22 Marzo 2020

Los muros de Villa las Rosas, vulnerables a cualquier virus

El personal de servicio y los presos del Penal de Villa Las Rosas están en estado de alerta por el flagelo del coronavirus. Temen que el contagio del Covid-19 llegue tras los muros cuando se aproxime el invierno. Sumado a los habituales problemas de insalubridad con los que conviven dentro del penal; la pandemia mostró la “hilacha” del día a día.

 

 

La superpoblación de varios establecimientos y el derruido sistema sanitario penitenciario puede ser un factor funcional a la propagación de un virus que ya mató a más de 5000 personas en todo el mundo.

Para resguardar la integridad del personal penitenciario y de la población carcelaria, a mitad de semana, el Ministerio de Seguridad elaboró un protocolo de actuación que contempla la concientización y la reducción de las visitas.

Desde el Gobierno se les solicitó a los familiares y allegados de los detenidos contribuir con las medidas dispuestas concurriendo a las visitas jueves o domingos para evitar aglomeraciones en las unidades penitenciarias. Esta medida preventiva es vital para los internos por lo que también se decidió temporalmente el ingreso únicamente de familiares directos, que no sean pacientes de riesgo o mayores de 60 años.

Pesé al insistente pedido de prevención; el jueves pasado el Penal de Villas las Rosas volvió a mostrar la misma postal de todos los días de visitas. Filas largas de familiares no respetaron ni siquiera el metro de distancia entre uno y otro, mientras aguardaban la requisa que le permitiera pasar los muros.

Desde el Ministerio de Seguridad  informaron además que los internos que se encuentren gozando del Régimen de Semilibertad deberán ser controlados a su regreso por personal de sanidad, para verificar que no presenten sintomatología sospechosa. En caso de síntomas compatibles a coronavirus se dará inmediata intervención médica y se pedirá intervención judicial para las próximas disposiciones.

La misma medida se tomó en los establecimientos dependientes del Servicio Federal y en todas las cárceles del país.  La decisión generó malestar entre los reclusos que reclaman mejor infraestructura sanitaria. No quieren quedar más aislados de lo que están. Por el lado de los agentes penitenciarios el reclamo fue aún mayor.

En concordancia con las disposiciones del Ministerio de Salud Nacional, las autoridades carcelarias sumaron miles de unidades de jabón blanco para el lavado de manos y ropa; barbijos; alcohol en gel e insumos de limpieza.

Para el personal y  los presos no es una medida suficiente e insisten con que la superpoblación carcelaria puede ser peligrosa para un contexto desfavorable. Por ejemplo; cada jabón blanco fue subdividió en tres partes y repartido entre los presos, obviamente la medida fue tomada para paliar la crisis de la súper población con la que viene luchando hace tiempo.

 

A la fecha el penal tiene recluido a 1447 personas en total. Por pabellón hay 150 internos y el espacio es de unos 30 metros de ancho por 80 metros de largo aproximadamente. Dentro del mismo también convive el personal que los custodia todo el tiempo. Dejando a cuentas claras que es un lugar propicio para la propagación de cualquier virus circundante.

 

El funcionamiento del penal se divide en 16 pabellones y para el personal que trabaja dentro ninguno cumple con las medidas de higiene de ahora ni de antes. Por eso reiteraron el pedido a sus superiores del cobro de trabajo insalubre, mejoramiento de las instalaciones, higiene y más insumos para la limpieza y el mantenimiento.

Villas las Rosas y los casi 1500 presos funciona de la siguiente manera: pabellón A y B con dos plantas funcionando; pabellón C abajo y G arriba con dos plantas; pabellón E con tres plantas; pabellón M, J, I, K, F y H funcionan con una planta cada una de ellas; y por último el pabellón R está dividido en tres sectores.

Cada uno de estos lugares está prácticamente hasta el tope. Según lo que se pudo conocer no existe ningún pabellón que cumpla con un lugar de aislamiento preventivo para los presos ni para el servicio de guardia y además el personal de sanidad se encuentra hoy en día con las manos atadas ya que carecen de los elementos para poder llevar adelante una atención.

Además; lo que pudo averiguar Punto Uno es que el personal no tiene lugar para bañarse ni higienizarse antes volver a sus casas luego de cumplir las guardias. Por estas razones los guardiacárceles plantearon sus miedos al estar expuestos a la aglomeración de gente y fueron amenazados con trasladarlos y sanciones en caso de cumplir. Comentaron “Estamos trabajando bajo presión peor que antes. Ahora más exponiendo a nuestras familias”.

Trabajo insalubre

Los mismos que se manifestaron en este medio comentaron que su trabajo es insalubre en todo momento el cual modificaría la carga horaria de guardia que cumplen.

Todos los días ellos deben estar en permanente contacto con candados y pasadores, los cuales son ensuciados por los presos con materia fecal, orina, sangre y saliva. Aseguraron que muchos de los encarcelados que cumplen su condena tienen VIH y otras enfermedades trasmisoras y las mismas son expuestas en esos momentos. Además en las peleas que se generan entre los internos muchas veces terminan ensangrentados y los guardias deben actuar sin ninguna protección alguna.

En las requisas de rutina encuentran cuchillos y otros materiales cortantes en medio de las cloacas en medio de materia fecal, estos en otras oportunidades son utilizados en peleas que terminan con cortes contundentes entre los presos y otras veces hasta en los guardias.

Otro problema y foco de enfermedades es que el Penal está sumergido en ratas, gatos, cucarachas y palomas.

Frente a estos problemas los trabajadores pidieron que el director planteé a quien corresponda que se pague insalubridad por el servicio prestado y la única respuesta que recibieron fue “si no les gusta que se busquen otro trabajo”.