02 Marzo 2020

Oposición recalcitrante

Por Félix J. Arancibia
Fue un dato de la realidad y se encuentra en los archivos de los medios de comunicación, especialmente el televisivo y en las redes sociales, que al final de su mandato, el expresidente Mauricio Macri había expresado, dirigiéndose en forma directa al actual presidente de la Nación, que su partido Juntos por el Cambio iba a desarrollar una oposición constructiva.

Los sucesos de la última reunión en la Cámara de Diputados para el tratamiento del proyecto de ley modificatorio del régimen de jubilaciones de los miembros del Poder Judicial y Ministerio Público Fiscal de la Nación, al que se suman otros funcionarios de dicho poder, demuestran cabalmente lo que fue característica en el periplo presidencial de Macri.

Se dijo en alguna oportunidad que ninguna de sus promesas de campaña, dadas a conocer en el año 2015 -aludidas en el recordado debate con Daniel Scioli- se cumplieron en los cuatro años en que Macri tuvo el bastón presidencial. Esta última formulada en relación a una oposición constructiva, recorrió el camino conocido, decir una cosa y hacer otra totalmente distinta. Esto es mentir en forma habitual, sin vergüenza alguna, con total falta de respeto para quienes somos oyentes obligados -por estar interesados en el presente y futuro del país- de las expresiones de esa oposición, que en circunstancias como las que vivimos, no trepida en poner palos en la rueda a cada proyecto de ley que tienda a la realidad de una Argentina más justa o menos desigual que la que nos dejó la anterior administración macrista.

Cuando el gobierno nacional intenta el tratamiento de temas que propone como necesarios y significativos en el camino de la equidad y la justicia social, se encuentra con una oposición cerril, como la que puso en evidencia en ocasión de la sesión del jueves último de la Cámara de Diputados de la Nación.

Pese a las razones aducidas por el diputado radical (?) Mario Negri, la conducta demostrada por los diputados de Juntos por el Cambio fue no sólo injustificada, sino también banco de acerbas críticas a pesar de la explicación que dio en el recinto.

También desconcertante, si recordamos que meses atrás, los mismos que dejaron sus asientos en la sesión del jueves, fueron los que pedían a viva voz el cese de las llamadas jubilaciones de privilegio.

Es más, invitaban al presidente de la Nación a que esta realidad de los regímenes jubilatorios especiales tuviera un punto final. Pero llegado el momento de las definiciones, el resultado que vimos los argentinos frente a los aparatos de televisión, fue totalmente distinto. No sólo la deserción en masa de la sesión por parte de los diputados de Juntos por el Cambio, sino también el anuncio de que la situación planteada por la presencia del todavía -al momento de la sesión- diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, sería judicializada.

El asombro, la indignación, se corporiza con las conductas y los comportamientos en los diferentes estadios que componen la oposición en estos momentos de crisis que atraviesa la República.

No puede negarse que los integrantes de Juntos por el Cambio sangran todavía por la herida. No pueden superar las consecuencias de la mala praxis, para los menos, o de la direccionada intención de concretar una política económica social, cuyos resultados desvastadores para el país están a la vista. Manejo de la cosa pública de ricos para ricos, de amigos en el poder para los que se beneficiaban en el lado del mostrador en el que se sentaban reales personajes de la actividad privada, ligados muy de cerca con el expresidente Macri.

Demostrativo de que esta fue una verdad irrefutable, lo dan la cantidad de investigaciones sobre hechos irregulares, cometidos no sólo por funcionarios del primer nivel -ministros y hasta el propio Macri, tema peajes por ejemplo-, sino de aquellos que ocupaban lugares de menor jerarquía, como Sbarra, uno entre tantos negadores en la realidad diaria de la pregonada transparencia e incorruptibilidad del gobierno de Macri.

La conclusión no puede ser otra que la finalidad de la oposición está centrada en desgastar al gobierno, sin importarle un ápice lo que suceda con el país y su pueblo, llámese tratativas sobre la deuda externa; mejoras sociales; soluciones para el hambre de muchos compatriotas, en fin, nada de eso importa.

Y la demostración que esta tesitura está incardinada en los distintos estamentos sociales o de la producción nacional de bienes que acompañan al macrismo, lo da también la conducta de agitadores -diputados de la divisa partidaria- que trabajan en el seno de los denominados autoconvocados del campo,  con tractorazos que se anuncian y concretan en contra de las gestiones que realiza la Mesa de Enlace.

Esta es una las facetas que se da en la práctica de la oposición "constructiva" prometida por Mauricio Macri.