17 Agosto 2020

Igual de Iguales

Por Natalia Aguiar
Sin dudas la Pandemia del Covid 19 ha igualado a todos los seres humanos en su condición de tal, como realmente somos: iguales. Ni ricos, ni pobres, blancos o negros, mujeres u hombres. Iguales. No ha discriminado entre los niños sirios, los trabajadores de las favelas brasileras o los de los “Mercados Mojados” de Wuhan en China.

Tampoco discriminó entre el presidente de Brasil Jair Bolsonaro, o el príncipe Carlos de Inglaterra , o el gobernador de Jujuy Gerardo Morales y el Ministro de Seguridad Bonaerense, Sergio Berni , el cuñado de Diego Maradona, o la tía “ Pocha” de mi amigo Lautaro, y mi vecina pediatra del 5to A o la modelo del country de Pilar. No hay diferencias para el virus. Somos iguales en esencia. Somos tan vulnerables como los refugiados y migrantes que desde Argelia llegan en canoas a las costa de Italia, España o Francia. Somos frágiles como los indígenas del Amazonas y los del norte argentino o los del sur en la Patagonia.

Esta Pandemia a sido un duro golpe a la humanidad. Vino a mostrarnos cuáln endebles somos a nivel global y la incongruencia entre la fragilidad física y la eliminación de barreras a través de la tecnología desarrollada por el hombre. La información nos igualó y se democratizó a través de la informática y los avances científicos.

Claro que hay niños, hombres y mujeres en situación de vulnerabilidad extrema y allí debería focalizarse esta especie de “Gobernanza mundial” para igualar.

Los gobiernos, y en particular los de los argentinos deberían asimilar la igualdad en la que nos encontramos y pensar en el otro. Aquel que no tiene agua corriente, cloacas, acceso a educación, a la salud, al trabajo, acceso a tecnología y redes de internet, al servicio de justicia, la posibilidad de mirar hacia delante sin temores. Es que  “nadie se salva solo”, como dijo el Papa Francisco. En esta barca estamos todos.

 

En Argentina la cuestión está complicada

La Pandemia avanza y el sistema de salud resiste pero no sabemos hasta cuándo lo hará. A tal punto que el presidente en su última conferencia de prensa se sinceró y admitió “que la cuarentena no existe”, pero la extendió hasta el 30 de Agosto. La pobreza avanza a pasos agigantados, no se habilitan traslados interprovinciales e internacionales, el dólar escala sin cesar y el presidente insiste: “En Argentina hace meses que la cuarentena no existe, porque las cifras de la reactivación económica lo demuestran y la circulación de gente creció”. Se lo nota preocupado y cansado como lo expresa a cercanos. Analiza entre los profesionales de la salud el impacto psicológico de la cuarentena en la sociedad.

No es una cuestión “amigable” la que nos espera. El encierro afecta a todos y la tensión política se refleja en el semblante del hombre detrás del mandatario. Además admitió que analiza más restricciones entre ellas la del tope de compra de U$S 200,00, y ni hablar sobre la reforma judicial que amenaza con ser otra restricción de derechos porque habilitaría una especie de justicia “especial” para supuestamente garantizar la impunidad a Cristina Kirchner y su familia. Desde ya que se necesita una reforma judicial que iguale en derechos y garantías, pero para todos los argentinos, no sólo para privilegiar a unos pocos.

También algunos se preguntan si no bastaría con que los actuales jueces cumplieran con la ley. El mea culpa judicial sería muy bueno puertas adentro del Palacio de Justicia, porque no habría tanto nivel de corrupción e impunidad con jueces apegados  a la norma en vez de a la “chequera” política. Pero no queda allí la cuestión, sino que a falta de restricciones, Alberto Fernández, no dudó y se despachó en una entrevista radial:  "Está claro el posicionamiento ideológico de ciertos medios de comunicación y hacen un ataque sostenido". "Me parece que muchas cosas han quedado al descubierto. Se nota mucho los intereses defendidos y las cosas que ocultan".

El Presidente sin dubitar apuntó contra los medios de comunicación y lo relacionó con la reforma judicial que impulsa el oficialismo: "Sé por qué se oponen a la reforma Judicial. Porque ellos también pierden influencia sobre la Justicia", señaló  en relación a anuncios de “saqueos y disturbios que no tuvieron lugar. Fernández reconoció una cuarentena activa -si se quiere- y resaltó que preservar la salud de los adultos mayores es prioridad en su gestión porque el promedio de muerte por coronavirus es 82 años.

Lo cierto es que ya no se toleran las restricciones porque es natural para el hombre erguirse sobre las libertades. Por ello, así como la pandemia del Civid 19 ha igualado de manera horizontal, los gobiernos, el gobierno argentino debería igualar en derechos y oportunidades para todos, todas y todes por igual.