26 Agosto 2019

¡Feliz Año Nuevo!

Por Jorge Villazón
Por estas horas, cuando me reúno con familiares, con amigos, con compañeros de lucha y compromiso, con comerciantes e industriales quejosos por la situación económica, con jubilados que plantean sus necesidades básicas insatisfechas, con madres preocupadas por la alimentación para sus hijos o por el destino de los mismos en una sociedad que está en crisis,...

...con trabajadores que se preocupan con pánico por la estabilidad de su condición laboral o son parte de los desocupados o sub ocupados, con los estudiantes que comprenden que no los están preparando para salir al mundo real que los espera o porque ya presienten que no podrán seguir estudios superiores o con vecinos que se sienten prisioneros dentro de sus casas o en su barrio por cuestiones de seguridad de alto riesgo, cuando me reúno con ellos y con otros tantos más de los otros que conforman mi Patria, siempre me despido deseándoles un ¡Feliz Año Nuevo!

La primera reacción en ellos es pensar que mi calendario está “adelantado” o que ando amanecido después de una juerga y sus consecuencias. Es allí cuando logro mi cometido y puedo explicarles que mis deseos son reales y muy apropiados para la época en que vivimos.

Pensemos en los deseos clásicos de la festividad de fin de año: -Te deseo un feliz y próspero año nuevo; -Te deseo un venturoso 2020 en que se cumplan todos tus sueños; -Cierra los ojos pide tres deseos y en este nuevo año que llega se cumplirán; -Feliz nuevo y próspero año, que todo lo que imagines y más, sea para ti; -Siempre que comiences algo nuevo que sea con la pierna derecha para que salga todo bien. Felicidades; -Que el 2020 llegue con los mejores momentos de felicidades y que todo sea felicidad para ti.

Estos pocos y clásicos ejemplos son suficientes para entender que podrían ser muy apropiados para el momento en que los argentinos nos estamos dirigiendo hacia un nuevo Gobierno Federal, los salteños hacia una nueva Gobernación Provincial y los vecinos de Salta Capital hacia un nuevo Gobierno Municipal. ¿Se entiende ahora mi saludo? ¿Es apropiado o no? Yo estoy convencido de manera comprometida y esperanzada.

Mis deseos son el adelanto de lo que creo que vendrá. Lo mío es una proclama política, tal como deben ser esas proclamas, o sea un anuncio de buenas nuevas, un anuncio de mejores tiempos, una convicción de estar frente al inicio de un camino de buenaventura, el cumplimiento del “bienestar general” que impone el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional, la llegada de la  Justicia Social, el comienzo de la Independencia Económica y la defensa de la Soberanía Política. ¡Ese será el nuevo año! Se dice que las festividades reúnen a las personas y les brindan un sentido de pertenencia y un sentimiento común, lo que afianza la unidad de los grupos; por eso existen festividades en todos los pueblos y culturas, aunque con características particulares a cada uno de ellos.

En estos momentos la nuestra es por la esperanza de un tiempo inminente de felicidad merecida y reconquistada. En una obra póstuma de  Ernest Hemingway, “París era una fiesta”, se despliega el mítico panorama de la ciudad de París, la capital de la literatura mundial hacia 1920. La obra es una mezcla fascinante de paisajes líricos y agudamente personales, con otros más contundentes y anecdóticos en torno a sus años de juventud en aquel encantado lugar en el que fue “muy pobre pero muy feliz”, en un tiempo de ilusión entre dos épocas de atrocidades.

Esto, salvando las distancias que se crean necesarias, me hace acordar de una respuesta que Hugo Moyano dio sobre su propia historia personal por ser proveniente de una familia de padres trabajadores con siete hermanos: “Éramos tan felices, que nunca nos dimos cuenta que éramos pobres”. En estos dos  ejemplos me paro para darle sentido a mi deseo.

Nos va a costar mucho deshacernos de la consecuencias del gobierno de Mauricio Macri, del neoliberalismo codicioso y del inescrupuloso criterio de la explotación del hombre para beneficio del capital, pero hoy volvemos a empezar, como lo hemos hecho tantas veces y con la misma alegría que nos caracteriza cuando somos parte del todo que beneficia a todos.

Nuestro compromiso desea ¡Feliz Año Nuevo!, mientras el gobierno de Cambiemos musita “¡Felisa, me muero!”