26 Octubre 2020

El fructífero mercado del miedo

Por Pablo Borla
¿Seguridad o privacidad? ¿Es posible un equilibrio? La tecnología avanza y se impone a un ritmo mayor que el marco legal que la regule. El mundo reflejado en “1984”, de G. Orwell surge como una amenaza en tiempos en que el temor puede ser terreno fértil para el avance de regímenes totalitarios.

Cuando hablamos de tecnología de reconocimiento facial y de ciber vigilancia, también aludimos a un debate mundial sobre el equilibrio entre seguridad y privacidad, una ecuación inversamente proporcional. Los críticos dicen que esta tecnología es una invasión del ámbito privado, que tiene una precisión irregular y se está introduciendo paulatinamente su uso sin una discusión pública adecuada. Por otro lado, una parte de la opinión pública prefiere resignar intimidad con tal de sentirse más a salvo de una actividad criminal que -es bueno aclararlo- es magnificada por cierta prensa por su excelente nivel de consumo como noticia.

Este debate no tiene lugar sólo en foros gubernamentales. También las empresas han replanteado sus términos y la necesidad de establecer límites consistentes al uso de tecnología tan invasiva. IBM, Amazon y Microsoft, entre otras, anunciaron que ya no ofrecerían sus productos de reconocimiento facial a las fuerzas de seguridad.

El Departamento de Policía de Londres comenzó este año a usar el reconocimiento facial para detectar sospechosos criminales con cámaras de video mientras caminan por las calles

Singapur hace uso de la verificación facial para sus ciudadanos. Su gobierno dice que será fundamental para la economía digital del país, lo que implica un uso más allá de lo meramente referente a la seguridad.

La ciudad estadounidense de San Francisco, por su parte, aprobó en mayo la primera legislación en el mundo que prohíbe el uso de tecnología de reconocimiento facial. Un estudio del Centro de Georgetown para la Privacidad y la Tecnología asegura que la tecnología utilizada tiene mucho más margen de error con afroamericanos. Además, no está regulada y tampoco es obligatorio que esté sometida a ningún control local ni federal, por lo que cada departamento de policía la usa a su propia discreción. A hoy, numerosas ciudades han emulado esta postura.

Por otra parte, esta herramienta también sirve para mejorar la seguridad en eventos o lugares públicos. La policía de Boston logró arrestar a los dos terroristas que atentaron en 2013 durante la maratón de esa ciudad, gracias a ella.

A principios de 2019, la Legislatura de C.A.B.A autorizó la utilización del sistema de reconocimiento facial. La entonces ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, se mostró entusiasmada con las posibilidades que brindaba esta herramienta. "La Ciudad de Buenos Aires comenzó un proyecto de búsqueda de prófugos con cámaras de reconocimiento facial. (…) ha sido realmente un gran éxito porque en dos meses ha logrado mil prófugos recapturados, algunos quedan detenidos y otros no, por cuestiones de carácter procesal" afirmó.

Los cuestionamientos, empero, se sostienen con la potencial vulneración de derechos que surge de una utilización poco criteriosa o errónea del sistema. De hecho, la legislatura de C.A.B.A. inició recientemente un debate para regular la implementación de sistemas de inteligencia artificial y reconocimiento facial.

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación mantiene una base de datos de personas con órdenes de detención por delitos graves, conocida como Consulta Nacional de Rebeldías y Capturas (CONARC). Se publica en línea diariamente e incluye, según fue denunciado, información personal privada sobre niños.

La base de datos también sirve para alimentar un sistema de reconocimiento facial del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La organización Human Rights Watch ha enviado cartas al presidente Alberto Fernández y al Jefe de Gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, en las que expresa que las políticas y prácticas violan las obligaciones internacionales de respetar la privacidad de los niños en los procesos penales.

"Al publicar los datos personales de estos niños en línea, el gobierno nacional está poniendo en riesgo su acceso a la educación, el trabajo y la vivienda por el resto de sus vidas", dijo José Miguel Vivanco, director de las Américas del organismo.

Agrega la carta que “Nuestra investigación revela que la base de datos que alimenta el sistema de reconocimiento facial viola los derechos a la privacidad de los niños en procesos penales, e incluye errores importantes. Asimismo, la tecnología de reconocimiento facial genera un riesgo mayor de falsas coincidencias en niños y niñas”, lo que puede generar graves consecuencias para la reputación y la seguridad de los menores.

Otro capítulo de su influencia son los consumidores. Miles de establecimientos de todo el mundo la usan para averiguar las emociones de los clientes ante determinados productos o para identificar a posibles ladrones.

A través de los celulares, las empresas que los fabrican tienen acceso a los rasgos faciales y a las huellas dactilares de sus usuarios. Han surgido aplicaciones que permiten cambiar y mejorar los rasgos personales para las fotos de perfil. Un gran entretenimiento gratuito con un gran precio: darles a sus autores nuestras características, que pueden ser usadas con fines comerciales, en el mejor de los casos.

Este debate se está dando en todo el mundo y va más allá del reconocimiento facial. Las cadenas de supermercados tienen tarjetas de fidelización que define nuestro perfil de consumidores, dando a cambio modestísimas recompensas.

Nuestra navegación en internet y el uso de las Redes Sociales marca nuestra huella y es sabido de muchos casos en los que los teléfonos inteligentes escucharon las conversaciones cotidianas y logaritmos identifican sobre esa base las publicidades adecuadas para cada uno. Las empresas de software no niegan ese uso pero afirman que no identifican personas sino perfiles.

El precio de la libertad siempre fue alto y por ella se libraron sangrientas batallas. ¿Serán las legislaturas, las asambleas populares y los estrados judiciales el nuevo escenario de las conquistas sociales y de la defensa de nuestro derecho a la intimidad?