15 Octubre 2019

El “Nono” pagó caro su error

Por  Jorge Villazón
La frase sonó como el chasquido propio de un latigazo en el estadio que servía para contener a los peronistas que habían llegado hasta General Güemes para una reunión de lanzamiento en la interna Justicialista. “¡Los negros con los negros y los cholos con los cholos!” sentenció Roberto Romero, que había decidido abandonar todo tipo de negociación para lograr que le habilitaran la interna en el intervenido Partido Justicialista de Salta, sabía que tenía que competir sin cuartel ante quién  era el Gobernador provincial.

Hernán Cornejo, que llegó a la gobernación desde el apoyo incondicional de Romero, ya había tomado vuelo propio y estaba decidido a terminar con cualquier vestigio de romerismo en la provincia. El mismo Hernán Cornejo que hoy es Parlamentario del Mercosur y que se sentó en los estrados de la Justicia Federal para apoyar la inocencia supuesta del exjuez Ricardo Lona cuando hace pocos días fue condenado a 15 años de prisión por encubrimiento y prevaricato respecto de la investigación sobre el secuestro y asesinato de Miguel Ragone el 11 de marzo de 1976.

Nada suele ser casual en política. Por aquella época, cuando Roberto Romero lanzó la famosa invectiva, yo era responsable editorial de El Tribuno y junto a Bernardo Rabinovich, columnista político del diario, viajamos de Güemes a Salta elucubrando la portada del día después y los conceptos a difundir luego de semejante declaración política.

Apenas llegué al diario recibí una llamada de Romero en donde me ordenó olvidar la frase en cuestión, no poner nada en el diario al respecto y me explicó que su hijo, el Senador Nacional Juan Carlos, lo había convencido de ello. La frase se divulgó igual, casi como una leyenda, pero Romero debió ir a una interna abierta en la elección provincial, sistema de Lemas, y Cornejo lo confrontó con la candidatura de Arnaldo Etchart. Como no podían contra Roberto Romero, decidieron, con descaro público, apoyar al exdelegado de la dictadura Roberto Ulloa.

Romero perdió la Gobernación y un par de meses después perdió su vida en un inentendible accidente de tránsito en Río de Janeiro.

Hoy, su nieta Bettina es candidata a Intendente de la ciudad de Salta por el partido Propuesta Republicana (PRO) y su hijo Juan Carlos fue el anfitrión de Mauricio Macri en su gira reeleccionista durante un acto realizado en el Monumento a la Memoria del General Martín Miguel de Güemes.

Romero, estoy hablando de Roberto, se equivocó al arrepentirse de lo dicho y pagó muy caro su error, el protagonismo político de su nieta y de su hijo, en la actualidad, son la consecuencia de aquel error. Pero también, todos los analistas saben, que esta circunstancia es la peor opción que tiene Gustavo Sáenz en su camino hacia la Gobernación salteña. Tener que apoyar la reelección de Juan Carlos junto a Macri y depender de los votos de Bettina para ganar la provincial del próximo 10 de noviembre, no son los mejores augurios ante el futuro que debe emprender.

Así como a poco más de un año de ser electa Diputada provincial, Bettina anuncio sus pretensiones para el cargo ejecutivo en la Capital provincial y con su padre reelecto en el Senado Nacional para un mandato de 6 años significa que están dispuestos a volver a ejercer poder político hegemónico e ir, indisimuladamente, por la Gobernación dentro de 4 años, ahora Sáenz sabe quiénes son sus verdaderos adversarios y a qué intereses responden.

Ni Bettina, ni Juan Carlos, ni Mauricio Macri, son sus referentes naturales y, sin embargo, ellos son los que determinaran su futuro y el modo en que deberá transitarlo si es electo Gobernador.

Saénz expresó, durante la campaña de las PASO, que para Intendente capitalino, no quería “al hijo de nadie, ni al elegido desde el Gobierno Nacional”, hoy ese anhelo se esfumó ante el vaticinio que lo obligó a plantar otro candidato diferente y con el que no pudo ganar. Su propia victoria puede ser pírrica a corto plazo si no entiende que ahora “los cholos” son “los negros” de entonces y van por él.

Quizá su primera batalla podría ser el próximo 27 del mes corriente, allí podría apoyar, indirectamente a su amigo Sergio Massa y luego, por qué no, luego, a otro de sus amigos que hoy es un Concejal candidato a Intendente. Roberto Romero no se atrevió, escuchó un concejo equivocado y se desdijo. Sáenz tiene la oportunidad de ser más astuto y despejar la cancha del futuro inmediato.

Los negros con los negros y los cholos con los cholos… ¡Ojo con equivocarse quién es quién en estas horas!