07 Junio 2020

Un correcto peronista

Por Natalia Aguiar
Al presidente de los argentinos, Alberto Fernández, se lo notó cansado en la última conferencia de prensa en la que extendió la cuarentena por tres semanas más, hasta el 28 de Junio.  Quizás para no angustiar a la gente con anuncios cada quince días, dicen.  Hay que pasar el invierno.

Es el octavo presidente peronista de nuestro país. Sin embargo, a diferencia de Juan Domingo Perón, ideólogo del movimiento populista que surgió en 1945, con una estructura más personalista, Fernández es un hombre de consensos. Los que lo conocen destacan su capacidad negociadora, su pragmatismo, moderación y empatía con el otro, un correcto peronista. Pero peronista al fin.

El genial escritor Jorge Luis Borges, dijo en una oportunidad que “los peronistas no son, ni buenos, ni malos, sino incorregibles”.  La cuestión es que históricamente Argentina flameó la bandera peronista. La gran mayoría de los sindicatos son peronistas, actualmente los gobiernos provinciales son peronistas, salvo Mendoza, Jujuy, Corrientes y la ciudad de Buenos Aires. El pensamiento del argentino medio es peronista y populista, a la espera del subsidio, de la asignación universal, del Ingreso Federal de Emergencia que beneficia a 9 millones de argentinos, cuestión que para algunos podría llevarnos al abismo.

La inteligente y sagaz humorada de Borges quizás refleje una encrucijada que enfrenta Alberto Fernández: las posiciones antagónicas  con Cristina Fernández respecto del ejercicio de poder. La misma razón por la que en 2008, renunció a su cargo de jefe de gabinete, con duras críticas a ella por sus políticas de confrontación.

Es que la actual vice y ex presidenta de los argentinos no parece adecuarse a un sistema de organización horizontal. Pruebas de sobra. Ella está en las sombras, entre los antiguos pilares del Senado de la Nación, respalda a la Cámpora que ya sueña con un Gobierno propio y teje hilos de oro para desarticular causas de supuesta corrupción en contra de ella y sus hijos. Un Máximo Kirchner moderado dice apoyar al presidente. “Cristina Fernández ejerce la jefatura política de este Gobierno. Quien no entienda que la jefa es ella, no entendió nada”, deslizan voces del peronismo federal.

Mientras para algunos, Alberto no tiene tropa propia, para otros la construye y resiste. Habla con los gobernadores, consulta, escucha, se arremanga la camisa y no le asusta el trabajo. Inició una gira por las provincias y su imagen, pese al contexto socio económico, no decae. Quizás se gesta un nuevo peronismo en el poder.

 

Internas presidenciables

En plena pandemia, el país ya en default y ante intento de arreglar la deuda con el Fondo Monetario Internacional, las internas por las elecciones parlamentarias 2021 y las presidenciales 2023 ya están rodando. Alberto Fernández lo sabe, conoce el juego. ¿Pero se inmolará por la inocencia de Cristina Kirchner?, ¿Apostará a cambiar el país y a tener su propia carrera electoral? Quienes lo frecuentan afirman que ya trabaja en su futuro político, presidenciable, claro. Ahora bien. ¿Lo dejarán avanzar?

Mientras las provincias intentan retornar a la normalidad, la Buenos Aires que gobierna Axel Kicillof, cuenta con el 85 % de casos de Covid 19. Quizás por ello decidió en la última conferencia de prensa no mostrarse altanero con Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gobierno porteño. Es que la semana pasada se tomaron un café para aclarar los tantos. No iban culpas y contra culpas. La provincia de Buenos Aires cuenta con  la mayor concentración de infectados y un sistema de salud deficiente. Desde hace años, se da una permanente circulación de pacientes “golondrinas” de la provincia de Buenos Aires, que se atienden en los hospitales porteños. Rodríguez Larreta intensificó los controles para ingresar a la ciudad de Buenos Aires. Quizás para marcar la cancha. No será fácil la pulseada. Quien salga bien parado de esta pandemia, tendrá mayores posibilidades de triunfo electoral. Kicillof es el preferido de Cristina Kirchner, ni de la Cámpora, ni de Alberto. Rodríguez Larreta, del riñón de Mauricio Macri, ya sueña con la presidencia. Larreta y Kicillof podrían ser futuros adversarios de Fernández, mientras varios gobernadores miran de reojo y la oposición especula.

Alberto Fernández, pandemia mediante y con miras a las parlamentarias 2021, no es incrédulo. Tiene otros modales, otras formas, otra mirada. Quizás sea tan incorregible como los otros peronistas, pero lo disimula. Alberto Fernández, deberá elegir. Quizás incluso demostrar que no era cierto lo que dijo el mismísimo Perón: “No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los demás son peores”.