11 Febrero 2019

Observatorio que no observa muy bien

Por Juan Facundo Marocco
No pienso que se trate de una simple miopía, ni de una accionar desinteresado, pero el Observatorio de Género de nuestra provincia, hace tiempo que funciona como una agrupación feminista más, o de respaldo a actividades como las ESI, cosas para las cual no fue creado.

Y es preocupante por que el rol principal de dicha instituto es asistir y contener a las víctimas de violencia de género,  cosa que no está muy clara en los casos recientes de ediles denunciados por violencia y abuso porque  ninguna de las víctimas reconoció, asistencia o contención de dicho organismo, pero sí de la justicia, que concretamente es la que tiene para estas circunstancias el personal idóneo y equipos de  profesionales para cumplir con su labor, y cuyo compromiso dista mucho de querer  quedar bien con las militantes feministas.

Basta recordar el episodio que sufrió la ex ministra de justicia provincial, de parte de mujeres en la vía pública, que por cierto, nunca consideraron el trabajo constante de dicha ministra que intentó innovar en políticas públicas para asistir a las víctimas de género.

Es de público conocimiento, un diputado provincial que milita activamente y con pleno derecho a hacerlo por lo que se denomina “la dos vidas”, sufrió contantes ataques, agresiones y difamaciones por sostener una postura pública y  no sólo amenazas de sanciones por opinar, algo que para un legislador está protegido por la constitución. Asimismo se logró en tiempo récord la imputación por amenazas de muerte a una militante feminista, marcando otro arrebato institucional más.

 

Conseguir una sociedad más democrática y justa, es un compromiso de todos, no es una cuestión de género, tal cual lo proclama la constitución, y principalmente se va a lograr con el respeto a las funciones que le dan origen a las instituciones, como así también el respeto al que piensa distinto, ya se tuvo situaciones parecidas y épocas donde no se toleraba al que piensa distinto, y conocemos los resultados nocivos provocados.

Desde el sólo pensar, y disentir por  defender la democracia podían costar la vida. Soy de los que piensa y sostiene que las grietas son buenas,  tomar posición es bueno, así también cuando se toma posición en la “no grieta”, en definitiva son las posibilidades de la democracia. No se puede seguir permitiendo la agresión, la ofensa y el agravio que sufren padres, hermanos, sobrinos, tíos, abuelos, por pensar distinto al grupo feminista, pero menos permitirse el agravio constante a las instituciones, y principalmente la institución que se tiene que encargar a asistir a las víctimas de violencia de género.

Si quienes militan en el feminismo agreden, poco bien les hace a las verdaderas víctimas de la violencia de género. Ahora pretenden ser las que desde su concepción política determinar las políticas a implementar en la ESI, cuando no es una cuestión de género, de la cual estoy a favor políticamente, pero como padre dudo cuando veo que quienes militan por la ESI, no pretenden discutir el contenido, sino simplemente imponerlo, y creo que la mejor posición es que en cada escuela de nuestra provincia, se podrían intentar que  voten padres, alumnos y maestros, donde se acepte lo que  se aplique, y donde se rechace no, en definitiva democracia directa, que tanta falta hace.

No soy anti feminista, pero distinto es ser feminista que ser violento, violencia hay mucha, la principal es la que se nota en la  pobreza y a esa no hay que permitirla y combatirla mucho más.

Respeto la posición del diputado Suriani, es importante entenderlo, hay que mirar y leer lo que las feministas escriben en internet y comprender su reacción, lo que sí es reprochable  es el accionar de la justicia, que también fue muy lenta en otros muchos casos de violencia contra la mujer.

Además las mujeres que aprovechando la ocasión pretendieron mostrarse como víctima por un puntito más de rating, banalizando un hecho tan dramático como la violencia. A las provocaciones, la infamia y las falsas acusaciones, deben terminar, y las instituciones cumplir  con su rol y la función para las que fueron creadas, y si las personas que las dirigen no cumplen con su función, hay que cambiarlas.

Las falsas acusaciones y las provocaciones tienen un camino muy sencillo, la reparación del daño moral, que poco bien hacen, porque distraen a la justicia de causas más importantes.