07 Noviembre 2019

La caída de Leiva en las PASO, la remontada remota en las Generales

Las chances de que David Leiva se convierta en el próximo intendente son ínfimas, al punto tal que duplicando su caudal apenas conseguiría ponerse unos miles de votos encima de los 40 mil que obtuvo Bettina Romero en las PASO.

Por Franco Hessling

La Consultora We, con la que cerrábamos la columna de ayer, preludia que el crecimiento en las Generales del domingo no será sólo de Gustavo Sáenz sino que también le corresponderá a su candidata a intendente, Bettina Romero, la heredera del todavía vigente senador nacional Juan Carlos Romero. En las Primarias de octubre, la diputada provincial por el PRO salteño obtuvo 40 mil votos.

Por detrás de Romero, el segundo candidato más votado fue Matías Posadas, seguido de Andrés Suriani, Martín Grande, David Leiva y Víctor Lamberto. Es decir, amén de los frentes, hablando de nombres propios -lo que parece predominar en la era de los rostros en la pantalla y los partidos como sellos- son los votos de cada quien. Y en ese orden de cosas, Leiva quedó en quinto lugar, con apenas mil votos más que Lamberto, y entre quienes se disputarán la intendencia por la capital en las Generales corre en tercer lugar, siempre siguiendo sólo el último resultado de las PASO de octubre.

Es la primera vez que Leiva decae tanto en una elección desde que participa en política. Nunca antes había descendido casi a la mitad de su caudal inmediatamente anterior. En las Generales de 2017, cuando renovó su banca en el Concejo Deliberante por un partido distinto al que representó la primera vez -el Partido de la Victoria primero y Memoria y Movilización después-, Leiva se trepó a un umbral de votos sólo conocido para Bettina Romero en la elección que pasó en octubre último: en ese entonces, Leiva osciló los 40 mil votos.

Se esperaba que con dos años asentado en el Concejo, como segunda autoridad en el orden de sucesión y manejando un bloque considerable de cuatro integrantes, Leiva llegaría a este 2019 con ese piso: 40 mil votos. Lejos estuvo de lo esperado y en mucho habrá tenido que ver colgarse varios chalecos de plomo en términos electorales, como Carlos Morello de Libres del Sur y Matías Assennato de formación radical e ingreso al gobierno de Urtubey vía Frente Plural de los hermanos Posadas.

Para colmo, aunque a la dirigencia y militancia del Frente de Todos local le cueste admitirlo, Gustavo Sáenz logró -acicateado especialmente por la habilidad en campañas de Juan Pablo Rodríguez- imponer el escenario de provincialización en los comicios salteños. O, más bien, logró blindar con un domo a Salta sobre lo que el humor social que prepondera en el país. No es un mérito muy destacable, en realidad es más bien la contumacia en la que vive sumida la población salteña. En fin, provincializados o no, lo cierto es que el ánimo y votos que tuvo Fernández-Fernández en la provincia, y Leavy con ellos en la elección nacional, es muy dispar con lo que ocurre en los comicios locales.

Como tercer factor, analicemos las posibilidades de votos fugados del frente de Gustavo Sáenz o del frente de Alfredo Olmedo. Si se observa la afinidad ideológica no caben dudas, esos votos fugan entre sí, entre los frentes nombrados, jamás al Frente de Todos. Demostrado está, por el domo provincial, por las bondades de los rostros en las pantallas o por la vacuidad de los discursos, vaya uno a saber, que los votos no se mueven de modo ideológico. Entonces, abramos la posibilidad de que votos de cualquier de esos dos frentes puedan ir a parar a David Leiva. Favorecido, supongamos, por cortes de boleta.

En ese caso, los cortes de boleta deberían ser innumerables, las fugas incontenibles y la canalización absoluta, es decir, todos los votos que Villazón llamó de modo simplón “pensados” deberían ir exclusivamente a Leiva. Ese escenario parece improbable. La Consultora We podría equivocarse en sus pronósticos sobre el inmenso caudal de Bettina, en lo que parece imposible el yerro es en que las chances de Leiva de llegar a la intendencia son remotas.