31 Diciembre 2020

Inolvidable 2020

Por Natalia Aguiar
Por un momento el tiempo se detuvo y nos quedamos sin palabras, nos vimos obligados a repensar la forma de vida a nivel mundial. Nadie hubiera imaginado que nos enfrentaríamos a una tormenta de arena que nos nublaba la vista. Era todo confusión. La pandemia del Covid 19, azotó al planeta de manera intempestiva. Algunos podrán contarla y otros dejaron su legado.

Fue un año atípico por dónde se lo mire. Sin dudas, fue la enseñanza más dura para el ser humano de este siglo que pese a los avances científicos y tecnológicos, un virus casi indetectable penetre en las células y aniquile. Seguramente habrá documentales y películas respecto del virus que logró detener a las grandes potencias mundiales, a los países en vía de desarrollo y los sub desarrollados. De repente la vulnerabilidad física igualaba a ricos y pobres, reyes y plebeyos.  Pero finalmente incluso con nuevas cepas, el año 2020 cierra con vacunas. Con internas, cuestionamientos y demás, pero con vacunas que nos dan ese hilo de esperanza.

 

Covid argento

La Argentina es un país aparte, merece una serie completa para analizar con politólogos y sociólogos lo que ocurrió por estos lados. Será entonces Alberto Fernández, el presidente argentino que pasará a la historia por haberse enfrentado e intentar  domar la fiera del Covid 19, y otra fiera de tinte local. Seremos testigos de esta historia.

La cuarentena anticipada que a golpe de decreto se resolvió el 19 de marzo fue destacada por los líderes mundiales. De repente la Argentina gaucha era modelo a seguir.

La cuarentena rigurosa que sólo pudo lograrse por unos meses, permitió al gobierno nacional y a los provinciales a agiornar el deficiente sistema de salud que logramos conseguir.

La pandemia puso sobre la mesa las cartas de la verdad. Más tarde, los datos fueron rigurosos y las cifras de contagios y de fallecidos se reflejaban en las caras de los funcionarios que daban cifras diarias por el canal público. La realidad, invalidaba las palabras del ministro de Salud, Ginés González García, para quien el virus no llegaría a nuestras tierras. Mientras el Fondo Monetario Internacional había elogiado el inicio de la gestión de Alberto Fernández, el impulso de una Reforma judicial lanzó a la gente a movilizarse en “banderazos”, el primero de ellos en Mayo. Aunque no sólo se bregaba por una Justicia Independiente sino también para salir del aislamiento eterno.

Más de ocho banderazos celestes y blancos en contra de las medidas del gobierno durante el 2020. Por otro lado, la economía también fue víctima del Covid 19. El 44,2% de la población  argentina alcanzó la pobreza extrema en el  2020, y el desempleo alcanzó el 14,2 por ciento, de lo que puede contabilizarse ante la sombra del trabajo informal.  Uno de los peores índices de pobreza e indigencia en su historia.

Lo más duro de las cifras, es que el 56,3% son personas menores de 14 años. La pobreza azota a los más pequeños. Respecto del tercer trimestre 2020, del informe de la Universidad Católica Argentina, surge que 20,3 millones de personas no pueden acceder a alimentos básicos, al sistema de salud y a una vivienda acorde para la subsistencia digna. Además, 2,7 millones de argentinos se encuentran desempleados. Es dable que el Gobierno haya implementado ayuda social con el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), congeló los alquileres y las cuotas de los créditos hipotecarios UVA. Pero lo ideal sería que se enseñe a pescar y no a ser pescado.

Pese a la dureza de los datos, el ministro de Economía, Martín Guzmán, logró acercamientos y consensos con el Fondo Monetario Internacional, aunque aún no sabemos si serán efectivos. Alberto Fernández no hubiera imaginado allá por Diciembre de 2019 al asumir el mando, que su gestión estaría todo el tiempo sobre brasas calientes y entre aprietes de su vice, Cristina Fernández de Kirchner. Es que la obsesión de ella por reformar o “adoctrinar” a la Justicia genera escalofríos.

La pandemia nos mostró quien lleva el bastón de mando en Argentina. Con nombre de mujer tenía que ser, como los usados para designar huracanes. Cristina tiene su lista negra de funcionarios albertistas, como Néstor tenía su libreta de almacenero, y los mandó a “buscar otro trabajo”, además de haber expresado los días de la liturgia peronista que “hay funcionarios que no funcionan”. Lea bajo el agua.

