08 Abril 2020

Se necesita legislar para que la excepción no se haga costumbre

Pese a la crisis sanitaria, la reactivación de las instituciones democráticas es una necesidad imperante si no se quiere caer en un encantamiento de los poderes Ejecutivos ante las atribuciones excesivas que acarrean los estados de emergencia.

 

Franco Hessling

A como de lugar, hay que empezar a salir del parate. No únicamente a nivel económico, que no se reduce a las ganancias de las empresas sino también a las actividades que motorizan los ingresos de gran parte de la población, sino también a las funciones de un estado que parece aprovechar la excepción para hacer pasar desapercibida la corrupción endémica al peronismo y dejar en marasmo las acciones institucionales perfectamente llevaderas para sostener el clima democrático que, supuestamente, impera en nuestra sociedad.

Desde estas líneas, la semana pasada se hizo hincapié en los pedidos del Colegio de Abogados para que la Justicia provincial saliera de la parálisis en la que había entrado, pese a que no suspendió sus actividades del todo sino que llamó a una feria extraordinaria en razón del aislamiento social obligatorio que dispuso primero el Gobierno de la Provincia y luego su par de la Casa Rosada.

En esa misma línea, cabe destacar las acciones que han venido motorizando los cuerpos legislativos de la capital y la provincia. La semana pasada, en medio de la cuarentena, el gobernador, Gustavo Sáenz, dio apertura al período ordinario de sesiones ante una Legislatura vacía. Los miembros de las cámaras Alta y Baja participaron del evento a través de videollamadas, demostrando que la posibilidad de sesionar está dada.

Antonio Marocco, presidente de la Cámara de Senadores y vicegobernador de la Provincia, ofreció entrevistas luego de ese discurso y comentó que se estudiaba la chance de explotar esas nuevas tecnologías para empezar las sesiones. De hecho, ni lerdo ni perezoso, el gobierno ya ingresó la semana pasada el proyecto de reforma constitucional que había sido uno de sus caballitos de batalla durante la campaña electoral del año pasado. Volveremos sobre este tema en otra columna de esta semana.

Paralelamente, el Concejo Deliberante capitalino celebró una sesión en la que se encargó sólo de aprobar la posibilidad de realizar sesiones virtuales para que exista un co-gobierno real, con división de poderes. Se esperaba que esa posibilidad finalmente se consumara en esta semana, sin embargo, el Ejecutivo comunal aún no reglamentó la respectiva ordenanza.

Paradójicamente, la intendenta capitalina, Bettina Romero, se mostró en estos días en redes sociales hiperconectada con el gobernador Sáenz y otros intendentes, en una videoconferencia. Pese a ello, quizá a gusto con la posibilidad de gobernar en excepcionalidad, lo cual implica entre otras cosas sin tener que lidiar con el Concejo Deliberante, Romero todavía no puso de su parte para que vaya normalizándose la división de poderes en la ciudad.

Sin lugar a dudas, incluso para cambios impositivos que sean necesarios ante la emergencia sanitaria, la reactivación de los poderes legislativos es ineluctable. A nivel nacional también deberían empezar a evaluarse alternativas para que así ocurra. En el marco provincial, resta ver cómo avanzan esos atisbos de reactivación que se observaron la semana pasada.