10 Septiembre 2019

El Presidente Alberto Fernández

Por Jorge Villazón
Los romanos solían decir que la “la mujer del César no solo debe serlo, sino también parecerlo”. En la actualidad de nuestra Argentina podríamos decir que el Presidente debe parecerlo para poder serlo y eso es lo que Alberto Fernández está demostrando. La gira de Alberto por España y Portugal, en contraposición con las actitudes de Mauricio Macri en los mismos tiempos, ha demostrado quién ya es Presidente y quién se comporta con todas las características propias del “pato rengo”.

Mientras uno logra ser recibido por las autoridades democráticas europeas como el Presidente que será a partir de los resultados de las PASO del 11 de agosto pasado, el otro se presenta en público asegurando que “la elección no existió”. Resulta claro que “la negación es un mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia o su relación o relevancia con el sujeto. Se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables”.

La negación es una neurosis de carácter psíquico y puede ser causada por pensamientos persistentes de contenido angustiosos e incontrolables y si se vuelve obsesiva, como se nota claramente en el comportamiento y expresiones de Macri, sobrevienen la depresión y el sentimiento de culpa. Cuando Macri pasó del estado de exaltación negadora el lunes posterior a las PASO al supuesto reconocimiento de su culpa, con perdón incluido y con  emociones descontroladas desde el balcón de La Rosada, ante un numeroso pero minúsculo número de fanáticos que lo vivaban de manera descontrolada,  el cuadro se agravó por su condición de “pato rengo”.

Sabemos que  “pato rengo” es la denominación que se le da a alguien en un cargo electivo a quien se aproxima la fecha en que debe dejarlo, especialmente alguien para quien ya se ha elegido su sucesor. Esta condición deviene de haber perdido una propuesta para ser reelecto o de estar a punto de decidir no presentarse a elecciones para otro período al finalizar el actual. Así está Macri.

Mientras tanto Alberto, reconocido así por su nombre sin necesidad de usar su apellido, no solo se enseñorea en el ámbito nacional sino que resulta invitado por la Embajada de Uruguay en España para ser recibido con las características propias de un seguro próximo Presidente argentino y no por razones protocolares sino en su calidad de estadista que propaga y discute la nueva realidad socioeconómica de nuestro país ante las experiencias españolas y lusitanas que también han sido víctimas del FMI y las políticas neoliberales.

La reunión con Antonio Costa, Primer Ministro portugués, el país que con el conservador Pedro Passos Coelho, antecesor de Costa, estaba arrasado económicamente a raíz de un plan brutal, tutelado por la troika, la triple alianza entre el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, que aterrorizó a los países pobres del viejo continente durante la última década y que ensayó en Argentina el peor desastre producto de un modelo económico, superior en hondura y   consecuencias que las que nos llevaron a la crisis del 2001, terminó siendo un punto culminante en la gira para definir quién parece ser el Presidente y quién se esfuerza por seguir pareciéndolo.

Antes de Portugal, Alberto fue recibido por el presidente en funciones de España, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa de Madrid y la reunión tuvo un tono institucional innegable. De ahí a la neurosis obsesiva de Macri, la distancia se acorta con peligrosidad institucional. Según consignó la agencia Télam, “ambos dirigentes políticos repasaron la relación bilateral entre Argentina y España. Al término del encuentro, Fernández tenía programado un almuerzo con el ex presidente del gobierno socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Después de ese compromiso, el postulante presidencial tiene previsto a la tarde una conferencia en el Congreso de los Diputados titulada ‘América Latina y Europa: desafíos del proceso de integración’, donde fijará públicamente su posición en un tema clave de la agenda internacional argentina, como es el tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE)”.

Recordemos la respuesta de Dios a Friedrich Nietzsche y, parafraseando, digamos que Macri afirmó que “la elección no existió”, ahora el Pueblo le contestará:¡Macri no existe!