Unidos por la tragedia,  trabajaron codo a codo Fernández, Axel Kicillof, Horacio Rodríguez Larreta y los gobernadores oficialistas y opositores, pero fue una puñalada por la espalda, la  quita de puntos de la Coparticipación a la ciudad de Buenos Aires, que dejó a Larreta sin el presupuesto con el que contaba. Alta traición la gestada, mientras se escuchaban los cánticos de la marcha peronista en los pasillos de la Casa Rosada.

Con punteros políticos en la primera línea, la toma de tierras ilegales a lo largo y ancho del país, fue otro hito del 2020, y sino preguntémosle a la familia Etchevehere. Lo mío es mío, lo tuyo mío.

La tecnología permitió reuniones laborales, tomar y dar clases, como también festejar cumpleaños y estar cerca de los afectos a través de Zoom o Meet. Y como de adecuarse se trata, el Congreso de la Nación puso en marcha un sistema tecnológico para poder sesionar on line.

La verdad que fue  retrotraernos al circo romano lo que ocurrió en la Cámara Alta y Baja. Algunos diputados se durmieron, otros freezaron su imagen y otros no sabían utilizar la tecnología que demanda la modernidad.  Y en plena primavera,  el diputado salteño Juan Amelio Ameri, demostraba lo bajo que puede caer la política. Sergio Massa, logró el aval para erradicarlo de la representación ciudadana. Esas imágenes dieron la vuelta al mundo. Llamado de atención para los cabezas de partidos en las diferentes jurisdicciones.

 

¿Quiénes son los que nos representan?

La Argentina Maradoniana inundó las tapas de diarios del mundo ante el fallecimiento de Diego Maradona, despedido como el mismo Dios del fútbol mientras los fanáticos tomaron la Casa de Gobierno y éste lo tomaba a Maradona como símbolo. Leña del árbol caído hasta el último minuto de D10s. Duelo y rédito político. La foto, flash.

La burocracia pandémica hizo historia. Solange, falleció sin poder ver a su padre que viajaba de Neuquén a Córdoba, con las debidas autorizaciones. “Tengo derechos hasta mi último suspiro”, expresó en una carta abierta mientras Alberto Fernández se hacía el distraído.

En otra imagen de la Argentina, miles de formoseños no podían regresar a sus hogares por caprichos del gobernador Gildo Insfrán, lo que los sometió a condiciones inhumanas de subsistencia, hasta que la Corte puso límites en Noviembre del 2020. La policía recibía órdenes y obedecían a los superiores, por lo que “el que sabe, sabe y el que no, es jefe”, como dice el dicho.

Pero la imagen de Abigail, en brazos de su padre que intentaba volver a Santiago del Estero, tras un tratamiento médico,  dio vueltas al mundo. La obsecuencia policial encegueció. Entre los pedidos para el 2021, la puesta en marcha de hospitales de altas tecnología en diferentes regiones del país, debería ser prioridad para el gobierno. De hecho, Cristina parece haber alzado el guante y anunció “la necesidad de reformular el sistema de salud”, pero del dicho al hecho, hay mucho trecho. Que sea ley, como la de la legalización del aborto seguro con la que el Senado de la Nación cierra el 2020.

También se aprobó la nueva ley de donaciones de inmuebles, por lo que el tráfico inmobiliario mejorará, incluso a costa de afectar la legítima hereditaria, pero habrá dinámica inmobiliaria. Otro tema de agenda fue el de la nueva tabla para los jubilados, que serán socios del Estado, quien como ellos. Eso sí, socios en las pérdidas.

Bien por los legisladores, servidores públicos de la gente de pie. Bien por pensar en la gente que requiere de protección social.

Bien, bien. Muy bien. No se preocupe, señora, señor, todas y todes, porque en Argentina la teoría de la imprevisión resguarda ante la Justicia, la independiente claro, porque la otra, sigue al poder de turno y se transforma como camaleón.

Que el 2021, sea de mayor empatía y solidaridad. Por los niños y nuestros abuelos. Que no nos una el espanto, sino la Argentina. ¡Feliz 2021!. ¡Salud!