31 Mayo 2020

¿Infectadura o Infectocracia?

Por Natalia Aguiar
Se percibe un color amarillento sobre la carta abierta de 300 intelectuales y científicos que advirtieron el viernes pasado que “la Democracia está en crisis” y plantearon que estamos ante una “Infectadura”. Ello debido a la extensión de la cuarentena que impulsan desde el gobierno de Alberto Fernández.

El texto que destiñe ocre, se lee mientras la ciudad de Buenos Aires espera el pico de contagios para la primera quincena de Junio. Fue el mismísimo ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, quien advirtió que  “es imposible” medir el tiempo de duplicación de casos de Covid 19. Una guerra cobriza por donde se la mire.

A 74 días de cuarentena los referentes que suscribieron la carta, muchos de ellos cercanos a Mauricio Macri, plantearon una cuestión muy fuerte: El supuesto riesgo de la Democracia ante la afectación de las libertades. ¿Infectadura o Infectocracia?

¿Conocen estos intelectuales la otra Argentina? Aquella donde los niños mueren de hambre, aquella donde no llega el agua potable, aquella donde menores son abusados y viven hacinados, donde no llega la señal de internet y en plena cuarentena no pueden acceder a la educación virtual. No podrán leerlos a ellos, ni acceder a la información que les permita ejercer el derecho a optar.

A los científicos e intelectuales estas palabras: Hay niños y jóvenes en la Argentina sometidos a la indiferencia de la política y de la sociedad. ¿Todo este contexto no afecta a la Democracia? ¿O hay democracias según los afectados?

Coincidimos en la defensa de las libertades y de la Democracia. Coincidimos en que la libertad de acción es uno de los parámetros constitucionales. ¿Pero será que la afectación democrática se denuncia cuando afecta a las grandes urbes? ¿Será que se afectó la Democracia durante décadas ante los niños que caminan descalzos kilómetros y kilómetros para llegar a la escuela rural donde almuerzan y meriendan? Además, por si acaso, hay escuelas en las fronteras del país, donde las maestras deben dar clases en idioma aborigen para que los chicos entiendan. ¿Democracia? ¿Burocracia? ¿Desigualdad? ¿Infectadura? ¿Demagogia?  O una mirada fuera de foco.

Hay un país que no se ve. La pandemia del Covid 19 ha puesto a la Argentina de cabezas, como a sus políticos e intelectuales. Nada más bajo que sacar leña del árbol caído en el marco de las riñas políticas. ¿Acaso no vieron estos referentes que desde hace décadas la pobreza, la falta de educación, la falta de oportunidades, la desigualdad,  la falta de servicios esenciales de salud afectan a miles de hombres, mujeres  y niños de este bendito suelo? ¿Eso es Democracia?

No nos merecemos la política carroñera. Ni de un lado ni del otro.

Que no se le corte la luz a Graciela Caamaño, cuando en el Consejo de la Magistratura se analiza la destitución de un juez federal con el pedigree de Rodolfo Canicoba Corral. Que no se le corte la luz a Félix Crous, titular de la Oficina Anticorrupción, para impulsar las causas por supuestos actos de corrupción en las que la actual vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, está imputada en la justicia federal. Que no se le corte la luz al fiscal Carlos Stornelli, al denunciar  a Crous por dejar de ser querellante en las causas contra Cristina Kirchner y sus hijos, mientras él se resiste a respetar al juez y fiscal que lo investigan por presunta extorsión. Que no se corte la luz al ministro de la Corte, Ricardo Lorenzetti al bregar por libertades genuinas. Que sea con hechos, no con palabras. Porque en la Corte se corta la luz a menudo y se sigue la liturgia de: “A Dios rezando y con el mazo dando”.

Que no se le corte la luz a Alberto Fernández cuando deba tomar decisiones, gobernar y ponerle límites a quienes lo presionan. Que no se le corte la luz al presidente al hablar con psicólogos y epidemiólogos, porque el aislamiento,  el encierro, la soledad y  la situación económica, afecta.  Que no se les corte la luz a los jueces que deben investigar al poder. Que no se corte la luz al Congreso cuando deba sesionar. Que se les corte la luz a los empresarios que suben precios a mansalva.  Que se encienda la luz ante la demagogia. Que se enciendan las voces libres y comprometidas con el vulnerable. Que se encienda la oposición y el oficialismo. Que nuevos líderes salgan a la luz. Que los intelectuales y científicos no destiñan, ni de un color, ni del otro.

Que sea con luz, celeste y blanca.