12 Febrero 2020

Embuste presidencial: el peronismo que todo lo soluciona

Alberto Fernández estuvo en Francia y, en una de sus actividades, respondió sobre las responsabilidades históricas del peronismo con el cinismo de la fe juandominiguista: excomulgando los peores exponentes y asumiendo que todo lo bueno en Argentina lo hicieron ellos.

La semana pasada, el presidente Alberto Fernández ocupó su agenda con diferentes actividades en el viejo continente. Con uno de los mandatarios más encumbrados con los que tuvo ocasión de reunirse fue con el premier francés, Emmanuel Macron. En una actividad donde éste hizo de anfitrión, Fernández ofreció una disertación y luego respondió preguntas en una institución educativa de alto prestigio.

En esa ocasión, un ex funcionario macrista lo interpeló sobre las responsabilidades históricas que le cabrían al peronismo en el anclaje argentino en el atraso infraestructural y en la pobreza estructural. El presidente contestó buceando primero por su área de competencia académica, el derecho penal, siguió con una oda al pragmatismo, barnizó su respuesta con la justa cuota de demagogia, diciendo que para luego desembocar en esa melopea que ha venido repitiendo desde hace algunos meses: que el peronismo es experto en solucionar errores.

La afirmación resulta un tanto injusta con los hechos históricos, una infamia típica de ciertos sectores progresistas dentro del movimiento -quienes se autodefinen “reformistas”, tal cual hizo Fernández en su respuesta en Francia-, que suelen desligarse de los errores que cometen otros camaradas, a quienes incluso se atreven a excomulgarlos de la fe juandominguera. Tal el caso de José López Rega, de Augusto Timoteo Vandor, de Lorenzo Miguel y, más cerca en el tiempo, de Carlos Saúl Menem.

Para no irnos muy atrás en el tiempo, ¿Menem solucionó algo en el país? No es una pregunta retórica, un humilde columnista provinciano, con menos formación que el aparentemente brillante ex funcionario macrista que interpeló al presidente jamás osaría a usar semejante inflexión enunciativa para evidenciar la charlatanería del primer mandatario provincial.

Empero, los interrogantes sobre Menem podrían ser todavía más lacerantes contra el mantra de Fernández: Menem puede no haber solucionado nada, ¿al menos salió ileso de incurrir en errores caros para la suerte nacional? En este caso, creo que no caben dudas al respecto y, cuanto menos y bien pensando, hay que decir que el riojano tomó decisiones aventuradas, como las privatizaciones a mansalva y la trasnacionalización de los capitales. Eso último, bien aprovechado por el sucesivo kirchnerismo para facilitar su matrimonio con las mineras internacionales que vienen explotando nuestros recursos naturales con desmesura y en detrimento del medio ambiente.

Tomemos otro ejemplo de los mencionados, para que esto no parezca un ataque denodado contra el ex esposo de Zulema Yoma. El “Lobo” Vandor. ¿Le trajo soluciones al sindicalismo argentino? ¿Fue factor de contención o de propulsión del Cordobazo? Para ser exactos y sin rodeos, Vandor fue el fundador de la burocracia sindical, esa que hoy tiene exponentes como los Moyano, quienes lejos están de agitar masas, formar cuadros políticos de la clase trabajadora o, al menos, vivir como un laburante. Al contrario, viven empachados de privilegios.

Entonces, para contrarrestar la charlatanería del presidente Fernández traigamos a colación a un dirigente acusado por el peronismo de antiperonista, a quien la historiografía revisionista supo reconocerle su relieve en el citado Cordobazo, Agustín Tosco. En un debate televisivo organizado por Gerardo Sofovich en los 70, entre Tosco y José Ignacio Rucci, el cordobés dijo: “Nosotros creemos que hay sugestivos motivos por los cuales se quiere dividir al país en peronistas y antiperonistas. Con el mismo derecho nosotros señalamos que la división que debe hacerse no es así, sino entre quienes están consecuentemente con la lucha del pueblo y quienes están con la entrega”.