27 Enero 2020

El referente salteño

Por Jorge Villazón
De manera habitual el Gobierno Nacional de turno siempre cuenta con un referente incuestionable e inequívoco en cada una de las provincias. Si el Gobernador es parte del espacio político que gobierna la Nación, ese será su referente; pero si es la oposición provincial la que participa del signo político de los que gobiernan en La Rosada, se puede entender que es desde allí de donde sale el referente provincial.

En el caso de Salta tenemos un Gobierno Provincial que no llegó con la boleta del oficialismo nacional; además un segmento de Poder que es importante y residual del Gobierno macrista, el que posee la conducción del municipio de la Capital Provincial y, por último, están  aquellos que sí fueron en la boleta de los ganadores nacionales.

Sin embargo, a pesar de lo que se pueda anticipar, con la primera mirada al panorama político salteño, creemos que es muy lógico  prever  que, a corto plazo, el referente del Gobierno Nacional será el Gobernador Gustavo Sáenz. El sector macrista, liderado por el actual y reelecto Senador Nacional Juan Carlos Romero, tiene a la hija de éste, Bettina Romero, como Intendenta en Salta Capital y se sabe que ella aspira competir por el Gobierno Provincial en 2023. Desde este sector no se espera que logre algún acuerdo político con el Gobierno Nacional y menos aún la posibilidad de transformarse en referente del mismo.

En cuanto a Frente de Todos podemos afirmar que luego de las elecciones provinciales ha quedado totalmente desmembrado, mientras el Parrido de la Victoria, conducción del Frente de Todos, carece de candidato a Gobernador para el 2023 porque su máximo conductor transita un periodo de 6 años en el Senado Nacional y viene de una muy mala experiencia en eso de acumular cargos y candidaturas.

Tampoco el Frente ha salido airoso en la categoría de Intendente de Capital o en la sumatoria de Diputados y Senadores provinciales o Concejales en todo el territorio salteño. Con este panorama se vislumbra que por el momento no es el sector que pueda ofrecer un referente indiscutido o capaz de liderar la oposición local.

Nos queda la cuestión de Sáenz. El Gobernador Salteño tiene como opción una alianza con el romerismo macrista que lo aislaría definitivamente del Gobierno Nacional o, a contrario sensu, la posibilidad de liderar todo el conjunto peronista, incluido el kirchnerismo,   logrando en este caso tener las puertas abiertas en el Gobierno de Alberto y Cristina para lograr un apoyo, sin retaceos, que satisfagan las urgencias y las transformaciones que Salta requiere para salir de las postergaciones que ya son inherentes a su historia centenaria, que hoy la colocan entre las cuatro provincias más pobres del país; con el record de niños muertos por desnutrición; con bajísimo desarrollo económico y una producción primarizada al 100%; con una educación y una salud pública en crisis y un desempleo que se sostiene con una rémora del 45%  de no registrados o en “negro”, como suele llamarse.

De este laberinto solo se sale por arriba. Dado que el Partido Justicialista está en acefalía funcional, con algunos agrupamientos dispersos y sin liderazgos, con su dirigencia cuestionada y repudiada, es probable que en los meses venideros sea intervenido desde la institución madre nacional. Esto le daría la oportunidad a Sáenz de organizar su liderazgo sin ataduras institucionales políticas y con el apoyo de su vieja relación con quien hoy es nada menos que el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación. A Sergio Massa no le vendría mal propiciar este acuerdo que sumaría una provincia más al oficialismo.

Desde su horizontalidad de conducción y con el manejo siempre expectante que el ejercicio de la Gobernación supone, Sáenz puede ser, como lo hemos dicho al comienzo de esta nota y a corto plazo, el referente salteño que hoy el Gobierno Nacional no tiene. Me animo a predecir que, ante un llamamiento oficial del Gobernador para unificar el peronismo salteño nadie querría quedar afuera, tampoco nadie cuestionaría su liderazgo y quizá se podría intentar un nuevo camino que supere, definitivamente, tantos fracasos.  Me pregunto: ¿Quién o quiénes, de los que se consideran parte del variopinto peronista, están en desacuerdo y quiénes están dispuestos? En política “la única verdad es la realidad”.