02 Noviembre 2020

El reclamo a Alberto de un populismo vivaz

Por Natalia Aguiar
El quehacer que llamamos “política” es una actividad humana, como coinciden la mayoría de los estudiosos del tema, entre ellos Germán J. Bidart Campos quien explica que “hay política porque hay hombres.

Sin embargo, hay divergencias respecto la definición de “Populismo”, pero para la mayoría de autores el populismo es la idea de que la sociedad está separada en dos grupos enfrentados entre sí: "el verdadero pueblo" y "la élite corrupta", como lo describe el politólogo Cas Mudde, autor del libro "Populismo: una muy breve introducción".

También coinciden los analistas que el término populismo ha sido mal utilizado. Mientras para algunos es una elogio, para otros, se trata de un insulto.  Así lo explica Benjamin Moffitt, autor de "El auge global del populismo", cuando detalla que  la palabra "es por lo general mal utilizada, especialmente en el contexto europeo, donde el populismo es auge.  De hecho así ocurrió en el Reino Unido, donde al líder laborista, Jeremy Corbyn, se lo acusó de “populista”  por el lema de su partido:   "Para la mayoría, no unos pocos". En tanto, Emmanuel Macron, presidente de Francia, fue tildado como “el populista de centro” y se convirtió en el mandatario más joven desde Napoleón. En Italia, son considerados populistas los movimientos Cinco Estrellas y La Liga Antimigrante.  El verdadero líder populista, explica Moffitt, asegura representar la unificada "voluntad del pueblo". Se presenta como oposición a un enemigo -a menudo representado por el actual sistema, con el propósito de "drenar el pantano" o lidiar con "la élite liberal". "En el contexto europeo generalmente se ubica a la derecha... pero eso no está escrito en piedra", explica el autor. En América, el republicano Donald Trump es considerado populista por sus modos autoritarios, sus fines y su imagen.

 

Populismo o popular

En Latinoamérica el populismo a diferencia de Europa se vincula a la izquierda, en la supuesta búsqueda de la igualdad del pueblo. Sin embargo para otros, detrás del populismo latinoamericano existen rasgos autoritarios. Lo cierto es que fueron considerados populistas los gobiernos de Hugo Chávez, en Venezuela, el de Evo Morales, en Bolivia y el de Néstor Kirchner en Argentina. El Populismo y sus raigambres se vinculan al concepto de “pueblo”. Mientras “en los Estados Unidos el pueblo forma parte del orden constitucional y por lo tanto el populismo estadounidense se desarrolla dentro de la democracia liberal, el populismo latinoamericano evoca al pueblo como una comunidad orgánica subyacente a regímenes políticos intolerantes al ethos y a la estructura institucional de la democracia liberal”, explica Loris Zanatta.

 

El populismo a la Argenta

En Argentina el populismo se ha destacado por desconocer la letra constitucional. En nuestro país, la propiedad es privada, pero se pisotea la Constitución.  El tema en cuestión es cuando la prédica de ese populismo colisiona con el mismo populismo que lo gestó. Cuando se sobrepasa, se descarrila y desde el gobierno que lo fomenta se debió poner un límite. Es que la situación se desmadró. Llegar al extremo de tener que pagar una indemnización para evitar la toma ilegal de tierras en Argentina, es un exceso. Es una fuerte imagen de la realidad de lo que nunca debió ser. El populismo en Argentina mostró su peor faceta.  En plena Pandemia, mientras el Gobierno quintuplicó los gastos en planes sociales y ayuda a más de 11 millones de personas en situación de extrema vulnerabilidad, se desató la polémica por la toma de tierras de manera ilegal en distintos puntos del país.  Pero en ese contexto, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, al mando de Axel Kicillof,  entregará subsidios de hasta 50 mil pesos por mes para desalentar las usurpaciones. Se explicó que el beneficio podrá ser otorgado por un plazo de 3 meses, aunque con la posibilidad de una única prórroga por otros 3. O sea que podrían ser $300.000 pesos por familia para evitar la toma ilegal de tierras. En Argentina ningún gobierno al que se tilde de populista ha fomentado la educación y capacitación laboral o emprendieron cooperativas de trabajo, por el contrario han denigrado a la ciudadanía con planes sociales.  Eso ha generado –por ejemplo- que los pueblos originarios, acostumbrados a pescar para subsistir no se ocupen más de ello, a la espera del plan social y que manden a los niños a la escuela sólo tres días por el certificado de asistencia, que les permita cobrar luego el plan social.

 

La peor faceta del populismo

Fue la misma Cristina Fernández la que a través de una carta abierta, advirtió supuestas falencias de la gestión que ella misma gestó: La de Alberto Fernández. “Hay funcionarios que no funcionan”, advirtió Cristina sobre la problemática del valor del dólar y fiel a su estilo,  tiró la piedra. Más aún, ante las toma de tierras, el mismísimo Papa Francisco salió a condenarlas a través de la Conferencia Episcopal: “ Son ocasión de violencia y agitación social, muchas veces incentivadas.”

Otro tema de análisis que ameritaría un libro, es si el peronismo es o no populismo, lo cierto es que en Argentina ambos postulados se están desvirtuando.  Fue a Sergio Berni, Ministro de Seguridad Bonaerense quien hizo saltar la térmica cuando dijo: “En nombre del peronismo, estoy harto de que se repartan planes sociales”.  “ Se gobierna creando trabajo, no dando. Hay una sola clase de hombre para el peronismo, el que trabaja”.

El presidente Alberto Fernández parece estar solo, o en medio de un temporal sin percibir la salida. El Papa, Cristina, el peronismo aliado y el opositor, le reclaman liderazgo. Dejar de agradecer y actuar..  Si Fernández desata su líder interior tendrá una posibilidad de mostrar un nuevo peronismo, un populismo productivo y vivaz. Sino, quedará sólo en palabras.