06 Septiembre 2020

Inicia la novena del Señor y de la Virgen

Como cada año,  comienzan los cultos a los "santos patronos" de la provincia de Salta que duran hasta el 15 de este mes.  Por la pandemia, los fieles tendrán restricciones para asistir a la Catedral y se transmitirá a través de las redes sociales.

Durante este mes el pueblo salteño desborda de alegría y fidelidad, venerando a sus Santos Patronos, El Señor y Virgen del Milagro, en cada una de las diferentes celebraciones en su honor.

Hoy comienza el rezo de la novena del Señor y Virgen del Milagro, los patronos de la fe católica en Salta. Desde hace años, la celebración religiosa es multitudinaria. Sin embargo, este año el tradicional culto será diferente. No habrá procesión, como sucedía cada 15 de septiembre, y desde el Arzobispado piden a los fieles que recen en sus casas.

Si bien el COE autoriza las celebraciones religiosas, estas deben realizarse bajo un estricto protocolo sanitario. Si bien la Catedral estará abierta durante el Milagro, solo podrán ingresar hasta 100 personas, con barbijo y respetando las distancias. Habrá misas y rezos de novena. Se busca evitar que la gente se junte a rezar en la Plaza 9 de Julio como se habituaba realizar desde el primer día.

Cristian Gallardo, padre de la Catedral, comentó que todo será transmitido por los medios para que la gente pueda vivir el Milagro desde la casa. También adelantó que no está previsto que las imágenes salgan a las calles el 15 de septiembre, como cada año. Ese día habrá una misa central a las 10 y posterior a la misma se realizará la Renovación del pacto de fe. “El ritmo de contagio no nos permite decir cómo va ser la procesión, todo lo que te pueda decir ahora quizá mañana lo tenga que desdecir”, dijo Gallardo.

Esta celebración mueve a miles de personas y como todos los años hay muchas expectativas con relación a la cantidad de promesantes que se acercarán a la novena. Los primeros días son muy concurridos, luego baja un poco la participación y vuelve a subir hacia el final de la misma. Este año será distinto, de acuerdo a lo que se ve hoy en día, ya que no se permitirá la peregrinación de los fieles por la Pandemia.  Dicho tema estará expectante a lo que pueda suceder a fin de año.

 

La Fe desde adentro

Se recuerda a la población, especialmente a los fieles y peregrinos en el marco de la festividad al Señor y Virgen del Milagro, que la mejor manera de prevenir la enfermedad es evitar la exposición a este virus. Para ello hay que restringir la circulación de personas, promoviendo la realización de la novena a través de las redes sociales.

Se recuerda a la población la importancia de mantener el distanciamiento social y utilizar tapa-boca. Así también, seguir las normas de prevención para COVID19: lavado frecuente de manos con agua y jabón, cubrirse la boca y nariz con el codo al toser o estornudar. Cuando se usen pañuelos, se deben desechar y se debe reiterar el lavado de manos.

 

El inicio de todo

Dice la tradición que el dominico fray Francisco Victoria envió desde España un santo Cristo, como obsequio a la iglesia de Salta. La imagen llegó flotando en un cajón al puerto de El Callao, Perú, junto a otro que contenía la imagen de la Virgen del Rosario.

En el puerto de El Callao acontece el primer prodigio: la gente de la ciudad divisa los cajones flotando sobre las aguas y encuentra las dos imágenes. Nunca se supo del navío, ni de la tripulación que los traían. Cuando la comitiva llegó a Salta, se ubicó la imagen del Cristo en el Altar de las Ánimas. Pasaron 100 años y el Cristo quedó completamente en el olvido. En septiembre de 1692 comenzaron los terremotos, la ciudad de Esteco quedó destruida; pero fueron evidentes los signos de protección para la ciudad de Salta. La gente desolada se dirigió hacia la plaza y quienes entraron en el tabernáculo pudieron observar la imagen de la Virgen caída de su hornacina, en actitud suplicante. En ese momento, el padre José Carrión sintió una voz que le decía que mientras no sacasen en procesión al Santo Cristo abandonado, no cesarían los terremotos. Con dificultad bajaron la imagen y las campanas llamaron a la primera procesión en donde una multitud clamó misericordia, y acabaron los temblores. Entre aquellos primeros hombres y mujeres, y el Cristo y la Virgen se selló el Pacto de Fidelidad; un pacto que año tras año renovamos. Los pobladores del interior de la provincia llegan a pie en procesión desde sus lejanos lugares de origen, trayendo sus imágenes para participar. El Cristo y la Virgen, luego de la renovación del Pacto de Fidelidad, regresan a la Catedral, y antes de entrar una lluvia de pétalos de claveles rojos, blancos y rosados cae desde el campanario al compás del repique de campanas y los pañuelos blancos de los fieles las despiden.