10 Junio 2019

Estamos hartos

Por Jorge Villazón
Juan Manuel Urtubey tiene 49 años y en política lleva ya 30 años de éxitos y logros. Sin embargo hoy estaría en el momento justo cuando se da cuenta de qué se trata esto de “la política” cuando se mira desde el ángulo de la desilusión, el desengaño, el chasco o la decepción.

Ante la mirada atónita de la periodista Viviana Canosa le dijo: "Estoy harto pero mal. Empezás a replantearte lo que estás haciendo. Tirás la honra a los perros y cualquiera dice cualquier cosa...".

Fue Nicolás Repetto el autor de la frase acerca de que “para hacer política he debido echar mi honra a los perros”. En 1945 Repetto integró el Partido Socialista a la Unión Democrática, una coalición alentada por el embajador estadounidense Spruille Braden para enfrentar a Juan Domingo Perón en las elecciones de 1946.

En mayo de 1953 fue encarcelado junto con otros dirigentes por el atentado terrorista perpetrado el 15 de abril de 1953, cuando un comando atribuido a Roque Carranza —luego ministro del presidente Alfonsín— y Carlos González Dogliotti, hizo estallar dos bombas en la plaza durante un acto de la Confederación General del Trabajo Argentina (CGT). Murieron 5 personas y hubo 95 heridos. Luego, por orden del mismo Perón, serían liberados. El hecho nunca fue esclarecido.

​En 1955, después del golpe de Estado que derroca a Perón, Repetto forma parte de la "Junta Consultiva" creada por la dictadura militar. En 1957 es elegido convencional constituyente. En 1958 protagoniza la fractura del Partido Socialista, encabezando con Américo Ghioldi el Partido Socialista Democrático, mientras que los restantes sectores socialistas encabezados por Alfredo Palacios y Ramón Muñiz conforman el Partido Socialista Argentino.

Repetto sí tenía razones en su vida para la pérdida de la esperanza o la ilusión, especialmente por no conseguir una cosa que se desea o al saber que algo o alguien no es como se creía. Repetto sí tenía razones para esos sentimientos característicos de la época barroca como fueron el desencanto y el pesimismo.

Pero Urtubey está muy lejos de eso como para adherir al ejemplo que él mismo utilizó. Dijo estar “más solo que Adán el Día de la Madre”, cuando en realidad debió estar “más solo que Pinochet el Día del Amigo”.

Lo de Adán se aplica más a la confusión que a la soledad, al desamparo más que a la soledad.  Urtubey, estuvo en el programa Nada Personal, que se transmite por canal 9 de la CABA y manifestó que “la dirigencia política argentina está dando un espectáculo decadente” y agregó: “El crecimiento de la pobreza, la devaluación, la enorme caída en la calidad de vida de la gente, viene acompañada de una dirigencia política que lo único que discute son especulaciones de poder, realmente me da vergüenza, lo que necesitamos es tener ese mínimo de empatía de entender que mientras todos discuten la gente lo está pasando mal, no es que se apretó la tecla pausa y hasta el 10 de diciembre sigue todo”. Acertada mirada pero un poco tardía luego de tres años y siete meses del gobierno macrista.

La empatía con los que sufren en Argentina no es una necesidad de estas horas, es una actitud que siempre debió estar en la acción de la dirigencia nacional y allí es donde se debió estar desde siempre.

En cuanto a las idas y venidas de los miembros de Alternativa Federal, puntualmente el caso de Sergio Massa, que está dialogando con el kirchnerismo, Urtubey comentó que a veces es mejor estar solo. Pero no es del todo así: “Estamos trabajando con  Miguel Pichetto, con  Juan Schiaretti, no sé qué va a hacer Massa, espero que sostenga su presencia”, puntualizó. Aquí, nuevamente, es claro el desencanto más que la soledad.

Finalmente aseguró que “en la política, hay un alto nivel de soberbia de la dirigencia política de pensar que de nuestra rosca, de nuestro acuerdo político sale un presidente o no sale un presidente es demasiado pretencioso para mi gusto.

A mi juicio lo que ordena esto es la demanda electoral, la demanda ciudadana, hay un enorme porcentaje de argentinos que quiere un nuevo espacio político que no sea el de Macri o Cristina”. Aquí aparece la verdadera razón de su actual estado de ánimo.

Quizá debiera entender que lo mejor para él y para los argentinos y, especialmente para los salteños, es que dé un paso al costado y permita el gran acuerdo de la oposición al macrismo.

Él está harto por no conseguir la “ancha avenida del medio”, nosotros estamos hartos de las consecuencias del modelo político y económico de los que están del lado derecho de la grieta.

Urtubey tiene futuro, es preciso que lo sepa y que construya para ese tiempo. Ahora es tiempo de empatía con el Pueblo y de los renunciamientos para poder arrancar de nuevo. Él está harto, nosotros estamos hartos.