12 Marzo 2020

La visita de Tinelli, ¿prefacio de una campaña?

No son pocos los que desconfían de las intenciones filantrópicas del magnate televisivo y presidente de San Lorenzo. Su vínculo con Lammens invita a pensar un salto definitivo a la política partidaria. 

Franco Hessling

En los últimos días, a propósito de la situación de carestía de las zonas más vulnerables de Salta, la provincia recibió la ilustre visita de Marcelo Hugo Tinelli. Difícilmente alguien no tenga ni la más mínima referencia del susodicho, pero, por si las dudas, digamos que es una empresario y dirigente del fútbol, que se inició en el mundo de la farándula como conductor televisivo, que trascendió por sus apuestas en el prime-time y que desde hace un tiempo ha participado de la vida política del fútbol.

También participó de la vida política en general, supo ser árbitro de elecciones clave, como en la que Francisco de Narváez se impuso ante el kirchnerismo en aquella elección de medio término. Sobre aquella campaña los votantes no recuerdan ninguna propuesta del colombiano, sólo registran en su memoria el “alica-alicate” que inmortalizó el set televisivo comandado por el hoy presidente de San Lorenzo de Almagro.

En las últimas presentaciones de su ciclo, en el sketch de apertura aparecían políticos, quienes, se decía, hasta hacían cuantiosas ofertas para tener unos segundos de aire televisivo en el programa con más rating. Sergio Massa, hoy presidente de la Cámara de Diputados de la Nación pasó por allí, igual que Horacio Rodríguez Larreta, hoy único bastión del PRO, también. El único que estuvo en esas presentaciones y hoy está en el ostracismo es Juan Manuel Urtubey.

Cuando la posibilidad de que Tinelli saltara a la política como protagonista directo, para dejar su lugar de árbitro mediático, el macrismo -por entonces en el Gobierno de la Nación- evaluó que lo mejor, si no podía cooptarlo, era mantener entretenido al empresario. Entonces, cual conejo que corre una zanahoria colgada que se mueve misteriosamente, Tinelli se enfocó en presidir la AFA, proceso que, por supuesto, se dilató inexplicablemente.

Esa maniobra del macrismo la pagó cuando el aliado de Tinelli en San Lorenzo, Matías Lammens, hoy funcionario del Gobierno de Alberto Fernández, decidió disputarle la jefatura de gobierno el año pasado a Rodríguez Larreta, a quien hizo transpirar mucho para dejar atrás: el calvo debió imponerse recién en la segunda vuelta.

El actual gobierno, al menos algunos sectores, parecen haber comprendido que más vale capturar a Tinelli que dejarlo librado al azar. El propio Tinelli parece haber comprendido que más vale protagonizar que arbitrar el juego político argentino. En ese marco, los más conspirativos piensan que la visita de Tinelli a Salta no fue puro altruismo, sino más bien posicionamiento de cara a la campaña de las elecciones de medio término.

En definitiva, nos guste o no, nos suenen rebuscadas o no esas hipótesis, no es erróneo considerar que si el conductor televisivo se resolviera a competir seriamente en las próximas elecciones seguramente de entrada contaría con un piso de votos lo suficientemente seductor para cualquiera que tenga intenciones genuinas de ser elegido por el soberano.