02 Diciembre 2019

“El Golpe de Estado en Bolivia, fue de elite, clasista, racista y machista”

Un reportaje de Jorge Villazón
Gisela Karina López Ribas periodista nacida en Santa Cruz (Bolivia), durante el lapso de 10 años se dedicó a la prensa escrita, y en el 2004 fue galardonada con el Premio Nacional de Periodismo. La Universidad Evangélica Boliviana también le otorgó un premio.

Cuando se reunió la Asamblea Constituyente en Sucre (Capital de Bolivia), ella se instaló allí para cubrir la misma desde el periodismo, fue entonces que Álvaro García Lineras (Vicepresidente de la Nación) la nombró como Representante Presidencial para la Asamblea Constituyente, para organizarla junto con un equipo. El nombramiento se hizo porque ella garantizaba imparcialidad por no provenir de la militancia política. Después de eso, trabajó junto a pueblos originarios en una ONG con etnias conocidas como Guarayos Guaraníes. Por entonces fue invitada para manejar un pequeño canal local en Santa Cruz, que siendo de la derecha absoluta, fue comprado por un grupo de empresarios progresistas, momento en el que ella lo  rebautizó como Pluralidad en Noticias. Al poco tiempo el Gobierno la puso al frente del estatal Canal 7 en Santa Cruz, hasta que fue nombrada Viceministra Nacional de Autonomías Municipales. Posteriormente se hizo cargo del Canal 7  Nacional de Televisión Boliviana en La Paz. Después  de un año, Evo Morales la designó Ministra de Comunicación. Cuando se disponía a ser Embajadora de Bolivia sobrevino el derrocamiento de Evo. Hace unos días estuvo refugiada en nuestra Salta. Punto Uno dialogó con ella.

El Golpe de Estado: “En Bolivia hubo un golpe de Estado, pero también hubo un apagón mediático-comunicacional, antes y durante el Golpe de Estado. Por ejemplo nada se pudo leer, en ningún medio, incluso los digitales, acerca de los 21 días del llamado Paro Cívico en Santa Cruz. Allí empezó el Golpe a Evo Morales. Santa Cruz es el Departamento más grande en términos económicos y poblacionales de Bolivia y siempre ha tenido un liderazgo que, durante los 14 años del Gobierno de Evo, han intentado derrocarlo a través de una crisis institucional. En situaciones anteriores fueron solo civiles sin apoyo militar. Allí hay una organización de elite que se llama Comité Cívico Pro Santa Cruz presidida por Camacho (Luis Fernando Camacho Vaca) y representan a los sectores empresariales. Son grupos de Poder y Logias que manejan estructuras políticas tales como el Comité Cívico, siempre defendiendo los intereses de la elite y nunca se han preocupado por el Pueblo. Han sido y son racistas, clasistas y machistas, ninguna mujer ha sido, jamás, presidenta del Comité Cívico. Este Comité, al día siguiente de la elección cuestionada, cuando Evo se declara ganador y Carlos Mesa reclama la Segunda Vuelta, declara un paro general. En principio yo no le di importancia al tema dado que ya habían hecho muchísimos paros contra Evo que luego de dos o tres días fracasaban, pero ahora fue un acatamiento total en donde se nos obligaba a parar, había grupos pagados que obligaban en las calles al paro. Los medios mostraban que el paro era voluntario y todos los incidentes, sobre todo los de características racistas, eran silenciados.”

