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04 Marzo 2020

Bettina se moderó y busca tender puentes con Sáenz

El discurso de apertura del año legislativo, además de los folletines de El Tribuno, demuestran la clara intención del romerismo de bajar la guardia ante la administración provincial.

Franco Hessling

Bettina Romero brindó su primer informe de gestión ante el Concejo Deliberante, motivo que su equipo de asesores aprovechó, repitiendo como zombis, que es “la primera mujer intendenta en….”...inaugurar un año legislativo en el Municipio. Es cierto que será “la primera intendenta mujer en…” muchas cosas, puesto que, dejémoslo claro, es la primera jefa comunal. Mostrarla como fundante de algo, quizá si sus asesores piensan más de lo que parece a simple vista, sea otra cosa que insistir con una misma y única idea simplona (la primera mujer en…), sino mostrarla despegada de su alcurnia, cara a la política y realidad local. El clan Romero.

No entremos en esa disquisición, sólo digamos que en ese primer informe de Romero como intendenta hubo un claro propósito de moderación frente al Gobierno de la Provincia. No es casual que algunas de las máximas figuras de la administración hayan participado como invitados de la ceremonia. Tal el caso del secretario general de la Gobernación, Matías Posadas, y el vicegobernador, Antonio Marocco.

El afán de cercanía no se dedujo simplemente por algunas presencias, la propia intendenta se encargó de hacerlo explícito en su discurso y en su diálogo posterior con algunos reporteros. “No agiten fantasmas, trabajamos codo a codo con la Provincia”, tituló El Tribuno con esa cita directa por si todavía quedaban dudas al respecto.

Aún más, en la crónica sobre el evento que editó el matutino de la familia Romero se lee con claridad que una desactivación total del gran caballito de batalla del verano del romerismo contra Sáenz.

Bettina asegura sin reproches, conforme al enunciado de El Tribuno, que la Municipalidad absorbió la continuidad de los programas y planes de la Cooperadora Asistencial.

Además, la jefa comunal celebró que el gobernador, Gustavo Sáenz, conozca la ciudad. Así, Romero dejó entrever que Sáenz está obligado a contribuir para el desarrollo de “Salta ciudad”, la réplica poco creativa del “Buenos Aires ciudad” que inmortalizó el PRO en la Capital Federal. Para ello, expresó, no sin cierta ambigüedad disfrazada de diplomacia, que la situación económica del municipio es “compleja” y “estrecha”.

Con una habilidad digna de destacar, Bettina siguió la línea de “pobrecita de mí” sin caer en la mendicidad, tan propio de las gentes ordinarias de las que la intendenta pretende distinguirse. Dijo que la afligía lo que ocurría en el norte provincial, pero pidió ser realistas para declarar, casi con orgullo, que en Salta capital la gente de los barrios también pasa hambre.

El folletín sobre el discurso de la intendenta, expuesto en forma de nota periodística del diario El Tribuno, aporta una serie de datos numéricos de dudosa procedencia. Y si acaso la procedencia es una fuente oficial, El Tribuno opta por exponer esos datos como verdades últimas. No hay que ser un genio para dudar, por ejemplo, de que la Municipalidad atendió, en menos de 3 meses, a 5 mil mujeres por aspectos vinculados a las problemáticas de género. Bettina y El Tribuno permiten visualizar una intención clara del romerismo: no perderle pisada a Sáenz.