05 Octubre 2020

Alberto 2023: “Voy bien, creo”

Por Natalia Aguiar
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tuitero experimentado, desde su internación mandó un mensaje: “Voy bien, creo”. A un mes de las elecciones presidenciales, el republicano de 74 años mantiene al mundo en vilo,  alojado en el hospital Walter Reed donde es tratado por coronavirus, pero no cesa con las redes. "¡Voy bien, creo! ¡Gracias a todos! ¡Amor!", escribió en su cuenta de Twitter.

Los analistas internacionales plantean un nuevo panorama político a días de las presidenciables, que podría ser beneficioso al republicano, para algunos y no tanto para otros, posicionando a su rival  Joe Biden. El coronavirus que tanto resistió Trump podría ser su final o su plataforma de relanzamiento. ¿Podrá Trump sacar rédito de esta crisis? Podría ser. Alberto Fernández, aparenta pensar como Trump: “Que va bien, creería”. Pero se equivoca. La situación de Argentina es sensible, por no decir extrema, casi como un mensaje desafiante a la política, se incendian- literalmente- trece provincias. La sequía hace estragos. El fuego no puede controlarse. La sociedad se inquieta ante la situación ambiental y la inercia política.

Mientras, el gobierno maniobra medidas económicas para rescatar dólares y evitar pérdidas de reservas del Banco Central, la pandemia azota sin tregua, y un nuevo mapa de pobreza que entristece con un 40,9% de pobres de la población, un 5,5 % más que del 35,4 % del primer semestre del 2019, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). A ello se suma que los argentinos miran a la Justicia con desconfianza,  aunque la Corte supo poner paños fríos al aceptar el Per Saltum de los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli. Desde el Palacio de Justicia advierten que la Corte resistirá a resolver en medio de presiones sociales o políticas, mientras desde el Gobierno festejan la resolución judicial. Es que habría sido digitada por la mismísima Cristina Kirchner, a través de un llamado telefónico. La “sugerencia”  habría sido aparentar legalidad con la aceptación del Per Saltum, pero no resolver el fondo del asunto y tratar de “dilatar” la cuestión para adelante lo máximo que se pueda. Habrá que ver si los ministros resisten o acuerdan. Hay cuatro votos peronistas y el presidente del tribunal, Carlos Rosenkrantz, sólo.

En todo este contexto adverso, Alberto advierte una oportunidad y planea un relanzamiento de su candidatura con miras a las legislativas 2021 y las próximas presidenciales 2023. Es que el Justicialismo le ofreció la presidencia del Partido y la Confederación General del Trabajo, lo apoyaría con ciertas condiciones, porque no estarían de acuerdo con la dinámica de la Reforma Judicial y ciertas actitudes de la vicepresidenta Cristina Fernández. Pero Alberto sabe escuchar y siembra en silencio. Alberto se prepara para relanzarse el próximo 17 de Octubre, día de la Lealtad Peronista. ¿Contará con el aval de Cristina? ¿Se animará Alberto a desobedecer a la vice? Es que Alberto pierde credibilidad, su imagen decae, de hecho se organizaron reuniones en la Casa Rosada con los empresarios quienes descreen de los lineamientos del Ministerio de Economía.

Para los empresarios, las medidas son improvisadas, con cambios de reglas en medio del partido, o sea sin certeza, sin coherencia, sin seguridad jurídica. Como si se tratara de bomberos apagando incendios, valga la redundancia. Y si un presidente en ejercicio, pide a los argentinos que no dejen el país porque “debemos reconstruir Argentina” y aclara a los empresarios que el que gobierna es él, qué podría esperar el obrero, la maestra, el estudiante, los médicos y enfermeras que ponen el pecho en las terapias intensivas. “No aclare que oscurece”.

Alberto 2023. Las elecciones 2021 se lanzaron el día que Alberto Fernández por decreto resolvió la quita de puntos de la Coparticipación a la ciudad de Buenos Aires. Un puñal por las espalda para Horacio Rodríguez Larreta, que deberá resolver la Corte en algún momento.  Pero el Senado oficialista ya dio media sanción a la ley que avala esa medida y ahora el debate se dará en Diputados.

Aunque Alberto Fernández parezca direccionado o coacheado por la vice, no es incrédulo y desde hace tiempo analiza su futuro. Cuenta cada día con mayor respaldo del peronismo federal y nacional. Las cartas ya se echaron en la mesa y el juego de truco empezó.  Habrá que ver si Alberto se atreve a desafiar los mandos naturales  con el peronismo, gobernadores, sindicalistas y gremios de su lado o continúa en esta meseta ante la creencia de que va bien, cuando la realidad describe lo contrario.