Santa Cruz fue como el Putsch de Múnich de 1923: “Los organizadores y controladores eran de la elite, ‘blanquitos’ y miembros del empresariado, y los que no querían parar eran los collas del mercado, por ejemplo. Yo vivo en un barrio de vecinos beneficiados por el Gobierno de Evo y sin embargo todos iban a bloquear (hacer piquetes) a favor de la huelga. Me querían obligar a bloquear, yo me negué y entonces me dijeron que si no iba tenía que poner la comida para los bloqueadores y como también me negué me pintarrajearon el frente de mi casa. Yo decidí, con mi hija, encerrarme. Esto estaba organizado y financiado por la Embajada de EE.UU., todas las noches comenzaban a reventar cohetes de alto poder (presumiblemente de uso militar), porque lo que pretendían era prepararnos psicológicamente, con el miedo y el espanto que no nos dejaba dormir, porque parecía que las explosiones eran en las puertas de nuestras casas. Yo me disfrazaba, con gorra, lentes, etc. y en bicicleta recorría Santa cruz para informarle a Evo. Era sorprendente como, día a día, más y más jóvenes se sumaban al discurso de Camacho, en donde se los llamaba a defender la democracia y mejorar el nivel de vida de los bolivianos. Yo me preguntaba cuándo habían estado mejor, sobre todo los más pobres, los veía bien gordos y bien vestido. Salvo Santa Cruz, en el resto del país no había ningún paro ni movilizaciones. Así Camacho decide ir con su carta a La Paz (al occidente) pidiéndole la renuncia a Evo.  Allí el pueblo lo rechazó y peligraba su seguridad, entonces Evo le dio protección creyendo, quizá, que esta nueva revuelta se acababa pronto. Pero no fue así. Camacho se había reunido con el Presidente de Colombia, con los representantes del Presidente de Argentina (en Jujuy) y con personas muy allegadas a Donald Trump. Me parece que no había buena tarea de inteligencia. Evo debe haber pensado ‘que venga, haga su show y todo se acaba’, no creo que no tuvieran información sino que le pasaban a Evo informes minimizados y falsos. Allí hubo un mal manejo del Ministerio de Gobierno y  el Ministerio de Defensa. Evo renuncia cuando las FF.AA. llaman a conferencia de prensa y le piden la renuncia, a modo de sugerencia, entonces Evo pudo disponer del avión que lo llevó a El Chapare, porque si esperaba, lo detenían o algo peor. Cuando los ministros quisieron usar los aviones, los militares les dijeron que no había combustible. En ese momento me comunique con el que era el Canciller del Gobierno derrocado, me recomendaron que viajara, a como diera lugar, a La Paz.  Fui con mi hija, abandoné mi casa que estaba por ser atacada, ya que habían pintado la fachada con una inscripción que decía ‘Casa Masista’. En La Paz me esperaban unos amigos y esa misma noche me refugié con mi hija en la Residencia del Embajador de México. Allí estuvimos encerradas varios días. Estando en la Residencia del Embajador de México, una noche llegó una turba de aproximadamente 40 personas, como no había custodia de ningún orden en la casa, apagamos todas las luces y en ese momento desde la calle comenzaron a gritar ‘¡Asesinos, asesinos!’. Todos presentíamos que con el pretexto de no poder contener a la turba, en cualquier momento iban a atacarnos. El Embajador presentó una lista de todos los que íbamos a tener la condición de asilados, y desde el nuevo Gobierno decidieron tomar la lista y comenzar a iniciar procesos judiciales y a reclamar la detención de nosotros, cacería le llamaba el nuevo ministro. Allí decidir abandonar la casa y, con la ayuda de unos amigos me escapé hacia Argentina y logré pasar a Salvador Mazza (Salta).”

 

“Evo se volvió un vicioso de las redes sociales”

“Evo (el Presidente Evo Morales) me invitó, a que yo manejara el Canal del Estado, allí me fui a La paz y asumí como Gerente de Canal 7 de la Televisión Boliviana (Bolivia TV). A Evo le encanta identificar liderazgos y eso hizo conmigo, así fue que me instalé junto al Gobierno Nacional. Allí estuve un año y él me llevo de Ministra de Comunicación. Trabajar con Evo es dormir solo cuatro horas al día, él es un animal político insaciable, comienza su rutina a las 4 de la mañana y quería que su Ministra de Comunicación estuviera allí para informarlo de todo. Yo sabía que a él le interesaba que estén todos los Ministros. Le propuse que el Presidente comenzara a utilizar la redes sociales, Twitter, Facebook, etc. y yo comencé a manejarle sus cuentas. Él se volvió vicioso de estos sistemas, pero a todos nos facilitaba la tarea, ya que todo se le decía por ese medio, de no haber sido así, tendría que haber estado junto a él las 24 horas de día. De todas maneras la tarea fue muy agotadora y en algún momento de este año le pedí volver un tiempo al ‘Oriente’ (Santa Cruz) para descansar, tanto del trabajo como de la hostilidad de la altura de La Paz, que para los que no somos originales de allí nos causa gran deterioro físico. Hace tres meses me llamó para pedirme que volviera a La Paz, pero convinimos que yo fuera Embajadora fuera de mi País y, poco antes del golpe de Estado, ya teníamos la complacencia del país elegido (Plácet), eso no pudo ser…”

 

“La llegada a Salta nos salvó la vida”

“En la frontera con Argentina yo pude pasar sin dificultad, pero mi hija adolescente no pudo por problemas de documentación. Fue horrorosa la circunstancia y ella se debió quedar a cargo de una amiga en Bolivia. Ese mismo día debió ser internada por su alteración nerviosa que le produjo una peligrosa taquicardia. Por gestiones de un amigo y compañero, estando en Salvador Mazza,  recibí una llamada desde la más alta jerarquía del Gobierno Electo de Argentina que me dijo que esperara con tranquilidad porque alguien, también desde el primer nivel del nuevo Gobierno Salteño, me pasaría a buscar y luego lo haría con mi hija. Días después, con un operativo digno de quienes no escatimaron esfuerzos al respecto, me trasladaron a Salta y luego lo hicieron con mi hija. Así fue, aquí me refugiaron, me cuidaron y lograron que mi hija se pudiera juntar conmigo y ahora, dentro de unas horas, volaremos hacia Buenos Aires, muy protegidas y agradecidas. Lo que hicieron con los que estábamos en la Residencia del Embajador de México prueba el riesgo de ser asesinada en Bolivia, porque no hay Estado de Derecho y ni siquiera se respetan las legislaciones internacionales vigentes y exigidas por las Naciones Unidas. Yo y mi hija estamos aquí en Salta porque en mi país, aún con protección de otro país (México) y su Embajada, estuvimos con riesgo de ser asesinadas. Debo agradecer a quien nos proveyó de todo lo necesitado y nunca olvidaremos estos gestos de gran humanidad”.