07 Octubre 2019

El 6 de octubre también existió

Por Jorge Villazón
A ningún trasnochado o mal dormido se le ocurrirá argumentar que el domingo 6 de octubre no existió en Salta. Existió, hubo elecciones PASO y en ellas el candidato Gustavo Saénz le sacó una ventaja a Sergio Leavy  de 11 puntos porcentuales. Claro que no son definitivos con vista al 10 de noviembre en que se celebrarán las elecciones Generales, pero, sin duda, son suficientes como para aumentarlos hasta una distancia muy ganadora.

Del lado de Leavy es poco lo que se puede hacer si es que no se cambia la conducción de la campaña y se apuesta a ganar en Salta Capital. Al decir esto es que estoy suponiendo que el mito del “interior”, ahora, con los números favorables a Saénz, será algo que caminará más hacia su lado que para Leavy.

La razón es que no son votos ideológicos o doctrinarios; son votos del Poder que se canalizan, justamente, hacia ese Poder que hoy apareció en el resultado electoral. Estas elecciones, locales, se realizaron como casi siempre, Ganaron los que tenían más para repartir, las ganó el oficialismo; aquí en Capital, allá en algunas Intendencias y con el acompañamiento de quienes pudieron poner mucho dinero por algún candidato o candidata que es parte del Poder de los que desean seguir manejando a los oficialismos.

Para Leavy la clave es la Capital y debe tener toda la audacia y todo el atrevimiento para una campaña que intente dar “vuelta la tortilla”. Hace pocos días participé de una numerosa caravana de vehículos que acompañaban a Leavy por varios barrios.

La caravana era bulliciosa, alegre impactante en número y presencia. Pero no llevaba nada para ofrecer y las promesas no le solucionan los problemas a los más necesitados y con urgencias reales. Las promesas son eso: promesas.

En un momento la caravana se detuvo y mi vehículo estaba frente a una humilde vivienda en cuya vereda estaba un matrimonio joven, él con el torso desnudo, pantalones cortos y pies descalzos, ella con ropa humilde de “entrecasa”, había una niñita que era la única que miraba con interés. El matrimonio no tenía ni demostraba interés alguno.

De pronto me percaté de que el interés de la niña era por unos globos celestes y blancos que portaban los que iban en la caja de una camioneta por delante de mí. Alguien se dio cuenta y le ofreció un par de esos globos a la niña, el padre la tomó en brazos y la acercó. La niña, la madre y el padre sonrieron satisfechos. No necesito explicar la importancia de lo sucedido. Seguramente, por detrás, otras fuerzas políticas del oficialismo, llegaron con bolsones, camas cuchetas, lámparas LED, gorras o camisetas.

La razón de los votos no debe ser buscada en las culpas de los que aceptaron las dádivas electorales, deben ser encontradas en los sistemas de los dirigentes políticos. Tanto del lado de Saénz como de Leavy. Tanto de Capital como del Interior.

¿Hay posibilidad de modificar el resultado con vista al 10 de noviembre? Son muy pocas. Si todo se hace igual, el resultado será el mismo. Si uno de los dos contendientes cambia el rumbo pueden “pasar cosas”. Es claro que el único que tiene que cambiar es Leavy. En esta semana sabremos si se entendió lo que pasó ayer.

El 6 de octubre existió en Salta. Hay 11 puntos porcentuales a favor de Saénz y a eso muchos no se lo esperaban. Cuando empezó la campaña le dije a un candidato a Intendente, que no era el que yo apoyaba, que “no había peor ciego que el que no quería ver”. Lo repito porque en ese caso también tuve razón. Por ahora el ganador es el que se lo merece.