etapa del Procrear, que el actual gobierno les brinde una solución. Es justo y la Casa Rosada no tiene excusas: si salva empresas y favorece inversiones extranjeras, no tiene por qué negarse a auxiliar a los estafados que sólo quieren su vivienda.