19 Agosto 2019

Nosotros no somos como los Orozcos, yo voto “Oso”

Por Jorge Villazón
“Nosotros no somos como los Orozco, /Yo los conozco, son ocho los monos: /Pocho, Toto, Cholo, Tom, Moncho, Rodolfo, Otto, Pololo. /Yo pongo los votos solo por Rodolfo. /Los otros son locos. Yo los conozco. /No los soporto, Stop. Stop.” Así comienza la  letra de “Ojo con los Orozcos” de León Gieco y lo dice todo.

Sin compromisos, sin doctrinas, sin ideologías, sin pertenencias, sin proyectos, sin pasado, sin presente, sin futuro, sólo con ambiciones. Así son “los Orozcos” que en gran porcentaje completan las listas de candidatos a cargos electivos provinciales que se han presentado ante la Justicia Electoral de la Provincia de Salta.

Esto no es novedoso ni sorprendente, pero debería ser motivo de debate de la ciudadanía, aunque también podríamos recordar que “los frutos no caen lejos del árbol”, siendo la sociedad salteña el árbol y sus dirigentes los frutos.

“Pocho Orozco: odontólogo ortodoxo doctor-como Borocotó /Oncólogo jodón - morocho tordo - groncho jocoso -trosko /Chocó con los montos - colocó molotov /Bonzo, stop, stop”, de todo esto también hay y seguimos todos mezclados, sobre todo cuando hay que “presentar listas”.

La relación actual entre representación política y participación política es clara: el candidato se convierte en representante de sus electores, pero también del partido político que organiza su elección. Y es allí donde radica la principal crítica que se le formula a un sistema de representación política como el nuestro.

Una de ellas es su tendencia a la exclusión, pues los Partidos o los Frentes, son organizaciones diseñadas con el propósito de obtener el Poder. Esto se constata con la distancia que normalmente suele separar a los líderes de un partido del resto de los ciudadanos.

Lo anterior evidencia la importancia actual de iniciar un autoexamen y una modernización interna dentro de esas instituciones, en busca de la democratización real y efectiva, en la que no será suficiente la realización de elecciones internas, pues estas podrían ser únicamente un acto legitimador de arreglos entre las cúpulas. “Cholo Orozco: mocoso - soplón - moroso - bocón - /Chorro como Grosso - robó dos potros por Comodoro - /Los montó - los trotó por Bolsón, por Los Toldos, por Chocón. /Doloroso, stop, stop”

Como parte de esta cuestión, ya entramos a hablar de la corrupción, es conveniente considerar también que en la interacción entre representantes y representados entran en juego factores como la afinidad, los compromisos de grupo, la disciplina partidista y las evaluaciones del desempeño del representante.

Bajo esta perspectiva, eminentemente formal, es posible establecer que la simple elección de un ciudadano no lo convierte de manera automática en representante político, la mayoría de las veces es, justamente, lo contrario.

Actualmente se entiende por representación el acto mediante el cual un representante -gobernante o legislador- actúa en nombre de un representado para la satisfacción, al menos en teoría, de los intereses de éste. Los actos del representante obligan al representado, pero éste no  tiene habitualmente la posibilidad de controlar y exigir responsabilidades al gobernante.

La representación, comúnmente, termina siendo una relación social donde existe un dominante que actúa en nombre de un dominado. Por esto es que lo que significa la actual etapa electoral en Salta va más allá de la cuestión de los momentos en que se convoca a la ciudadanía a las urnas, es la gran posibilidad de liberar las potencialidades para encontrar un nuevo camino para una nueva Salta.

Buscar la forma de volver a ser una provincia que ocupe el lugar de la media entre todas por su desarrollo económico y social, como lo fue en la década de los ’60; es el deber de los que tenemos que elegir con responsabilidad en estas próximas elecciones, de esta manera saldremos del oprobioso lugar entre las cuatro más pobres y más sometidas por un modelo que tiene centurias de permanencia y Poder.

“Nosotros no somos como los Orozco, /Yo los conozco, son ocho los monos: /Pocho, Toto, Cholo, Tom, Moncho, Rodolfo, Otto, Pololo. /Yo pongo los votos solo por ‘Oso’. /Los otros son locos, yo los conozco /No los soporto, stop. stop” Sólo por “Oso”, no por los otros.