01 Abril 2019

Lo que dice “la gente”

Por Jorge Villazón
Hace pocas horas pude ver y escuchar, por la emisión de un canal de televisión, a un conocido analista político que afirmó, sin dudar, que “Cristina crece en las encuestas porque se mantiene callada”. En su análisis se puede descubrir que, partiendo de una supuesta verdad universal estadística se llega sin escala a una supuesta verdad subjetiva y personal que, por imperio de los extremos se pretende concluyente.

Lo cierto es que en las encuestas nunca se ha determinado que cualquiera de las razones que despiertan la preferencia hacia Cristina haya sido su supuesto silencio y, desde el extremo de la simplificación para resolver las causas, alguien recurre a la interpretación  por el absurdo. Lo único que nos queda, para no caer en trampas simplistas o complicadas al extremo, es saber que la encuestas son una verdad parcial surgida desde la llamada “gente” y que las exégesis suelen hablar más del que las hace que de lo que son las explicaciones o interpretaciones que se pretenden.

En cuanto a la verdad de las preferencias políticas lo más cercano continúa siendo la única encuesta inexorable que es la voluntad del Pueblo manifestada en las urnas cada dos o cuatro años en nuestro país. Ni la opinión de la “gente” de la que hablan las encuestas, ni las revelaciones proféticas de los analistas políticos puede reemplazar  a las urnas que recogen la opinión inexorable del Pueblo.

A lo sumo son sólo una intención de suplantar la verdad por la opinión. La opinión siempre será válida en tanto no quiera ser el sinónimo de la verdad. En una nota editorial de Clarín en el fin de semana pasado se dijo que “hay un mundo de encuestadoras dando vuelta pero apenas un grupo fiable.

Tres trabajan sobre todo para el Gobierno: Poliarquía, Isonomía y Aurelio. Para Larreta y Vidal trabaja Managment and Fit de Mariel Fornoni y Guillermo Seita. Ella muy profesional y él un operador que trabajó para Scioli y para Massa y ahora para Lorenzetti y el banquero Jorge Brito, su socio en la radio CNN. Y últimamente también para Lavagna, al que le acercó a Marcelo Tinelli. Más chicas y respetadas son Opinaria y Taquion. Y más ideologizadas Analogías y la del kirchnerista Ricardo Rouvier”.

Si prestamos atención al deschave del medio perteneciente al hegemonismo empresarial de la materia, veremos que ahora es muy difícil creer en la “verdad de la gente” de las encuestas y mucho menos en las explicaciones de allí derivadas.

Pero esto no es todo, aún quedan los supuestos representantes de la opinión general que aparecen de manera tal que merecerían un capitulo en los relatos acerca de la mítica Macondo y su realismo fantástico. Me estoy refiriendo a los que nos quieren deslumbrar con la verdad encontrada en un corto viaje en taxi y de boca de su conductor.

Quizá la influencia de la sabiduría, el encanto y  las atractivas aventuras vividas que dejó como impronta la legendaria telenovela de Alberto Migré titulada “Rolando Rivas, taxista” hace ya casi medio siglo, es  hoy esta historia que ha motivado, en la ciudad de Rosario, una oferta al respecto seguramente única en el mundo. Así se explica por sus creadores: “El grupo (de taxistas reunidos por una dirección de WhatsApp)  se llama ‘Solo viajes K’ y su administrador es Dante Stano, un chofer que primero quiso reunir a colegas que apoyan a la ex mandataria y luego fue ampliando la convocatoria a aquellos pasajeros cansados de tener que defenderse del ‘se robaron todo’…”.

Esto es desopilante pero verdadero. Así también es verdadera la curiosidad de que en Salta, en donde hay un candidato a Presidente de la Nación y una decena de candidatos a Gobernador, sólo se conozca una encuesta y los que continuamente hablan de este método estadístico para apoyar sus opiniones y razones para sus propuestas,  jamás han mostrado una sola de esas supuestas “verdades”.

Que una encuesta sea fraudulenta es grave, pero más lo es referirse a ella y no mostrarla. Una opinión puede ser verosímil, pero la verdad debe ser contundente y cuando se trata de la voluntad política del Pueblo más temprano que tarde esa contundencia se manifiesta de manera expresa.

El “reviente quién reviente”, suele tronar  en algunas de las reuniones en las que se escuchan cánticos populares. Así se presenta el escarmiento.