06 Mayo 2019

Las paradojas de “la grieta”

Por Jorge Villazón
El 16 de septiembre de 1955 el Crucero ARA 17 de Octubre, crucero adquirido a EEUU después de la Segunda Guerra cuando la nave se salvó del ataque criminal de Japón a Pearl Harbor, se encontraba en Golfo Nuevo con el resto de la flota nacional.

Desde allí zarparon ese día las unidades hacia el Río de la Plata, integrando una parte importante de las fuerzas que conformaron la Revolución Libertadora (¿?).

El 18 de septiembre, la flota llegó al Río de La Plata y el Comandante de la Marina de Guerra en Operaciones, enarboló su insignia a bordo del ARA 17 de Octubre. Las acciones desarrolladas en frentes navales y terrestres y el ultimátum de bombardeo a la destilería de YPF de La Plata, decidieron al gobierno a negociar el cese de hostilidades, faltando escasos minutos para iniciar el tiro naval por parte del crucero.

El Comandante de la Marina era Isaac Francisco del Ángel Rojas, que se desempeñó como vicepresidente de facto (cargo que incluía suplantar al poder constituyente, ejecutivo y legislativo y la autorización para la designación del Poder Judicial y de los gobiernos provinciales) desde 1955 a 1958. Ante la inminencia  del golpe de Estado, el gobierno de Juan Domingo  Perón le había incautado todas las municiones a la flota de la Armada. Pretextando algún ejercicio de guerra conjunto con Gran Bretaña, algunas naves, entre ellas el ARA 17 de Octubre, fueron provistas de municiones por la marina de Su Majestad inglesa.

El 2 de mayo de 1982, ya con el nombre de ARA Gral. Belgrano y durante el conflicto de guerra por Las Malvinas, cuando navegaba en la considerada Zona de Exclusión con rumbo al continente, el submarino de propulsión nuclear HMS Conqueror (S48) de la Royal Navy, con ayuda de los satélites estadounidenses que lo localizaron e informaron a sus aliados del Atlántico Norte,  lo hundió con un ataque propio de la criminalidad en guerra y ocasionó la muerte de 323 tripulantes argentinos. ¡Paradoja de “la grieta”!

Con esta definición (“la grieta”) se ha querido hoy significar la dificultad y la amenaza de no resolución sobre la situación social, política y económica que surge de la confrontación histórica de dos proyectos antagónicos en Argentina. Uno a favor de la soberanía nacional y la felicidad del Pueblo y el otro en la incorporación del país a la órbita de las naciones dominantes del momento. La historia y circunstancias del buque insignia General Belgrano son un ejemplo dramático de lo que significa, porque lo que hoy significa “la grieta” se sintetiza con la brecha entre quienes reciben los ingresos más altos y quienes reciben los ingresos más bajos que creció en más del 33 por ciento durante la administración de Cambiemos.

Es decir, que en los últimos tres años aumentó significativamente la desigualdad social. Esa es la conclusión más alarmante a la que arribó un relevamiento del Centro de Estudios de Ciudad (CEC), que funciona bajo la órbita de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

Además, el estudio, que compara la evolución de la pobreza y de la distribución al cuarto trimestre del 2018, agrega que más del 90 por ciento de la población vio reducidos sus ingresos en términos reales, lo que tuvo como consecuencia que, respecto de 2015, hoy haya en el país 1,4 millones de nuevos pobres y 300 mil nuevos indigentes.

Y la paradoja de hoy es la convocatoria al “peronismo racional” que hace el gobierno de Mauricio Macri, buscando una complicidad que en realidad, como ocurrió en 1955 con la marina inglesa, es una alianza que más temprano que tarde será la causante de la derrota del proponente que hoy desnuda su debilidad pero que no duda en proponer la traición como método para superar la coyuntura que amenaza al modelo liberal. ¡Allá los que se presten! ¡Les duró poco el “distanciamiento” verbal que enarbolaron con intenciones electorales!

Los plazos históricos se cumplen inexorablemente y tal como lo sentencia el Martín Fierro, suelen ser catastróficos para los que no aprenden la lección. “¡La pucha que trae liciones/El tiempo con sus mudanzas!”, dice José Hernández. Muchos, desde adentro y al lado en complicidad con el macrismo,  están proponiendo la salida temeraria de “meter presa a Cristina” como única solución de la encrucijada.

Parece que no aprendieron la “lición” de los dictadores y su decisión de ir a la guerra con los ingleses y sus aliados en 1982 intentando salvar el fracaso de su modelo criminal para instaurar el liberalismo en nuestra Patria. ¡Nunca Más!