19 Junio 2020

Crece Gustavo, decrece Bettina

Números recientes dan cuenta de un crecimiento en la imagen positiva del gobernador, mientras que la figura de la intendenta habría caído en relación al año pasado, cuando ganó holgadamente las elecciones. 

Franco Hessling

En los últimos días se conocieron encuestas, siempre de dudosa rigurosidad cuando se trata de consultoras sin estructura para tener muestras representativas, en las que se ratifica la imagen positiva que tiene el presidente Alberto Fernández en Salta, al tiempo que se afirma que la esfinge de Gustavo Sáenz también está en alza y que la figura de la intendenta Bettina Romero ha caído significativamente.

En cuanto al resultado de Fernández, hay que decir que la tendencia a maximizar la imagen de los líderes nacionales durante la pandemia ha sido esa: mayor imagen positiva, confianza de la población y receptividad a las políticas públicas. Ha ocurrido tanto en regímenes orientales como así también en estructuras occidentales, como en Italia.

La característica principal de los modelos latinoamericanos de gobierno es el personalismo de los líderes, una forma de conducción que sembró las bases del populismo regional, sea de izquierda o de derecha. No resulta extraño, por ende, que Fernández y otros líderes latinoamericanos, algunos de los cuales no adoptaron la misma orientación ante la lucha frente al Covid-19, hayan incrementado su imagen positiva en las últimas semanas.

En esa misma línea, en la patria chica como suele llamarse, no sobrecoge anoticiarse del supuesto crecimiento en la figura del gobernador Sáenz, quien tuvo entre sus decisiones destacadas la de responder las chicanas virtuales de su par jujeño, Gerardo Morales. Hay que reconocer que Salta, hasta el momento, es uno de los distritos que mejor ha controlado la viralización de la pandemia, con un gobierno pionero -igual que el de Morales- en declarar la cuarentena.

Aunque las consultoras manejan sondeos estadísticos de dudosa rigurosidad -algunas de ellas no tienen entre sus integrantes ni siquiera a un especialista en estadística, ni descriptiva ni inferencial-, la información cae sumamente bien en Grand Bourg, donde esperan que otras decisiones como la represión a los remiseros, la detención de los mismos, la proliferación del dengue, las muertes de niños originarios y un considerable etcétera queden opacadas ante la buena gestión de la crisis sanitaria.

La alegría en la Casa de Gobierno de la Provincia es por partida doble, ya que no sólo habría crecido la imagen de Gustavo Sáenz sino que también decreció la de su principal rival, la jefa comunal Bettina Romero. De cara a las elecciones del año que viene, en las que seguramente también se elija convencionales constituyentes, ese saldo de las encuestas pone rebosantes a los mandamases de la administración provincial.

La intendenta dilató su entrada en funciones, al menos eso pareció conforme a los microbasurales, los pastizales y la falta de bacheo que se observó cuanto menos hasta abril. De acuerdo a los números conocidos en los últimos días, esas desidias fueron rápidamente detectadas entre la población capitalina, que pronto habría abandonado el encantamiento con la hija del senador nacional Juan Carlos, también nieta del extinto exgobernador Roberto.