Julio Bárbaro

Julio Bárbaro

Por Julio Bárbaro
Era una democracia incipiente en feroz pulseada con el eterno golpe de Estado que derrocó democracias en el 30, en el 55, en el 66, en el 76, datos que no mencionan los que hablan de setenta años mientras denuncian populismos, los que al elegir las décadas de eso que pretenden llamar “decadencia” asumen haber sido partícipes de aquellas asonadas.

Por Julio Bárbaro
El Presidente, en sus discursos, insiste en que hay un solo modelo y es el propio. Luego están las elecciones, a las que intenta reducir a un acto administrativo, como si su fanática demonización del adversario fuera compartida por las mayorías dañadas por sus errores. Ubica la derrota en el lugar de la tragedia, y al hacerlo expresa su discutible vocación democrática.

Por Julio Bárbaro
Una oficina en la calle Reconquista, clima de asombro, la mayoría no lo esperaba. No había tantas encuestas y era una elección pareja. El peronismo arrastraba demasiadas culpas, el final de Isabel, la guerrilla y un candidato demasiado distante de la gente. Más de uno supo decirme: “Alfonsín parece más peronista que Luder”.

Por Julio Bárbaro
Ganaron con el miedo a Cristina, pero gobernaron tan mal que ahora parecen generar en la mayoría de la población más miedo a ser reelectos que el retorno del cuco que les regaló el triunfo.

Por Julio Bárbaro
El Gobierno de Cristina fue tan horrible que ni los peores errores de su sucesor le permiten recuperar legitimidad. Y ahora, tras las revelaciones de los cuadernos, encontraron un madero en medio de la tormenta, inventaron una operación con un juez de menor autoridad y unos informantes jubilados con registros vencidos, una verdadera arremetida final.

Por Julio Bárbaro
La vida me regaló el discurso de Juan D. Perón y el de Raúl Alfonsín. Y ahora… esto. Mauricio Macri, hablando ante el Congreso el pasado viernes, se conformó en convertir en gritos los odios de Jaime Durán Barba.

Por Julio Bárbaro
Necesitamos una nueva opción y no puede ser el fruto del amontonamiento de pasados ni de la deserción de otros candidatos, es imprescindible una nueva alquimia que sintetice voluntades provenientes de distintos sectores. Tanto el radicalismo como muchos dirigentes del PRO asumen que Macri es ya una certeza de derrotas.

Por Julio Bárbaro
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones, dice el conocido refrán, y la sentencia parece hoy más vigente que nunca. El fracaso del Gobierno irrita en exceso a sus seguidores, quienes van a terminar travestidos en camporistas.

Por Julio Bárbaro
Está claro que Nicolás Maduro es indefendible, un verdadero personaje menor, con expresiones y actitudes indignas de un presidente democrático. Pero pareciera que algunos gobernantes, como Mauricio Macri, intentan convertirse en abanderados de la democracia sin asumir su responsabilidad en la desastrosa administración del Estado, en esa realidad donde la pobreza, el endeudamiento y la inflación conviven incrementando sus heridas.

Por Julio Bárbaro
El egoísmo es el triunfador del presente, la expansión de la pobreza es su consecuencia. La suma de las codicias empresarias no mejora una sociedad, por el contrario, como ahora, la termina empeorando sin piedad. Y esa codicia puede manifestarse en cualquiera de los envoltorios supuestamente ideológicos vigentes.

Por Julio Bárbaro
Cosas de la historia, el sindicalismo en nuestra sociedad termina siendo un elemento importante de integración social en una coyuntura donde el Estado ha sido usurpado por grupos privados y la industria disuelta al servicio vil de los importadores. Quedan el agro y el sindicalismo como espacios de identidad cultural imposibles de ser vendidos al mejor postor.

Por Julio Bárbaro
Somos muchos los que intentamos salir de este fracaso bifronte. Cristina sigue siendo el principal sostén de Macri. Un pasado que asusta, una Venezuela como el espejo en el que casi nadie se quiere mirar. Pero también una actualidad marcada por un ajuste que lastima y una ausencia de esperanza que apabulla.

12 Enero 2019 | Julio Bárbaro

Modas

Por Julio Bárbaro
En los setenta ser marxista y cultor de la violencia era motivo de orgullo y sentimiento de superioridad. Las veces que me aguanté la acusación de debilidad o directamente miedo solo por no adherir a la guerrilla en cualquiera de sus versiones. Pasar a la clandestinidad se vivía como una forma de ingresar a la historia, a la grande y trascendente.

Por Julio Bárbaro
Ahora algunos se enojan, ya que nos imaginaban oficialistas, como si uno pudiera aplaudir cuando ni siquiera hay logros que lo justifiquen. Nos obligan a un debate absurdo: quién es peor, si los que se fueron o los que soportamos. No es fácil competir con los desaciertos y mucho menos entre dos gobiernos que los generan en abundancia.

Por Julio Bárbaro
Tenemos una dirigencia mayoritariamente obediente al poder de turno que transita la obsecuencia al fracaso y la corrupción con limitados cuestionamientos. Enorme burocracia con escasez de políticos. Los mismos partidos fueron desarticulados y el virus del feudalismo conduce sus rumbos.

Por Julio Bárbaro
Una clase dirigente es aquella que prioriza lo colectivo por sobre lo individual. Luego están el talento y las posibilidades que le ofrezca la coyuntura. Como todas las artes, la política puede dar grandes conductores o tan solo transitar la mediocridad, como en nuestro patético presente.