07 Septiembre 2020

Alberto en #modo negación

Por Natalia Aguiar
La vertiginosidad de los sucesos de Argentina nos dejan extenuados pero es lo que nos tocó. Mientras en el senado se hicieron cambios de último momento en la letra de la ley de Reforma judicial, como si Cristina Fernández hubiera cortado la luz y cambiado el texto, en la Cámara de Diputados se dio una disputa que daba vergüenza ajena respecto la vigencia o no de las sesiones virtuales implementadas por la pandemia.

Un verdadero escándalo, un disparate institucional, una falta de respeto a los ciudadanos, a aquellos que representan estos señores diputados, de un lado y del otro del mostrador.  A todas luces, el oficialismo liderado por Sergio Mazza, político camaléonico si los hay, afirmaba que la virtualidad de las sesiones estaba vigente y que daban por debatida la cuestión y aprobada la Reforma Judicial. Pero del otro lado del round la oposición decía lo contrario, que no se encontraban vigentes las sesiones on line, por lo tanto, no habría existido. O sea no hubo sesión, no se aprobó ninguna ley. Un claro intento oficialista de pasar por alto las leyes. “Incorregibles”, diría Jorge Luis Borges.

Pero fue el presidente Alberto Fernández el que tiró más leña al fuego y en la línea opositora afirmó que Diputados no sesionó, ni aprobó ninguna ley. Quizás confundido entre sus convicciones y su deber ante la Jefa Política, Cristina Kirchner. Aunque en una reciente entrevista al canal Todo Noticias, dijo que él no tiene jefe político, que el único que tuvo fue Néstor Kirchner.

 

Pobre Alberto, está negando la realidad

Niega, niega que algo quedará. Niega, niega que todo se acomodará. Es que como decía Sigmund Freud, la negación es uno de los mecanismos de defensa por los cuales el yo aleja de sí las ideas o recuerdos de hechos perturbadores simplemente negando que existan. De este modo, la mente pretende mantener su equilibrio frente a la angustia que admitirlos supondría.

En esa última entrevista, se vió un Alberto ofuscado con la prensa, enojado ante las informaciones vertidas por los medios. Negó que la cuarentena exista, pero mediante decreto la extiende, mientras contaba que salió en su auto a pasear por Buenos Aires, sede administrativa de Dios, y pudo palpar que “la cuarentena hace mucho que no existe”.

Se lo vió conmovido frente los resultados de la autopsia que reveló que los restos hallados eran los de Facundo Astudillo y contó que habló con su madre y que le interesa saber lo que pasó. Y si se trató de un caso de abuso policial de la provincia de Buenos Aires, irá hasta el fondo del asunto.

Sin embargo, cuando le preguntaron por una dura carta abierta del padre de Solange, una joven enferma de cáncer que ansiaba ver a su padre y por los requisitos de la pandemia la policía de Córdoba les negó el paso, dijo no haberla leído. Solange murió a los días y ese encuentro tan deseado no pudo ser.

“Que estas palabras le lleguen al corazón, si es que lo tiene”, escribió Pablo Musse,  padre de la joven, y responsabilizó  a Alberto Fernández y al Gobierno de Córdoba por no haber podido ver a su hija antes de que muriera en esa provincia. “Nos trataron como terroristas” escribió en su cuenta de Facebook y acusó al mandatario nacional de no “dar el ejemplo” con respecto a los cuidados frente al coronavirus. En clara alusión a la foto de un almuerzo dominguero con Hugo Moyano y familia, sin barbijos.

Pero ante la pregunta de los periodistas Alberto Fernández, en #modo negación, dijo que no sabía de lo que le hablaban, que desconocía del caso que conmovió a todos los argentinos de bien. Seguramente el presidente no puede estar en todos los frentes, pero para ello cuenta con asesores técnicos, y aquí se demostró que el equipo de comunicación del presidente estaría en otro lado. El caso de Solange fue una visagra, algunas provincias y jurisdicciones como Buenos Aires, implementaron protocolos de despedidas a los seres queridos en medio de la pandemia. Negar puede que sea lo más fácil, ante la angustia de no haber podido resolver tamaña petición de una persona vulnerable, cuya vida tendía de un hilo.  “Hasta mi último suspiro, tengo derechos”, dijo Solange a los medios. Y así fue, Alberto Fernández defraudó a Solange y a los argentinos que no les resbaló, y se identificaron con la triste historia. No puede tapar al sol con un dedo. No puede negar los derechos que emergen como rayos de sol. Este negacionismo institucional hará estragos.

Además ahora la Corte deberá resolver  un claro conflicto de poderes. Es que mientras el kirchenrismo avanzó en el Senado para sacar a los tres jueces claves en causas contra Cristina Kirchner, la Justicia rechazó pedidos de los magistrados para ser mantenidos en sus cargos, a los que llegaron por traslado durante el gobierno de Mauricio Macri. Se trata de los jueces Germán Castelli , Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, que no pierden sus esperanzas ante el per saltum que presentaron ante la Corte les permita conservar sus lugares.

Estos tres jueces que le quitan el sueño al oficialismo, dictaron fallos contra el kirchnerismo. Bertuzzi y Bruglia se atrevieron a confirmar los procesamientos de Cristina Kirchner y numerosos funcionarios de su gobierno resueltos por la Cámara Federal, y Castelli debe juzgar a la vicepresidenta en la causa de los cuadernos de corrupción.

Quizás estos magistrados se den de frente con el más puro de los negacionismos institucionales, el ejercido por la Corte Suprema. Es que la cuestión es de extrema sensibilidad, en medio del debate por la Reforma Judicial que Alberto Fernández brega como suya, se requerirá de cortesanos valientes que se atrevan a defender la letra de la ley. ¿Estarán dispuestos los ministros de Corte a decir que el Poder Ejecutivo avanza sobre el Poder Judicial en un claro abuso de poder y en contra de la Constitución que deben resguardar?. “La Corte Suprema, el tribunal de las garantías constitucionales”, decía el maestro Germán J. Bidart Campos. Sería una posibilidad de honrar sus cargos y a la sociedad.

La negación para los psicólogos puede fácilmente relacionarse con la actitud de negacionismo frente a la evidencia , y la reacción del ser humano de defenderse rechazando aquellos datos que le generarían demasiados trastornos y cambios en su modo de vida. Pero también coinciden los especialistas en que la mera negación no anula la veracidad de esa información, ni consigue solucionar el problema, que por el contrario se acrecienta precisamente por la omisión y la inacción. Así pues, al igual que en  terapia, en la política argentina, es preciso dar un giro hacia la anagnorisis, el reconocimiento de lo negado, para poder superarlo.

La realidad argentina es tozuda, y  seguirá su rumbo mientras no se la reconozca y sea posible modificarla.