21 Mayo 2018

El F.M.I, el G.A.N y otras cosas difíciles de digerir

Por Mario Casalla (Especial para “Punto Uno”)
Fernando Pessoa -ese poeta portugués tan singular- ante la imperiosa necesidad de expresarse, inventó varios “heterónimos” (personalidades diferentes de él mismo) poniendo en cada una de ellas, tal o cual sentimiento o razón. Incluso fue más lejos y les inventó una vida completa y hasta llegó a imaginar encuentros y cruces en diferentes circunstancias. Por cierto que no estaba “loco”, ni algo por el estilo. O si lo estaba era un loco genial.

Decía que lo suyo era “un drama en gentes y no un drama en actos” y que una sola personalidad le quedaba chica para decir lo que quería decir. Visite usted alguna vez la obra de Pessoa, amigo lector, y le aseguro que no se arrepentirá. Lo traigo a colación aquí porque -en una quincena con tanto silencio y voces yuxtapuestas- permítame también a mí alguna licencia al respecto. Lo imagino inteligente –tanto aquí como en Salta- por eso “a buen entendedor, pocas palabras”.

 

“CAMBIAMOS FUTURO POR PASADO". Lo dijo María Eugenia Vidal (Heidi, para los amigos) en plena campaña electoral y no pasó desapercibido. En realidad se trató de un "acto fallido" (hablando con toda propiedad) y no meramente de una equivocación. En el fallido habla el Otro, en la equivocación no. En el fallido se dice lo que "no se puede decir y/o tolerar". Y en aquella oportunidad Heidi ya "lo sabía" y se le escapó. Ahora que volvemos al FMI, muchos lo recordaron. Así que, bienvenidos otra vez al Infierno! Pero esta vez sin la guía de Dante Alighieri, ni la esperanza de ver a Beatrice saliendo a nuestro encuentro. Lamentablemente Toto y Christine no se le parecen en nada.

 

TRES PREGUNTAS INQUIETANTES. Para peor dos días después del inicio de la larga marcha hacia el FMI, al inefable Marcos Peña se le ocurrió otra de sus barrabasadas que -no por decirlas con cara seria y de circunstancias- dejan de ser tales. Sugirió que era menester llamar a un “Gran Acuerdo Nacional”, nombre de triste fama si los hay, ¿se acuerdan del GAN que llamó Lanusse en el ’72? Pero se ve que la Historia Argentina no ha sido materia demasiado frecuentada en el Cardenal Newman, o colegios equivalentes. Acaso por eso mismo, el Viejo Profesor mandó un WhatsApp donde me anoticiaba: “A partir de algunas conversaciones que vengo manteniendo con diversos amigos, y teniendo en cuenta los llamados  del gobierno a acordar, me surgen estas tres preguntas (ETICAS y a la vez profundamente POLITICAS), que pongo en su consideración: 1) ¿Es lícito que el verdugo le pida a la víctima que colabore con él, en su propio linchamiento?; 2) Es lícita la pretensión de intentar apartar la propia responsabilidad en lo que sucede y alegar "la crisis y el interés general" para que todos nos hagamos  cargo de lo que se hizo sin consulta y -más aún- contra nuestra propia  voluntad explícita? y 3) ¿DIALOGO Y ACUERDO son la misma cosa? Por tanto ¿es licito "acordar" con quien sistemática y reiteradamente su negó a "dialogar"?”. Como siempre el Viejo Profesor no se anda con chiquitas, así que decidí remitirlas a la mesa sabatina del Bar Los Tribunales (en Salta) y esperar respuesta. Esos tampoco son de ir a menos cuando de discusiones se trata. Tampoco los que miran desde los retratos.

 

 

HABLANDO DE MODELOS, pero cambiando de ciudad y de bar, aquí en Buenos Aires y en una mesa de los “36 Billares” que da a la Avenida de Mayo, al Doctrinario se le ocurrió preguntar: “¿Qué tal si probamos con el que elaboró y presentó en público -un 1° de mayo de 1974- el entonces presidente de la Nación Juan Perón?” Claro estábamos en Mayo y lo de Mauricio en la apertura de Sesiones Ordinarias de este año, era como intentar sacar aceite de las piedras. Por eso siguió, ante el atento silencio de los contertulios: “No veo ningún obstáculo para hacer HOY lo que hay que hacer, apelando a ese Modelo como marco y brújula general. Claro que para hacer "otra cosa" (so pretexto de "mejorarlo, aggionarlo, adecuarlo al siglo XXI", etc., etc.) ese modelo no serviría”. Y remató sembrando una duda: “¿O no será que confundimos Modelo con planes de acción gubernamental?, para lo cual es menester ganar antes el gobierno, pequeña diferencia claro. No nos engañemos, hay un Modelo y lo que hay que hacer no es escribir otro, o dar mil vueltas (como el perro antes de dormir) sino conducir y concentrarnos en la acción concreta de encuadrar y organizar a nuestra gente para ganar la elección y luego cumplirlo. Esa es la responsabilidad indeclinable de nuestra dirigencia (política, sindical o social). Porque ese no era un Modelo partidario o sectorial, sino una idea de nación y de liberación absolutamente necesarias y vigentes. Lo demás son excusas o viento de palabras! Pero claro, siempre es posible organizar un simposio más, redactar un documento más, volver a usar la muletilla de lo "complejo" o "nuevo" y así - de contrabando o de frente- nos pasan prolijamente por encima. Y como saben –dijo mirando en círculo- no soy alguien que precisamente le esquive el bulto a las lecturas y al debate de ideas, al contrario me encantan. Pero por favor lo de ahora es algo eminentemente práctico y eso es cosa de quienes aspiren a dirigirnos y deben poner ya manos a la obra. Teoría y praxis no se oponen, pero por favor no confundan los planos ni los actores. ¿Cuánto tiempo más van a seguir "sacándole la colita a la jeringa"; o esperando que mueva primero el otro, o yéndose en aprontes? Así como es obligación de los intelectuales, profesionales y técnicos asistirlos en la acción y en el gobierno, ahora es el momento de ustedes. Porque la política -como decía aquel presidente del 74 "es un arte todo de ejecución". Y para eso están quienes han elegido ese camino y tienen ya una experiencia al respecto, así que por favor, "no miren para otro lado! Res non verba.

 

MISTERIO DEVELADO EN UN SOTANO DE WHASINGTON. Días pasados asistí a la presentación del libro “La Independencia Económica. El pensamiento de Antonio Cafiero” (Punto de Encuentro, Buenos Aires, 2017), de dos jóvenes e inquietos estudiosos, Santiago Cafiero (politólogo) e Ignacio Lohlé (economista).  El acto se hizo en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, donde estudió el mismo Cafiero. Lleva además un Prólogo de Roberto Lavagna y otro de Mario Rapoport, ambos amigos personales de Antonio por largos años y hombres de gran valía en lo que a las ciencias económicas hacen. El cuidado de la edición estuvo de cargo de Teodoro Boot, colaborador de este mismo diario. Se trata de una recopilación muy representativa del pensamiento de Cafiero en torno al concepto de Independencia Económica y a lo largo de su extensa obra escrita. El primero de los documentos presentados allí (“EL FMI. Informe XXI”) es del año 1947 y fue encontrado por Mario Rapoport en los sótanos de la Embajada Argentina en Washington, durante una investigación académica, cuando recién terminaba la dictadura militar del ’76. Si a usted le interesa saber por qué Perón rechazó ingresar al FMI (creado apenas dos años antes), allí está la principal clave técnica del asunto. Pero esa historia –muy poco conocida- la veremos en próxima, amigo lector.