21 Diciembre 2020

La vacuna contra el poder

Por Natalia Aguiar
La historia mundial fue atravesada por la lucha de poder, construirlo, ejercerlo, destruirlo, defenderlo, aceptarlo, negarlo, ningunearlo, adularlo. El poder es un nudo central de la política. Los enigmas del poder tiene millones de aristas y ángulos de estudio porque el análisis del comportamiento humano resulta fascinante.

El poder atrae como la abeja a la miel, como un imán, una especie de atracción fatal por la seducción que detenta. Para otros, el poder podría ser percibido como una droga, y valer más que la propia vida, o en otras palabras no valer nada su vida sin poder.  Muchos son capaces de distorsionar sus valores y creencias por el poder, y otros que van más allá, dedican su existencia a ese poder que tiene el poder.

Hemos visto actitudes infantiles del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien negó y volvió a negar los resultados electorales que arrojaron ganador a Joe Biden,  y a quien en enero del próximo año deberá entregar el bando presidencial. Habrá madurado la cuestión, o brindará otra escena patética al mundo de lo que el poder puede generar en la mente del hombre que lo ejerce. Pese a las definiciones que existen sobre la  política,  desde los griegos que la consideran las cuestiones relativas a los hombres que viven en la “polis”, ciudades, o bien “la ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados”, o las definiciones de Platón y Aristóteles, a la actualidad, la realidad mundana nos ha demostrado que la  política es la lucha de poder.

No creo que sea la única motivación pero el poder impulsa a los hombres y mujeres que se dedican a la política.

El ideológico, el económico, el del arsenal bélico, y ahora el de la vacuna contra el Covid-19, el psicológico, pero el núcleo duro, el objetivo final es el poder. Sin lugar a dudas que la psicología del poder es una de las ramas más atractivas de la teoría política.

Ahora bien, que lleva a un hombre o mujer a ejercer ese poder de manera autoritaria o no y por otro lado, las razones por la que otro baja la cabeza y obedece.

 

El poder de la vacuna

En la Argentina actual mientras se debate sobre la vacuna rusa Sputnik V contra el Covid 19, o si sería mejor la británica de Oxford-AstraZeneca o, la del laboratorio Pfizer-BioNtech, o bien una proveniente de China, está claro quien gobierna. No hay boicot ni se sacan chispas. La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner ejerce el poder en Argentina y manda a los funcionarios de Alberto Fernández al rincón del salón a meditar. Tan infantil como las actitudes de Trump.

En el último acto del Frente para Todos en el Estadio Unico de La Plata, donde el oficialismo logró la foto de la “unión” entre Alberto y Cristina, la señora redobló la apuesta. En vez de calmar los ánimos y disipar los rumores sobre un supuesto distanciamiento con el presidente formal, cuestionó el funcionamiento del gabinete y mandó a los ministro a “buscar otro laburo”. "Todos aquellos que tengan miedo o que no se animen, por favor, hay otras ocupaciones, además de ser ministros o ministras. Legislador o legisladora. Vayan a buscar otro laburo". Sin pruritos y en la cara del presidente Alberto Fernández.

Cristina, no puede con su genio y tiró más leña al fuego. Lo cierto es que la que detenta el poder es ella, y quien ejecuta es Alberto. O quien obedece es Alberto, como usted lo lea. Cristina no es incrédula, también sabe que sin Alberto, no hubiera mantenido unido al peronismo y no se hubiera acercado a Sergio Massa, a quien sacó de su lista negra, por ahora.

 

En la mira

Pero quienes serían los ministros que podrían arder en esa fogata que encendió Cristina. Por un lado, la ministra de Justicia, Marcela Losardo, quien parece tener poca calle, cordón y vereda judicial. Claro, según los intereses de la señora en busca de “impunidad”. Es que la Justicia, no estaría “ajustada al poder de turno” y estaría un poco “rebelde”.

La Cámara de Casación ratificó la constitucionalidad de la ley del arrepentido y eso enfureció a la señora porque de esta manera avanza la causa de “Los Cuadernos” de la obra pública, en la que ella estaría muy complicada por los supuestos “retornos” en las operaciones. Mientras la Corte avaló la condena al ex vicepresidente, Amado Boudou, por presunta asociación ilícita y cohecho, en la causa por la ex imprenta Ciccone, encargada de imprimir papel moneda.

Para guiñarle el ojo a Cristina, la verdad que el canciller Felipe Solá, compró todos los números de la lotería. Es que el titular del Palacio San Martín dio por sentada una conversación entre Alberto Fernández y el presidente electo de Norteamérica, Joe Biden. La Casa Rosada debió desmentir dichas afirmaciones y reacomodar la relación con el Fondo Monetario Internacional, en plena mediación por la deuda. Aunque los desencuentros con el canciller tienen antecedentes en el tema Venezuela y la violación de derechos humanos que el kirchnerismo intenta desconocer. Tapar el sol con un dedo, en otras palabras.

El ministro de Salud, Ginés González García, es otro de los funcionarios enfilados a la hoguera de las vanidades. En el año que la pandemia del Covid azotó al mundo, el ministro cometió varios errores de comunicación, de hecho descartó que el virus llegara pronto a la Argentina, y los resultados están a la vista. Está desgastado y quizás cansado porque la semana pasada generó más dudas en la población cuando dijo que no podía confirmar si la vacunación contra el coronavirus comenzará antes de fin de año. Mientras la comitiva sanitaria que envió el Gobierno a Rusia, se esfuerza por traer la vacuna rusa Sputnik V al país. Parece que Gonzáles García no tiene el contacto de la Secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti.

Por otro lado, se avecinan las festividades religiosas y el Año Nuevo y los precios de las góndolas están por las nubes. Esta es otra de las preocupaciones en el seno del poder. Por eso los cañones apuntarían contra Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo. Claritas las palabras de Cristina: "hay que alinear los salarios y las jubilaciones con los precios y las tarifas" y exhortó al equipo económico en una reunión previa “redoblar los esfuerzos por controlar y contener los precios”. Otro de los funcionarios que al parecer de Cristina, le falta cintura en el vínculo con los empresarios. ¡Hay sagrada educación! La inacción de los niños en el año de la Pandemia, es ahora foco de preocupación y para la vice, Nicolás Trotta, ministro de Educación no habría hecho bien su trabajo. Es que avaló las “aulas vacías” y lo vinculan al gremio docente que se resistía a abrir las aulas. Cristina analiza si no sería necesario un retoque de imagen en Educación con miras al 2021.

 

Cristina ya lo decidió

Habrá cambios en el gabinete, lo cual no es un significado de debilidad sino por el contrario de introspección y mea culpa del Gobierno. O una obediencia debida, ya lo veremos. A tal punto que el viernes, el vocero extra oficial de Cristina Fernández, su amigo y diputado oficialista Eduardo Valdéz, aseveró que el Presidente, por Alberto, "está pensando" en un cambio de gabinete y habló de "desgastes en áreas como comunicación, salud y en el área política". Que se vengan los cambios, y no se trate de una patología obsesiva del poder. O la búsqueda del poder de la impunidad. ¡Alberto, Feliz 2021!