15 Noviembre 2020

Carta documento y acuse de recibo

Por Natalia Aguiar
Si bien estamos en la era digital, hiper comunicados,  globalizados y atravesados en nuestras vidas diarias por la tecnología como las compras on line, firmas digitales y electrónicas, la explosión de las reuniones y clases por Zoom o Meet , WhatsApp, Instagram, Facebook,  pareciera que para la vicepresidenta Cristina Fernández, la única notificación fehaciente es la carta documento. A viva voz y sin miramientos notificó a Alberto Fernández su descontento con algunas medidas económicas y “funcionarios que no funcionan”.

Es que Cristina le había planteado a Alberto una lista negra de funcionarios de alto rango entre los que están la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Marcela Losardo, Santiago Cafiero, Jefe de Gabinete, técnicos y operadores de Economía entre los que estaba también el ministro de la cartera, Martín Guzmán, María Eugenia Bielsa ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat  (ahora ex funcionaria), y Vilma Ibarra, Secretaria Legal y Técnica del Gobierno, ex pareja de Alberto Fernández pero quien además se atrevió a escribir un libro que se titula “Cristina Versus Cristina”, y la vice no se olvida.

Alberto acusó recibo y si bien la elogió y rescató su labor, le abrió la puerta de salida a María Eugenia Bielsa con cierta falta de diplomacia. De esta manera  fue la primera funcionaria “fusible” de la tensión en el Gobierno. El kirchnerismo ganó la pulseada y un hombre del riñón de Cristina asumió su lugar. Se trata de Jorge Ferraresi, Intendente de Avellaneda. El hombre es conocido en el peronismo federal como un “meloso de Cristina”, es que  ya que cuando juró como Intendente, lo hizo ante niños y honró en su juramento a Néstor Kirchner y Cristina. Un fundamentalista del kirchnerismo, fiel a la liturgia “K”. Por lo bajo los peronistas ortodoxos suelen decir que es “empalajoso”,  casi como si honrara a Perón y Evita.

Ferraresi es delfín de Cristina, Ferraresi es Cristina. Alberto perdió un soldado y no lo pudo defender. El mismo tironeo existe en Economía con Martín Guzmán al que finalmente decidieron darle un espaldarazo, avalarlo en su cargo y respetar su postura. No sabemos hasta cuando, pero la verdad que sería injusto desconocer los logros de Guzmán ante la negociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. El ministro es hombre de Alberto, así que allí la pulseada fue favorable y se mantienen las espectativas.

 

Fideicomiso de Gobierno

El barbijo legal que le  impusieron al presidente  parece haber surtido efectos. Muchos hombres históricos del peronismo federal consideran al gobierno de Alberto Fernández como un “Fideicomiso”. Es que Cristina Fernández sería la “fuduciante”, la impulsora de un contrato por el término de cuatro años, en el que Alberto ejercería las veces de “fiduciario” es decir administrador del gobierno y quien tendrá la obligación de una vez finalizado el acuerdo, transmitir los “bienes fideicomitidos” a un “beneficiario”, que podría ser el kirchnerismo como fuerza política o bien todo ese poder cedido volvería a la mismísima Cristina Kirchner en su calidad de “fideicomisario” o, a su rol originario de “fiduciante”.

¿Cuáles serán las cláusulas de ese acuerdo político fideicomitido? No es tan difícil deducirlas, pero al parecer debió haber cruce de cartas documentos para reactivar y recordar lo acordado.

Ya están sobre la mesa las cartas de las legislativas 2021, la cuestión económica, los índices altos de pobreza, ajustes  y demás. Pese a estar transitando la pandemia y haber adquirido las vacunas de Rusia y Gran Bretaña, para frenar el Covid 19, la pulseada política entre Alberto y Cristina ya no se oculta y se hace cada vez más evidente. Alberto Fernández deberá lidiar con las supuestas aspiraciones de impunidad de Cristina y la búsqueda de una salida a la economía argentina en terapia intensiva. Dependerá de Alberto que su fideicomiso no sea “ciego” como el que impulsó Mauricio Macri para administrar sus bienes durante su gestión presidencial. El fiduciante exige resultados, pero ahora en el curso de este supuesto “acuerdo fideicomitido”, el administrador es Alberto Fernández. Que haya logrado mantener a Martín Guzmán en Economía es un triunfo del presidente. Habrá que ver con qué otros obstáculos se enfrenta para defender a los propios. Pero hoy, el administrador responsable es Alberto Fernández quien en la cornisa de la política argentina, le toca un rol muy complejo, lidiar con Cristina Kirchner, la fiduciante del acuerdo político, la jefa del poder de turno.