21 Febrero 2020

La “nueva política” de Exeni: cheques sin fondo

El joven legislador que no registra ninguna trayectoria militante, y que hasta ahora se jactaba de experiencia en el manejo empresarial, quedó esta semana en el centro de la polémica por la emisión de más de 120 cheques sin fondos durante el año pasado.

Franco Hessling

La idea de una “nueva política” ha sido una de las proposiciones más comunes de los últimos años. Proposición, dicho sea de paso, que no ha sido exclusiva de los nuevos actores -figuras de ONGs, outsiders, empresarios y religiosos bien intencionados-, sino que también alcanzó a testimonios de dirigentes de los partidos tradicionales del país, principalmente radicales y peronistas.

Es cierto que no han sido exactamente los mismos modos de apropiación de esa idea los que emplearon sectores como el PRO que las fracciones de los tradicionales peronismo y radicalismo que también hicieron suya la retórica de la “nueva política”. Los principales puntos de contacto, no obstante, han sido la juventud, la procedencia de ámbitos menos vinculados a la tradicional militancia partidaria y la supuesta probidad de quienes no están manchados por las viejas manías.

En Salta, la reciente elección de parlamentarios, al menos en sus resultados capitalinos, fueron una muestra contundente del éxito de esa fórmula discursiva que hace culto a la “nueva política”. En el Concejo Deliberante se pueden mencionar figuras como Jorge Altamirano, sin más mérito que su infranqueable obsecuencia ante sus históricos jefes Víctor Claros y Jorge Guaymás, Candelaria Correa, influencer y ñoqui de Ignacio Jarsún en Rosario de Lerma, José García, un proyecto de buen cantante que tuvo que dedicarse a otra cosa porque sus dotes artísticos quedaron en sólo en proyección. Se podría seguir el listado.

Para no aburrir con referencias individuales que sólo sirven como ejemplo de esa ola de “nueva política”, vale ir directo al grano del caso rimbombante de estos días: el diputado provincial Omar Exeni, que ingresó al recinto como primera experiencia política, igual que la figura que encabezó su lista, la conductora televisiva Mónica Juárez, una de las candidatas más votas en las elecciones provinciales del año pasado.

El joven de 29 años proviene del campo empresarial, de hecho, su apellido no es ajeno para nadie que alguna vez haya querido comprar golosinas al por mayor o fiambres, por sólo nombrar algunos de los rubros en los que puede leerse “Exeni” entre los comercios destacados. Se autoproclamaba como un empresario exitoso que venía a aportar su prolijidad al manejo de la cosa pública, igual que lo hizo más de una vez Mauricio Macri.

Sobre su desempeño como legislador todavía hay poco que decir. Seamos justos, sólo lleva poco más de dos meses desde su asunción, y por los dilatados períodos de descanso de los parlamentarios tuvo oportunidad nada más que de intervenir en un asunto que fue expeditivo para el oficialismo: la ley para reformar el número y, ergo, también la composición de la Corte de Justicia.

De todos modos, trascendidos periodísticos recientes han demostrado que su paso como joven empresario no era tan prometedor como aseveró Exeni durante la campaña que lo llevó a ocupar una banca en Diputados. Según esas investigaciones, el joven habría emitido más de 5 millones de pesos en cheques sin fondos, firmando 125 de títulos a cobrar a manos de sus acreedores. De ser así, sería lisa y llanamente un estafador, lejos de la honestidad que pregonan los apologistas de la “nueva política”.